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Vía Crucis de cada mes

Es increíble, bochornoso, doloroso, angustiante, lo que sucede en la clínica del Issste

A LA DELEGACIÓN ESTATAL DEL ISSSTE 

Es increíble, bochornoso, doloroso, angustiante, lo que sucede en la clínica del Issste  (Avenida Bravo) diariamente cuando los derechohabientes se presentan en las ventanillas para surtir sus recetas.

Mi señora y yo vamos cada fin de mes o primeros del otro, a la consulta familiar, en la que los doctores solamente nos preguntan cómo nos sentimos, y les contestamos que vamos por las medicinas de cada mes. Seguidamente el doctor(a) toma el expediente, lo abre e inicia el llenado de las recetas. Ni siquiera nos abre la boca para vernos las “anginas” mucho menos auscultarnos con el estetoscopio.

Nos entrega las recetas, salimos e inicia el vía crucis para surtirlas.

Y es aquí donde empieza el martirio: caminas por el pasillo, giras a la izquierda y te enfrentas a una muchedumbre que más bien parece una masa gelatinosa, de muchos colores, que se mueve con lentitud. Te recibeun murmullo pesado que parece salir del fondo del piso; no identificas ninguna voz, ninguna frase, sólo el sopor sordo y pesado que sale de la garganta de más de cien derechohabientes que están para surtir sus recetas. Unos caminan, otros empujan, y otros más se refugian en la pared…parecemos zopilotes en espera de la carroña. Miras vestimentas de todo tipo: ancianos con bastón que dos que tres veces se levantan del asiento, con dificultad se engarfian de su bastón, arrastran una pierna, tiemblan como si estuvieran a punto de un pequeño ataque, una señora en un ataque de tos que parece la infartará, otra más con el tic tac de su mano derecha, clásico síntoma del inicio del mal de Parkinson.

Y todos, sin distingos tenemos que esperar el turno, turno que es eterno y más para los que estamos viejos (ancianos).

Ayer miércoles nos tocó ir por los medicamentos a mi esposa y a mí. Nos fuimos a las diez con veinte minutos. A mí señora le tocó en el consultorio nueve a las 11:45, y a mí el doce a las 11:30. La espera larga para que te llame el doctor(a), espera que ya está fundida en nuestra conciencia. A las doce salí de la consulta fui al otro pasillo en el que le tocó a mi esposa, la vi sentada, llegué y le dije que iría a tomar las dos fichas para que nos entregaran las medicinas y me enfrenté a ese sopor angustiante y una muchedumbre escandalosa. Me encaminé –con dificultad-  para tomar de un accesorio circular y rojo, que tiene enrollada una cinta numerada por la que sale la punta del papelito que se tiene que jalar para tomar el turno. (No sé cómo se llama el artefacto circular) y me encontré una persona vestida de azul –como policía- que extendió la mano y me entregó dos cartoncitos. Eran el 13 y el 14, letra “C”. Miré como condenado el tablero que en rojo señala el número que va. Miré con sobresalto e impotencia el número: era el 67, es decir faltaba que la numeración llegara hasta el cien para empezar los números de la “C”. A mi señora y a mí nos faltaban cuarenta y seis fichas para que llegaran las nuestras. Salí del marasmo de esa masa gelatinosa y obviamente no encontré ningún asiento disponible. Regresé al pasillo donde esperaba turno mi esposa, la encontré, le dije de los números y le pregunté que si cuándo pasaría a que le dieran las recetas. Me comentó que la doctora iba muy atrasada y que tardaría. Eran las doce con diez minutos. Continuó el timbre que señala el siguiente número, salí a respirar “aigre”, me senté en una banca de cemento que está afuera y esperé unos 15 minutos. Regresé con mi esposa y todavía no la atendían.  A la una con 30 minutos llegó mi esposa con sus recetas, yo ya había logrado un asiento y se lo cedí. Iba la ficha 96. Nos faltaban 17 turnos.

