¿Para qué sirve Navarrete si sólo es lacayo de Videgaray?

Helicopterazo en Jamiltepec: protagonismos fatuos de Murat y Navarrete

Los mejores operadores políticos de este lado del Río Bravo siempre sostuvieron que para ganar sólo se requerían dos cosas: un buen partido y un buen candidato. Usted dice. Lo peor, es cuando se presenta un tercer ingrediente: un pésimo gobierno. Ahí sí, el sistema no tiene para dónde hacerse. Está perdido de antemano. Los pésimos tomaron el lugar de los peores.

Es indignante observar a dos personajes dignos de películas del cine mudo cual las del genio de Mack Sennett, como Alfonso Navarrete y Murat junior, escenificar un momento del máximo terror negro a bordo de un helicóptero comprado en el deshuesadero gabacho, violando todas las reglas de la aviación civil y militar, produciendo un drama gigantesco en la siempre adolorida Oaxaca.

Porque no sólo son trece los muertos y enterrados de la población miserable de Jamiltepec, son también otro grupo de niñas y niños inocentes que han sido mutilados para poder salvar la vida, mientras los dos personajes impresentables, empujados por la negligencia y la temeridad se pasaron por su ridículo arco del triunfo todas las reglamentaciones.

Pero eso sí: para gloria del morro de Peña Nieto y para descalificar las burlas y la indignación del pueblo, los dos inefables han convocado a rondas de prensa oficiales, el primero para declarar abolida la leyenda negra de los helicopterazos y avionazos de Gobernación, y el segundo para declarar que afortunadamente salvó el pellejo y atajar cualquier crítica a las lanzadas preelectorales del sistema chusco.

¿Para qué sirve Navarrete si sólo es lacayo de Videgaray?

La asunción adelantada de la culpabilidad por parte del amilanado Salvador Cienfuegos es sólo una aceptación mediocre del pago de las indemnizaciones correspondientes que en otra circunstancia tendrían algún sentido. En ésta no. Aquí proceden, además, cargos penales de máxima y urgente aplicación para dos desaforados petimetres de este drama gigantesco, pantagruélico en verdad.

No podíamos esperar otra cosa de un secretario de Gobernación que sólo funciona como escudero del valido Videgaray: le sirve para barridos y trapeados. Desmiente a Tillerson y sus amenazas ciertas… se atreve a opinar de los plazos fatales del TLCAN… borra cualquier nombre de la lista de plurinominales diseñada por el patrón de la SRE… y acude a limpiar cualquier entuerto o desbarrada oficial. Sólo eso.

Nadie sabe qué defiende Navarrete, pues acaba de dar a conocer el tal Tillerson que debido a una simple conversación telefónica entre quien sabe quiénes, se acaba de suspender el proyectado diálogo Trump – Peña Nieto, del que se esperaban tanto la luz verde para las negociaciones como el espaldarazo gabacho al pringao Meade.

Y a pesar de que Videgaray fue ooootra vez a agacharse ante el yernito proscrito, los comisionados militares y cualquier barrendero de la Casa Blanca que se le atravesara en la misión diplomática para amarrar la visita a Washington el próximo martes de su protegido Peña Nieto, todo se derrumbó con un escueto boletín.

Encubrió a los verdaderos asesinos de Enrique Salinas de Gortari

Navarrete y Murat junior tendrán que tragarse entera la disculpa del tipo de la pelambre anaranjada con la que cubre su calvicie, argumentando que nada puede hacerse en este momento de dolor causado por dos contlapaches de la cuadra, ese establo demencial de Zacazonapan que sólo ha encontrado la salida de culpar al entorchado general secretario Salvador Cienfuegos.

Si Oso…rio Chong era el fontanero, el que traía la escoba y la llave de perico para arreglar las cañerías de los bajos fondos del sistema, mientras se conformaba con las concesiones de infraestructura y de termoeléctricas del Valle de México para su cómplice y compadre Esparza del SME, otorgadas a perpetuidad, no le importaba poner la cara de Tancredo. Él estaba en lo suyo.

Pero Navarrete, heredero directo de la trama policíaca que ayudó a esconder y encubrir el asesinato en Huixquilucan del hermano de Carlos de México, Enrique Salinas de Gortari, freno oficioso del salario mínimo y símbolo máximo del carpicismo de favoritos en la UNAM ‎tiene otro jaez. No tiene adjetivo, con las disculpas del respetable.

Lo mismo que el júnior Murat, un disléxico que está esperando el turno para repartir los moches del Programa Económico de Zonas Exclusivas que el perdedor a la gubernatura, Gerardo Gutiérrez Candiani, ofreció con una entrada de dinero gubernamental de un billón de pesos inicial.

Como usted comprenderá, es una lana que jamás se ha sabido de dónde pueda salir, porque lo declarado es que el presupuesto anual disponible para obras e inversiones especiales del gobiernito es cuando mucho de 50 mil millones. Todo lo demás está comprometido en sueldos burocráticos, pago de intereses de la deuda, deudas nacionales atrasadas y sostenimiento del boato presidencial. Así, como suena.

La masacre hecha por Navarrete y Murat júnior, ejemplo de ignorancia

Sueños de una noche sexenal. La más tenebrosa que ha caído sobre los mexicanos, y seguramente recordada como la más sangrienta con víctimas propiciatorias de las complicidades con el narcotráfico y de las negligencias, omisiones y temeridades de los de Zacazonapan, borderlines declarados por la Asociación Siquiátrica Americana.

