El gobierno de EU también dijo que no espera que el pueblo cubano tenga mayores libertades con el nuevo presidente

Seguirá Trump “ocupándose” de Cuba
Díaz-Canel
Díaz-Canel, de 57 años, fue propuesto el miércoles ante la Asamblea Nacional del Poder Popular de la isla para ocupar la Presidencia del país en sustitución de Raúl Castro, de 86 años, quien deja el cargo tras dos mandatos.

Miami.- El presidente estadunidense, Donald Trump, dijo este jueves que se seguirá “ocupando” de Cuba tras la elección de Miguel Díaz-Canel como sucesor de Raúl Castro en la Presidencia de la isla, durante una breve visita a una estación antidrogas de los Cayos de Florida, en el extremo sur del país.

En respuesta a preguntas del público que salió a recibirlo y despedirlo en la Estación Naval de Cayo Hueso, el mandatario les señaló que “amaba a Cuba”.

Al respecto, una fuente de la Casa Blanca dijo hoy a Efe en Washington que “duda” que Trump vaya a tener ningún contacto con el nuevo presidente cubano para felicitarle por su llegada al poder.

Estados Unidos pidió hoy al nuevo presidente de la isla que “escuche” el deseo del pueblo cubano de un país “más libre y democrático”, que mejore su calidad de vida y acabe con la “represión”, y dijo que el flamante líder tiene la opción de dirigir el país hacia un nuevo paradigma.

El nuevo presidente de Cuba debería dar pasos concretos para mejorar la vida del pueblo cubano, respetar los derechos humanos, acabar con la represión y permitir mayores libertades políticas y económicas”, dijo a Efeuna portavoz del Departamento de Estado estadounidense.

Díaz-Canel, de 57 años, fue propuesto el miércoles ante la Asamblea Nacional del Poder Popular de la isla para ocupar la Presidencia del país en sustitución de Raúl Castro, de 86 años, quien deja el cargo tras dos mandatos.

Por otra parte, el gobierno de Donald Trump dijo que no cree que el pueblo cubano vaya a tener mayores libertades bajo un nuevo liderazgo de Cuba y no tiene intenciones de relajar su política hacia la isla, dijo el jueves un funcionario de la Casa Blanca.

Estados Unidos no tiene expectativas de que el pueblo cubano vea mayores libertades bajo el sucesor escogido por Castro”, dijo el funcionario después de que Miguel Díaz-Canel se convirtió en el nuevo presidente de Cuba. Raúl Castro mantendrá el poderoso puesto de jefe del Partido Comunista.

“Seguiremos solidarizándonos con el pueblo cubano mientras piden libertad y prosperidad”, dijo el funcionario. “En respaldo a esto (…) no se esperan cambios en los servicios de seguridad e inteligencia”.

Cuba no tiene que recibir lecciones de EU

Cuba no tiene que recibir “lecciones de nadie y mucho menos del Gobierno de Estados Unidos” en materia de derechos humanos y enfrentará “todo intento de manipular” ese tema para calumniar a la isla, advirtió también este jueves el ya expresidente de la isla, Raúl Castro, en su último discurso ante la Asamblea Nacional.

Castro, quien tras doce años en el poder fue relevado este jueves por el hasta ahora primer vicepresidente, Miguel Díaz-Canel, afirmó que “cualquier estrategia para acabar con la Revolución fracasará y enfrentará el rechazo del pueblo cubano”.

Durante su discurso de despedida de más de una hora, el general de Ejército aludió en varias ocasiones a Estados Unidos, país con el que se reanudaron las relaciones en 2014 tras casi seis décadas de enemistad, en un histórico acercamiento que ahora peligra con la administración de Donald Trump.

Pese a que durante el “deshielo diplomático” Estados Unidos -entonces con Barack Obama en la Casa Blanca- no cesó en su “objetivo estratégico de doblegar a la Revolución”, la normalización de las relaciones logró avances beneficiosos para los dos países, recordó Castro.

Pero con Trump “ha ocurrido un deliberado retroceso en las relaciones y prevalece un tono agresivo y amenazador” en las declaraciones del Gobierno del país vecino, señaló.

Como ejemplo, citó el “insultante” memorando presidencial que en junio del año pasado firmó el mandatario de EU en un controvertido acto en Miami, rodeado de exiliados anticastristas y “elaborado en contubernio con los peores elementos de la extrema derecha anticubana”.

Ese memorando revertió, en la práctica, el acercamiento con Cuba iniciado por Obama, al prohibir las transacciones con empresas vinculadas a las Fuerzas Armadas de la isla y restringir de nuevo los viajes de los estadounidenses al país caribeño.

En los últimos meses, según Raúl Castro, el embargo financiero de EU sobre la isla se ha recrudecido, se fortaleció la “persecución financiera” y continúa la “ocupación” de parte del territorio de Guantánamo por parte de una base naval estadounidense.

Además, prosiguió, “los programas de subversión cuentan con fondos millonarios” de Washington mientras “persiste el reclutamiento de mercenarios”.

Lamentó que frente al “sentimiento mayoritario” de apoyo a la mejora de las relaciones por parte de los estadounidenses y emigrantes cubanos en ese país, “los individuos y grupos que hoy parecen tener más influencia” sobre el mandatario de EU “son partidarios de una política agresiva y hostil contra Cuba”.

También aludió a las medidas de Washington a raíz de los incidentes de salud que sufrieron más de una veintena de diplomáticos estadounidenses en La Habana, cuya causa aún no se ha determinado y que provocó que el Departamento de Estado evacuara a la mayoría de su personal y dejara la embajada funcionando bajo mínimos.

Castro denunció el “perjuicio para miles de cubanos” y el “impacto” que tiene sobre los compromisos migratorios bilaterales el hecho de que ahora EU ya no emita visados desde La Habana (los cubanos deben viajar a Guyana para obtenerlos).

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