Pero frente a esta realidad está un mundo paralelo que coordina el ex gobernador Leonel Cota Montaño.

Resonancias /  Jesús Taylor García

Lo que está ocurriendo en el Poder Legislativo de Baja california Sur,  “el Congreso” como muchos le llaman, es parte del cambio de régimen que dice Andrés Manuel López Obrador, hoy Presidente de México, pero sin duda líder moral de la denominada “Cuarta Transformación”. Aquí el problema es que cada personaje o líder dentro de la heterogénea izquierda sudcaliforniana, tiene su propio punto de vista de cómo interpretar ser liberal y no conservador.

Son dos bloques o fracciones de MORENA: uno encabezado por la diputada Milena Quiroga, quien por cierto llegó a la candidatura como diputada por el apoyo y recomendación del hoy Presidente municipal, Rubén Muñoz Álvarez. Una vez en el cargo de elección popular, decidió atender las indicaciones del Profesor Víctor Manuel Castro Cosío, este señalamiento es público y notorio, aunque ella en su ingenua forma de hacer política lo sigue negando, esa ingenuidad la hizo perder la Junta de Gobierno y Coordinación Política que debe entregar en el mes de septiembre.

Esa forma de hacer política muy al estilo del maestro Víctor Castro Cosío, se extendió y se hizo notorio en la dirigencia del Movimiento de Regeneración Nacional en la entidad, en donde el perfil del conflictivo y aguerrido líder sindical, Alberto Rentería Santana, embonaba como anillo al dedo con el Profe Víctor… haga de cuenta amigo lector una copia del ex líder sindical en sus años mozos.

Al final los puestos públicos son distintos. Diputados, dirigente de partido o bien funcionario federal, pero por lo que se observa la política sigue estando por encima de todo ello, “operar” como se define la acción de coordinar acciones para obtener el resultado deseado, ha sido al estilo de la vieja guardia, mano dura y choque de frente con quien se oponga o no obedezca  las líneas referidas, dictadas desde la representación del líder de la 4T, cuya bandera enarbolada es ser siempre fiel al líder y la izquierda. Algo así como un grupo selecto, que todos los líderes políticos gustan tener y jamás reconocer.

Pero frente a esta realidad está un mundo paralelo que coordina el ex gobernador Leonel Cota Montaño, al final la mayoría de los resucitados políticamente hablando el 01 de julio del 2018, se proyectan en aquel lejano año de 1999, los grupos conjuntaron esfuerzos y en un mini sunami obtuvieron el triunfo político en Baja California Sur, después se encargaron de hacerse pedazos entre ellos.

Aquí la operatividad es distinta, falta saber qué tanto resultado le reditúa a Leonel Cota, quien trabaja un día si y el otro también en la política choyera; tener un nuevo cargo en la administración federal no le quita el sueño. Después de estar en la lona por andar de candidato de Nueva Alianza con la maestra Elba Esther Gordillo Morales, tuvo que recuperar mucho terreno para regresar a las confianzas de Andrés Manuel, pasó de estar entre el público en un evento político un domingo a las 12 del día en La Paz, y tiempo después  recibir el apapacho de su líder  en el Casino Bellavista, perdonado fue.

Lo notable aquí es que la recuperación la promovió Víctor Castro, quien lo subió a la camioneta en un viaje del entonces eterno candidato a la Presidencia de la Republica a Mulegé y donde Leonel ya se quería bajar en Loreto porque “Andrés” nomás no lo pelaba, vaya que aprovechó el tiempo.

Volviendo al Congreso del Estado, punto de referencia para el análisis político, la nueva fracción de Morena “Juntos Haremos Historia” integrada por  los diputados: Sandra Moreno, Carlos Van Wormer, Ramiro Ruiz y Héctor Ortega Pillado, todos ellos inconformes con las líneas dictatoriales e inapelables del maestro Víctor Castro, decidieron conjuntar esfuerzos con los diputados de oposición y lograron con acuerdos, reunir los votos necesarios para arrebatar el control del Poder Legislativo a sus hermanos de la izquierda, conservadora se puede decir.

Aquí la diferencia es clara, se ve desde lejos que tienen acuerdos políticos con Leonel Cota Montaño, pero sin llegar al sometimiento o la obediencia ciega la cual no toleran, sirve el político de interlocutor y aval de dos figuras. Una de ellas, la Presidenta Municipal de Los Cabos, Armida Castro Guzmán, que por su carácter  y falta de experiencia es víctima de su egocentrismo, sigue pensando que ella ganó la elección, de ese tamaño está el tema, por lo tanto es poco confiable, pero ya con Leonel para que la controle es diferente. Lo propio ocurre con el Alcalde en el Municipio de La Paz, un mitómano político que solo con respaldo entra a un esquema de acuerdos y negociación en la izquierda sudcaliforniana.

El tema está vivo y los dos viejos líderes mueven sus piezas y no se confrontan directamente, saben que eso no agrada en Palacio Nacional, por lo tanto guardan las apariencias. Se ve complicado a la distancia que alguien logre quitarle al Profesor Víctor Castro Cosío, una candidatura a la gubernatura por MORENA en Baja California Sur, las acciones y conductas de su líder máximo en la 4T, así me hacen pensarlo. Seguramente sus detractores lo saben y por ello buscan generar un sano equilibrio.

Si Miguel Barbosa, que despotricó hasta que se cansó, lo llevaron “haiga sido como haiga sido” a la gubernatura del Estado de Puebla.

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