‎Porque la masacre causada por Navarrete y Murat júnior, es ejemplo clásico de ignorancia y vulgaridad que causó veinte veces más muertes que los últimos sismos registrados. No tiene excusa ni perdón jurídico posible. Procede la aplicación inmediata de toda la legislación penal existente para castigar este tipo de delitos de lesa majestad.

Violaron todos los supuestos previstos por el Plan DN III E, de auxilio a la población civil en caso de emergencias y desastres. El protagonismo inconsulto de los dos de marras y de los jefes Videgaray y Peña Nieto pusieron al descubierto la impudicia de conducirse como dos vengadores sistémicos que han sido considerados por todos los juristas de respeto como delincuentes comunes con un fuero imposible de argumentar en su defensa. No hay pa’ dónde hacerse.

Vuelo irregular y atentatorio no tiene justificación alguna… ni perdón

Pisotearon todas las leyes y reglamentos que protegen los bienes nacionales para cumplir funciones interdisciplinarias de los objetivos constitucionales de las Fuerzas Armadas. Pusieron en riesgo y masacrado a la población indefensa en contravención a todas las disposiciones sobre tránsito aéreo vigentes en México.

Pretendieron aterrizar y condujeron el desastroso y obsoleto aparato no a un aeródromo con luces propias o con servicios de radiocomunicación, sino directo a una zona poblada donde causaron una matanza infernal, propia de cualquier borderline con ínfulas protagónicas y salvíficas que se respete.

El vuelo irregular y atentatorio que terminó estrellándose contra la población civil no tiene justificación alguna, ni conforme al Plan de Desastres oficial ni con apoyo en ley o reglamento alguno, ni con alguna operación justificada en cualquier parte del planeta. No había un solo protocolo activo de emergencia ligera.

Ruindad de los pésimos, los peores, llegados desde Zacazonapan

El siniestro ocasionado en Jamiltepec, más su estela de llanto y dolor, debe ser agregado a los desmanes y asesinatos cometidos por el toluquismo entre una capa de más de doscientos mil mexicanos que han sufrido estos excesos de ignorancia y ruindad de los pésimos, los peores y los seguramente indiciados de Zacazonapan.

Los mexicanos seguimos agregando nuestras cuotas de miseria, de riqueza y de muertos a los afanes protagónicos de unos malnacidos que en mala hora llegaron para restregarnos nuestra condición de sometidos y de víctimas propiciatorias en pleno rostro.

¿Hasta cuándo votaremos porque ya se vayan?¡ Unos a la cárcel y otros a casa de la china Hilaria!

¿Está usted listo?

Índice Flamígero: “Filosofía Chimoltrufiana”, titula a su comentario don Francisco Sánchez en su muy leída publicación Granitos de Arena: “El insoportable Javier Lozano Alarcón (a) El bulldog, no ha cambiado de discurso, pero sí de culpables: el 19 de febrero de 2007 (primer aniversario de Pasta de Conchos), ya como Secretario del Trabajo de Felipomo del Sagrado Calderón, declaró que ‘Industrial Minera México (de Germán Larrea y Grupo México) tuvo la responsabilidad en el accidente de la mina, porque estaba obligada por ley a cumplir con las condiciones de seguridad… No voy a solapar a ningún servidor público que pueda estar involucrado ni taparé a ningún personaje por más importante que sea’. También reconoció una actitud negligente de la propia Secretaría del Trabajo (en tiempos de Vichente Fox) en la explosión en Pasta de Conchos, por no realizar la inspección de las medidas de seguridad en la mina, por lo que no se protegerá a nadie involucrado en este caso y se procederá a realizar la denuncia correspondiente ante la PGR por tratarse de servidores públicos federales. Nada hizo, salvo proteger a Germán Larrea y a Grupo México, pero hoy cambió de discurso y de objetivo: ahora, según él, el único culpable de la explosión en Pasta de Conchos es el dirigente del sindicato minero. Salvador Gómez Urrutia. Y se quedó tan fresco. Como digo una cosa digo otra, ¿tengo o no tengo razón? (La Chimoltrufia, dixit)” + + + Me comentan por correo electrónico que “la Gobernadora de Chiapas busca refugio en Morena. Seguramente pagará muy caro Andrés Manuel la adopción de esta perniciosa mujer de ínfulas de Casta Divina. La corrupción, desvío de recursos, pago de favores y negocios con los juniors del Partido Verde serán próximamente notas de primera plana de los medios nacionales. ¿A qué se debe el repentino cambio de ideología de la gobernadora Leticia Coello emigrando a Morena?” La respuesta es muy sencilla: busca protección ante las decenas, quizá centenas, de fechorías cometidas por ella y por su parentela. + + + De allá mismo, de Chiapas, llega información de que el operador político de Eduardo Ramírez, un tal Juan Pablo Montes de Oca –quien es responsable de no haber pagado a decenas de empresarios que hicieron obra, prestaron servicios o vendieron al gobiernito de Manuel Velasco Coello, “está llamando y amenazando con cárcel para presionar a los alcaldes del Partido Verde de todos los municipios del estado, enviándoles un mismo formato para renunciar a su militancia como verdeecologistas, en un claro intento de engañarlos, burlarse de ellos y con esto coartar sus derechos político-electorales para participar en la contienda electoral. Es una traición de Eduardo Ramírez Aguilar a quienes le sirvieron de trampolín para darle vida a sus sueños políticos. Por supuesto, esto es parte de las estrategias de ERA de causar un caos y desbandada política para dejar sólo el membrete del Verde. Lo preocupante del caso es que hay ediles que sí quieren participar y tendrían que renunciar a sus derechos políticos en caso de firmar la renuncia de militancia al PVEM. Los quieren utilizar y frenarlos para que no puedan apoyar a ningún candidato a gobernador.” Así se las gastan.

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