Sistema Estatal Anticorrupción

“México es una enfermedad”

El gobernador, por venir de donde viene, debería haber aprendido nuevas estrategias para tratar de engañar al pueblo. Cada vez que monta el potro de la demagogia orquesta su parafernálico rollo en la radio, la prensa y la televisión. Ejemplos: La ley tres de tres, y una andanada en los medios; las asociaciones público-privadas (APP), y lo mismo, donde los periodistas del sistema no se cansaron de escribir lindura y media; la demolición de la 18 de marzo, dos que tres voces en contra más los padres de familia, y otra vez las carretonadas de declaraciones de que no había más remedio. Que los viajes del mandatario a la CDMX para acordar estrategias contra el crimen y la violencia, reuniones con “expertos” de Canadá y Colombia, y lo mismo, y decenas de ejecutados cada mes: que la casa del estudiante en México es un peligro (no el Peje), y las carretonadas en los medios no se hicieron esperar. Un amparo ya falló en favor del gobierno –dice Héctor Jiménez_ y las pestilentes “colaboraciones” de los periodistas del sistema no se harán esperar, aunque no haya ningún amparo fallado a favor del gobierno. Cientos de declaraciones de Peña Nieto y su gabinete así como de los gobernadores y sus secretarios contra la corrupción y que ahora sí van en serio, y la prensa nacional y las locales llenando miles de páginas alabando tal medida, y la corrupción ya chorrea las ventanas por los cuatro rumbos de la nación.

Y así todos los días: el 18 de julio del año recién pasado Peña Nieto dio carretonadas de renglones a los mercenarios de la pluma, al anunciar el Sistema Nacional Anticorrupción. El 16 de diciembre –cinco meses después- el ecuánime y justo gobernador de todos los sudcalifornianos hace lo mismo y declara el Sistema Estatal anticorrupción y la prensa –los periodistas son los que escriben- echa las campanas al vuelo anunciándonos que la corrupción será erradicada. Ahora en febrero hacen ley el sistema estatal anticorrupción y sus leyes secundarias.

Y se desataron los demonios, empezaron los empujones, las zancadillas, volvieron a la carga los organismos empresariales, los serviles, los bufones, los merolicos, los lamesuelas, los cínicos, los adivinos, los comentaristas de TV, los “analistas políticos,” para sugerir en la tele y periódicos los posibles nombres de los nuevos funcionarios. Y los que se consideran “idóneos” para ocupar los cargos por ser incondicionales del gobernador, por considerarse confiable o agachón, servil y bufón –o sea el que la hace hasta de chofer o mandadero al súper- todos los días amanece pensando en que el jefe lo llamará para ocupar un buen rango en el nuevo sistema. Ya varios se sueñan como fiscal.

Y resulta que de leyes, sistemas, comisiones y programas nacionales y estatales estamos hasta la madre: fiscalías especializadas, contra delitos electorales, de hacienda, jornada contra el hambre, procuraduría de la mujer y del niño, procuraduría del consumidor, de inmigrantes, la auditoría superior, la contraloría, leyes para campesinos, para el agua, para comunidades indígenas, para marginados, para ejidatarios, y todas las etcéteras que guste… y todo sigue igual o peor.

En el famoso sistema estatal anticorrupción habrá cabida para nuevos zánganos de la política, y júrelo usted que algunos saldrán de una función  para fungir en el sistema anticorrupción; es decir, o son los mismos o entran algunos que dieron fuertes cantidades para la campaña o los que no pudieron entrar en la repartición de huesos… esos sueñan que la “robolución” les cumplirá ahora.

Como la ley estipula que será el gobernador el que proponga al mandamás del sistema, es decir, al fiscal anticorrupción, júrelo usted que será un cuatacho de Carlos Mendoza Davis, un personaje que solamente tendrá el mérito de ser familiar político –es decir vivir del sistema-  del gobernador. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Y la vox populi sabe y grita a los cuatro vientos que el sistema estatal anticorrupción deberá estar formado por mujeres y hombres que estén totalmente desligados de la función pública; mujeres y hombres que no tengan parentesco alguno con el gobernador y su gabinete. Que el fiscal anticorrupción deberá ser una mujer u hombre de probada honestidad familiar y política, que sea desde siempre enemigo jurado de la corrupción, que no tenga cola que le pisen, un ciudadano(a) sin tacha pública.

Hace un año el gobernador mandó publicitar la integración del plan estatal de desarrollo, y se convocó a una consulta ciudadana para que entregara o presentara ponencias. Y el Plan Estatal ya estaba diseñado desde mucho antes. En la convocatoria viene el tema: Transparencia y Rendición de Cuentas, y como apartado está: Combate Frontal a la Corrupción. Como usted puede apreciar amable lector, el tema y el apartado son apasionantes y parte del meollo de la grave crisis nacional y local. Elaboré una ponencia y la presenté de viva voz el 26 de enero ante una mesa presidida por la contralora, y un público que apenas rebasaba las 30 personas. Como única propuesta pugno por la contraloría ciudadana y en 22 resolutivos señalo la forma de cómo integrarla. En lo general señalo que los integrantes no deben tener parentesco alguno con los gobernantes, gozar de fama pública y ser enemigos jurados de la corrupción y la impunidad. Señalo, además, que el nombramiento debe ser por votación ciudadana como se estila en las elecciones tradicionales. Obviamente mi ponencia fue tirada a la basura.

Ahora bien: se instituyó el sistema estatal anticorrupción, y según tengo entendido, será el gobernador el que proponga al congreso el nombre del (o la)  fiscal anticorrupción. Con este procedimiento el famoso sistema anticorrupción nacerá viciado de origen ya que el gobernador de ninguna manera propondrá ciudadanos rectos, honestos y de vida pública intachable. Y se escudará diciendo que fue el congreso el que aprobó la designación. La prensa se desvivirá en elogios para el estadista y las televisoras le colgarán mil calificativos de defensor de la democracia. Y la única verdad será que una vez más el gobernador y sus testaferros de toda calaña piensan que el pueblo es un pendejo… y no es así. El pueblo festina sus puntadas.

De canal 8 qué más se puede decir. Pero Canal nueve en boca de su responsable y con “cara de incertidumbre” se pregunta… ¿Quién podrá ser el fiscal anticorrupción? Y el pueblo dice que debe ser alguien que no tenga nada que ver con el gobierno…

¿Serás tú, Fabricio González, o tú Sonia Murillo, o tú Rigo Mares? Quien quiera que sea deberá ser hombre del sistema porque el gobernador lo nombrará. Y entonces la corrupción seguirá imparable así como la impunidad. “México es una enfermedad.” “El que no transa no avanza.” “En México no hay ninguna razón para no robar.” Alea Jacta Est.- 16-02-17.- Miembro de ESAC.-


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