“Entre cruces y pitahayas” de nuevo en escena
La galardonada obra histórica escrita originalmente como novela por Fernando Vega Villasante y adaptada al teatro por Alejandro Moreno Abaroa, ha sido retomada por la directora de teatro Guillermina Sainz Spíndola para ser representada por el grupo Ollín.
La galardonada obra histórica escrita originalmente como novela por Fernando Vega Villasante y adaptada al teatro por Alejandro Moreno Abaroa, ha sido retomada por la directora de teatro Guillermina Sainz Spíndola para ser representada por el grupo Ollín.

“Entre cruces y pitahayas” de nuevo en escena, presentándose en el Teatro de la Ciudad. El pasado martes 18 de enero tomaron vida de nuevo tribus Pericúes, ladinos y el polémico padre Tamaral.

La galardonada obra histórica escrita originalmente como novela por Fernando Vega Villasante y adaptada al teatro por Alejandro Moreno Abaroa, ha sido retomada por la directora de teatro Guillermina Sainz Spíndola para ser representada por el grupo Ollín.

El grupo de teatro está conformado por jóvenes de diversas edades, desde los doce años, y tiene trabajando alrededor de siete, por lo que vemos en escena a chicos de gran ímpetu, con un futuro bien marcado en la escena teatral.

“Entre cruces y pitahayas” discurre en el periodo de fundación de San José del Cabo, por el año de 1734. El escritor Armando Trasviña escribiría alguna vez: “El 3 de octubre los Pericúes llegaron a la misión de San José, después de matar al padre Carranco en Santiago y enfrentándose al padre Tamaral, apenas concluida la misa, lo arrastraron, lo decapitaron y lo quemaron junto con los muebles de la iglesia, según cuenta clavijero. El autor Fernando Vega recrea la anécdota del pasaje histórico con profundidad y acierto”.

Actores como Juan José López Ochoa, uno de los protagonistas, en el papel del “Guama”, guía espiritual del pueblo Pericú, se muestra pulcro en escena, dando al Guama una fuerza que mantiene expectante al público, esperando cada palabra por venir. Igualmente, Alfonso Figueroa Urías, actor invitado, representando al padre Tamaral, ofrece una actuación preponderante. Ciertamente, las disyuntivas que agobian al personaje son más que palpables en los gestos, movimientos y tono de Figueroa Urías, quien después de mostrarse principalmente en teatro-cabaret, demuestra que está hecho para cualquier género.

Por su parte, Sainz Spíndola se refirió al carácter histórico de “Entre cruces y pitahayas”, por lo que puntualizó la importancia que tiene como patrimonio histórico y cultural, no sólo del teatro sudcaliforniano. “Es un hecho histórico que debe estar siempre permanente en todas las generaciones”. La directora fue parte del elenco cuando la obra obtuvo mención honorífica en el Concurso Nacional de Teatro Histórico de 1991, con el director Moreno Abaroa, explica que siendo ahora ella la directora buscó realizar innovaciones, distintos enfoques. “Es totalmente otra puesta en escena […] ahora es otro proyecto, es otra propuesta, con una escenografía más ubicada al espacio del estero”.

¡Comparte!

* * *