Aprueba el Senado italiano el plan de austeridad
El jefe del Gobierno italiano ha evitado pronunciarse durante la crisis, a excepción de un comunicado oficial, y su ausencia de la escena ha generado numerosos editoriales.
El jefe del Gobierno italiano ha evitado pronunciarse durante la crisis, a excepción de un comunicado oficial, y su ausencia de la escena ha generado numerosos editoriales.

El Senado italiano aprobó este jueves el plan de austeridad diseñado por el gobierno para tratar de frenar el contagio de la crisis de la deuda, cuyas soluciones siguen dividiendo cada día más a la Eurozona.

Tras la adopción este jueves del plan por parte de los senadores italianos, por 161 votos a favor, 135 en contra y 3 abstenciones, el proyecto pasará el viernes a la Cámara de Diputados donde deberá ser aprobado definitivamente.

El gobierno decidió someter el proyecto a la confianza del Parlamento para acelerar su aprobación.

Ante los senadores, el ministro de Economía, GiulioTremonti propuso que «el equilibrio fiscal figure en la Constitución» y advirtió que Europa necesita voluntad política para salir de la crisis «porque estamos como en el Titanic, ni los pasajeros de primera clase se salvan», dijo.

«Hoy Europa se encuentra ante una cita con el destino: para salvarse se necesita la política y no las finanzas. La política no puede equivocarse en este momento», subrayó el ministro.

El gobierno reaccionó rápidamente a los graves ataques de los mercados lanzados por su enorme deuda pública de unos 1,9 billones de euros (cerca del 120% del PIB), las tensiones entre el ministro Tremonti y el jefe de Gobierno, Silvio Berlusconi, y un crecimiento económico casi nulo.

Los mercados infligieron de nuevo este jueves un severo castigo a los bonos italianos a 5 y 15 años, alcanzando niveles récord. El rendimiento a 5 años aumentó al 4,93% (3,90% en una emisión anterior), y a 15 años subió al 5,90%. La Bolsa de Milán cerró con una caída del 1,07%.

Con el fin de evitar un contagio de la crisis, que repercutiría gravemente en todos los países de la zona euro, ya que Italia es la tercera mayor economía, tanto la mayoría de derecha como la oposición de izquierda acordaron adoptar un plan de ajuste riguroso de forma urgente.

Para ello, los partidos de izquierda y de centro decidieron no presentar enmiendas, aunque votarán de todos modos en contra del plan y exigieron que al término del voto Berlusconi renuncie al cargo, al haber demostrado que ha perdido toda credibilidad para dirigir al país en un momento tan delicado.

El jefe del Gobierno italiano ha evitado pronunciarse durante la crisis, a excepción de un comunicado oficial, y su ausencia de la escena ha generado numerosos editoriales.

De todos modos, el plan de ajuste, que fue retocado en los últimos días, deberá permitir al país alcanzar el déficit cero en 2014, y será de unos 47.000 millones de euros, en vez de los 40.000 inicialmente previstos.

El nuevo plan anticipará al 2013 las liberalizaciones, con un programa de privatización de empresas estatales y municipales, introduce el pago de una parte de las consultas médicas, congela los salarios de los empleados públicos y recorta los fondos a las entidades locales, entre otras.

A partir de 2013, se endurecen las medidas para alcanzar la jubilación, aumentando gradualmente la edad para la pensión en función de la esperanza de vida de la población italiana, y se introduce una contribución solidaria para las pensiones «doradas».

A nivel de ingresos, se introduce un impuesto progresivo a los tenedores de bonos del tesoro.

Si bien las medidas italianas deberían aliviar los mercados, la brusca degradación el miércoles por parte de la agencia Fitch de la calificación de Grecia, invita a las autoridades europeas a intentar superar sus divergencias frente a la crisis.

Los detalles de un plan para ayudar a Grecia deberían haber sido debatidos en una cumbre de emergencia de la Eurozona, inicialmente prevista para el viernes, pero fue pospuesta hasta el «momento oportuno».

El primer ministro griego, Giorgos Papandreu, admitió que los próximos días serán «particularmente cruciales» para el futuro de Grecia y de la Eurozona, mientras los acreedores privados examinaban en Roma el delicado asunto.

Por su parte, la canciller alemana, Angela Merkel, pidió que se posponga la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Eurozona para cuando los países miembros estén dispuestos a aprobar un nuevo plan de ayuda para Grecia, lo que deberá ocurrir «tan rápido como sea posible», declaró.

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