A las dos de la tarde con 20 minutos atendieron nuestras fichas, la trece y la 14… salimos del local a las dos con 35 minutos de la tarde. Fue una jornada, entonces, de cuatro horas con 35 minutos. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: No tengo idea si sea la misma delegada del Issste, pero quien sea:

Vaya a la clínica del Issste a la hora que surten las recetas para que observe la cruda realidad; No es cierto que se preocupen por los derechohabientes; lo que aquí narro es el vía crucis de todos los días: cuando bien va atienden después de tres horas, los viejos sufrimos mil calamidades ya que por la edad no podemos soportar tantas horas para recibir “la limosna” que ustedes tienen a bien entregarnos. Mucho menos los que ya están imposibilitados por enfermedades.

No creo que por pura puntada hayan tenido “uno de azul” entregando los cartoncitos numerados. ¿Será posible que no tienen recursos para activar el accesorio circular que adentro tiene el rollo numerado?¿No pueden cambiar el método de entrega de medicinas? Hay tres o cuatro ventanillas de entrega y tardan una eternidad para surtir las recetas: llegas, entregas las recetas y tu carnet, te buscan en la computadora, van señalando los medicamentos con plumón rojo, luego el que te atiende se levanta y va por las medicinas. En esta tarea dura como siete minutos. Generalmente algunos medicamentos no los hay y te dicen venga x día. Me ha tocado ir por dos veces y ya pasaron seis días de la fecha de la consulta. Cuando vuelves con el doctor y te da las recetas, quien te atiende en la ventanilla no te entrega los medicamentos que el mes anterior no te surtieron que “porque te faltan siete días y debes regresar”. Todo esto es un gran martirio.

SEÑOR(A) DELEGADO(A): No se puede cambiar esta arbitrariedad ya que ni modo que piensen “los de las ventanillas” que vendemos los medicamentos que no nos surten en la fecha? ¿No se puede agilizar la entrega ya que duramos más de dos horas en la “farmacia”?

DELEGADO(A) DEL ISSSTE: deben mandar tumbar la pared interior y solamente dejar la principal (la que contiene el letrero a la entrada) y así aprovechar varios metros más y colocar unas cuatro ventanillas más para poder atender con menos pérdida de tiempo.

Lo que sucede hasta hoy, es que parecemos pordioseros que vamos por la limosna que el Issste nos tira. Los médicos que nos atienden casi nunca son los que nos dicen por teléfono, y muchas veces, nos mandan a otros consultorios.

VAYA A LA CLÍNICA SEÑOR(A) DELEGADO(a)

¡La clínica del Issste es un caos total! Y los derechohabientes tenemos derechos y se nos debe tratar como seres humanos no como animales de la calle. Alea Jacta Est.- 03-05-18.- Miembro de ESAC

Colofón: hace varios años, cuando teníamos que ir a pasar lista de supervivencia al local frente a la clínica, nos preguntaban algunas cosas, como el número de medicamentos que tomábamos al día, si nos atarantamos. En una ocasión al final del interrogatorio me dijeron: ¿tiene usted algún pesar? Si, les contesté: tengo tres, el gobierno que tenemos, la pensión que nos otorgan y que nos traten como pordioseros…

Ya nunca me volvieron a preguntar.


* * *


Una Respuesta de Vía Crucis de cada mes

  1. Alfredo Ruiz Ochoa 04/05/2018 en 12:29 PM

    Estimado maestro García, hemos registrado tu opinión a través del SINAPP (Sistema Integral de Atención a Peticiones y Planteamientos), señalamiento que sin duda es muy importante para nosotros, representantes del Instituto en nuestra entidad. Tus comentarios expresan una circunstancia que evidencia un malestar de los usuarios de nuestros servicios médicos y que referiremosr a la Subdelegación Médica y a los directivos de la CMF “Carlos Estrada Ruibal”, para su atención y toma de decisiones, por supuesto, en favor de una mejora en la prestación de los servicios médicos.

    Asimismo, pongo a tu disposición el teléfono 1221307, a efecto de contactarnos y agendar una cita con la Profra. Maira Lorena Zazueta Corrales, quien tiene interés de dialogar sobre los temas expuestos en el artículo periodístico de tu autoría.

    Atentamente

    Lic. Alfredo Ruiz Ochoa
    Jefe de la Unidad de Atención al Derechohabiente
    y Comunicación Social del ISSSTE en BCS

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