El Terremoto… 1985 y 2017

Corre David, no, ¡Cuidado, por ahí no!

Fui candidato a alcalde de Mulegé por el Partido del Pueblo Mexicano y las elecciones se realizaron el 9 de noviembre de 1980. Para diciembre vine a esta ciudad a solicitar mi cambio. Como era un problema para la administración pública, para septiembre de 1981 ya tenía el cambio. Me comisionaron con 21 horas en la secundaria nocturna y siete en la diurna del Esterito (la secundaria dos)

No perdía oportunidad para solicitar que las horas de la nocturna me las adjudicaran a la secundaria dos. Para septiembre del 84 logré que me descargaran siete de la nocturna a la Dos del Esterito. Para junio del siguiente año (1985) volví a insistir ante el departamento de secundarias y para los primeros días de septiembre me informaron que me descargarían otras siete. Y es que yo formaba en la fila de la disidencia magisterial, que ya “pintaba” en la entidad, y nos ponían mil trabas en todo.

El martes 17 del mes acudí al Departamento y me entregaron el oficio de cambio de mis horas.

Al siguiente día (miércoles) llegué a primera hora a la secundaria Dos y encontré en las rejas de entrada al profesor Gabriel Ojeda Agúndez, que era el director de la escuela, con portafolio en mano, que se iba retirando.

En la mera banqueta le dije, mostrándole el documento: “Profesor, el departamento de secundarias me descargó siete horas de la nocturna para cubrirlas aquí.” (me miró con ojos de no buenos amigos) “no, yo no lo acepto, no te quiero con más horas aquí.” Vamos a la Dirección, le dije, es un asunto oficial. “No, no tengo tiempo, voy a México a una reunión nacional de directores.” Pero es su obligación recibir el documento, le reviré. “No, yo no lo recibo, dile a los del Departamento que lo arreglen ellos, que vengan a hacer el horario, yo no lo voy a cambiar.” Dicho lo anterior se retiró para ir al aeropuerto y cumplir en la reunión nacional de directores de secundaria que se celebraría al otro día, jueves 19 de septiembre de 1985. Fue la última discusión que tuve con el maestro Gabriel Ojeda Agúndez.

Todos los directores de la entidad fueron a esa reunión, entre ellos el dilecto profesor David Peralta Osuna, que era el director de la secundaria nocturna y de la Cuatro, que trabajaban en el mismo edificio.

En la mañana del fatídico jueves 19 de septiembre ocurrió el gran terremoto que sacudió la capital del país, y el Hotel Regis donde se hospedaban los maestros, se vino abajo sepultando entre los escombros a Gabriel y David, y al director de una escuela de Comondú; allí murieron los tres, más miles que perecieron ese día.

Con David Peralta llevé una sana camaradería y amistad; con Gabriel no.

Obviamente sentí las dos muertes, y al poco tiempo pensé en escribir un poema para el profe David. Lo escribí, lo di a conocer en la nocturna y como lo había escrito para poesía coral pretendí que los maestros se involucraran y lo dijéramos en una asamblea. Así me enteré que a los fallecidos en ese tipo de eventos y no los encuentran, hasta el año se declaran muertos (eso me dijeron en la escuela)

En septiembre del 86 ya fue oficial su muerte, y en compañía de casi todos los maestros, empezamos a preparar la poesía coral, que interpretamos en una asamblea de diciembre. Nos salió muy bien, por cierto. Con mímica y movimientos. Como hacía mucho frío y la poesía fue casi al final de la ceremonia, dos veces fuimos a la casa de un compañero y nos tomamos dos tragos de bacanora. El segundo ya me calentó las orejas.

Profe David, Tú no te fuiste

“¡Cuidado no por ahí no cuidado!

 camina corre salta nooo Gabriel…

  corre David no cuidado profe David…

  córrele no por ahí no David David Daviiid…

Las entrañas resecas de la tierra

reventaron en dientes de la muerte

tembló la tierra gritó la tierra

y tembló el alma de los vivos…

tembló la tierra y los muertos

y los muertos abrazaron a los vivos muertos

Rodaron escombros y paredes

se quebraron las columnas de cemento…

y tu cuerpo David

jamás se llenó con los derrumbes

ni escombros anidaron en tu cuerpo…

se inundó en luz de las estrellas

en el manto sutil del universo

 No rodaste entre escombros y chatarra

y al quedar tu cielo sin paredes

saltaste por fin a las estrellas

añorando tus instancias de la tierra

No pensaste guardar el gran deseo

de saltar majestuoso hacia los cielos

con tu suave vaivén de caminante

¡Cuidado no déjenlo no lo detengan!

ya no quiere bajar hacia la tierra

hoy inicia su vuelo a las estrellas

 El trepidar de muros fue gigante

anunciando en su canto tu partida

el clamor del llanto fue gigante

como fueron gigantes tus anhelos

la magnitud del siniestro fue tremenda

como fueron tremendos tus acentos

los instantes de muerte fueron largos

como largos fueron tus silencios de profeta

Profe David, tú no te fuiste

te quedaste a mirarnos desde lejos

con tus ojos de quietas primaveras

No lo detengan

no detengan su marcha sideral

Se callaron derrumbes y lamentos

para oír en murmullo rumoroso

la quieta paz en la voz del Gran Maestro

Ya no quiere bajar hacia la tierra

hoy inicia su vuelo a las estrellas

Maestro David tú no te fuiste

te quedaste en el tañer de la campana

en las sombras brillantes de tu escuela

tú no te fuiste

te quedaste en el libro de la noche

en tus ecos que recorren las paredes

profe David tú no te fuiste

te quedaste en los trastos de tu casa

y en memorias que guardan tus quimeras

No supiste esconder tu gran deseo

de saltar majestuoso hacia los cielos

No te ahogaron los escombros de la tierra

te llenaste de luz de las estrellas

para darte en eterna primavera

Profe David tú no te fuiste…

te llegaste en derrumbe de galaxias

Profe David tú no te fuiste

te prendiste en caminos estelares

para fundir tu acento

en el ABC del tiempo

Profe David aquí estamos

pasando lista en tu escuela Cuatro…

pulsando el pincel de los recesos

para pintar el nuevo amanecer…

Profe David aquí estamos…

Alea Jacta Est.- 21-09-17.- Miembro de ESAC.-


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