Amiga saca a Travolta del closet
Hasta hoy, la defensa más grande y tangible de Travolta ante las habladurías de la gente había sido su esposa Kelly Preston, actriz con quien lleva 19 años de casado y madre de sus tres hijos.
Hasta hoy, la defensa más grande y tangible de Travolta ante las habladurías de la gente había sido su esposa Kelly Preston, actriz con quien lleva 19 años de casado y madre de sus tres hijos.

Si hay un secreto a voces que ha rondado por las calles de Hollywood desde la primera vez que se escuchó una voz tipluda cantando «Ah-ha-ha-ha, stayin´ alive, stayin´ alive«, ése es que a John Travolta se le va la marrana al monte …

Los rumores se reforzaron en el 2006, cuando apareció una foto del actor plantándole un «viril» quico de despedida a su compañero piloto, y más recientemente en septiembre, con la publicación del libro `You´ll Never Spa in this Town Again´, donde el autor Robert Randolph suelta toda la sopa sobre las supuestas aventuras sexuales de varias celebridades en los balnearios gay, incluyendo al reconocido actor y bailarín, quien -se dice por ahí- ya es casi-casi cliente distinguido.

Aunque Travolta nunca ha hecho declaraciones tajantes defendiendo sus preferencias sexuales, sí acudió al método más trillado -y dicho sea de paso, efectivo- entre las grandes estrellas: imponer una demanda millonaria contra el escritor, argumentando difamación y mentiras; sin embargo, esto no ha impedido que prácticamente todos -incluyendo sus compañeros de la iglesia de la Cienciología- sigan diciendo que la estrella tiende más a lo Sandra Dee que a lo Danny Zuko.

Hasta hoy, la defensa más grande y tangible de Travolta ante las habladurías de la gente había sido su esposa Kelly Preston (actriz con quien lleva 19 años de casado y madre de sus tres hijos), pero déjenselo a la Princesa Leia y su lampiña lengua para tirarle todo el teatrito de zopetón.

En una entrevista para la revista The Advocate, la actriz Carrie Fisher fue cuestionada sobre la sexualidad de su viejo amigo, a lo cual respondió con su característica honestidad (y sí, sobriedad): «¡Wow! Digo, mi sentir sobre John siempre ha sido que sabemos que él es gay, y a nosotros no nos importa. Mira, siento mucho que esté incómodo con ello, y eso es todo lo que puedo decir.

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