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Mueren mis compañeros

Pepe Cota Hernández

Lo conocí hace muchos años, tantos que no recuerdo cuantos. Lo que sí recuerdo es su caminar y su sonrisa, caminar un poco “pandiado” como no queriendo ver el piso o como no queriendo lastimarlo y molestarlo. Su sonrisa siempre estaba atenta mirando a todos lados para no perderse ni un instante del que lo saludaría. Llegué a pensar que nunca dejaba de sonreír.

Intentó ser académico pues en su adolescencia se inscribió en la Universidad de Sonora –Hermosillo- donde convivió con otros jóvenes como el Pirry Cota, Chema Bravo, Manuel Lozano, que como él, iban de Cachanía. La escuela profesional no se hizo para Pepe Cota y luego regresó a su terruño. En algún momento se incorporó a la burocracia municipal, seguramente porque su padre, Manuel Cota fue delegado de gobierno. No tengo idea si por la influencia de su padre que siempre fue gran apasionado del béisbol, prendió en él el gusanillo del rey de los deportes y se enroló como pitcher en el equipo de la Progreso. Su estatura y su potente brazo luego lo hicieron sobresalir. Alfredo –Lobito- Meza, que para entonces era un gran pitcher de la liga mexicana, lo recomendó a los Diablos del México, y esta franela lo mandó a la liga de Baja California jugando con el equipo de Ensenada.

Luego “lo perdí” y en mis correrías por mi tierra lo volví a encontrar. Se apasionó en la política y esa formación permitió que fuera delegado de gobierno en la pujante población de Guerrero Negro. No tengo idea clara si fue delegado por dos períodos.

Se vino a la Paz y aquí alcanzó la jubilación. Nos encontrábamos, nos saludábamos y platicábamos en Soriana, punto de encuentro de muchos Cachanías. Algunas veces ocupamos una banca para dialogar. A ratos nos acompañaban dos “cerillos,” el Chori que su origen es Santa Águeda, y, al que bautizamos como “el Carterito” porque muy joven llegó a Santa Rosalía realizando el oficio de cartero. El Chori regresó a Cachanía y me dio muchísimo gusto encontrarlo en la tienda de Juanito Moreno realizando el mismo oficio. El Carterito sigue en Soriana y si usted lo quiere identificar observe al cerillo –chaparrito- que corre y trae bolsas, cada rato, ese es el personaje de Cachanía. Nos pasamos las nuevas del terruño. Algunas veces él me dice las novedades y los fallecidos; otras yo le comento. El sábado murió el compañero Pepe, no he ido al Soriana, pero seguro estoy que cuando vaya me dirá del fallecimiento o yo lo informaré.

El compañero Pepe Cota, con el gusano enraizado de la política se hizo panista –o trabajó con los panistas_ en la administración de Adán Ruffo. Siempre se desempeñó con eficiencia y honestidad. Los panistas de aquella vieja guardia lo recuerdan con aprecio.

En una de tantas pláticas me comentó que admiraba la trayectoria de Andrés Manuel López Obrador, y se hizo militante de Morena. ¡Y trabajaba por el partido!

El lunes pasado leyendo “los faces” encontré el del compañero Alejandro Angulo, en el que daba condolencias por la muerte de PEPE COTA. Entré en duda por leer un solo apellido. Más abajito leí el del compañero José Luis Suárez, informando del fallecimiento de Pepe Cota Hernández. Ya no tuve duda, informé a mi esposa, y sentí un gran pesar. Hablé a Alejandro y confirmó la fatal noticia. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN:  Haría apenas una semana de que habíamos platicado donde siempre. Era el de siempre, su sonrisa y su paso “pandiado” como no queriendo molestar al piso. Esas muertes se sienten mucho más porque son repentinas y nos arrebata un amigo.

Y somos tan tercos que no queremos reconocer que la muerte es eterna compañera que nace con nosotros y se irá con nosotros: MUERTE.- Es tan corta la existencia/ que el hombre jamás termina/ de crucificarse en su madero// Es tan corta la existencia/ que siempre por los caminos/ vamos afinando notas/ en la pauta de la muerte// Es el nacer el camino/ para empezar a morir/ es remontar escaleras/ para subir a la muerte/ es desandar escalones/ para morir a la vida// Es la muerte la batalla/ de aquel guerrero sin voz/ que lucha contra la muerte/ con ropaje de ataúd// -El que muere al nacer/ muere o nace?-// -El que nace y crece/ surge a la vida/ o crece a la muerte?- (de mi poemario: “Tres voces, una cruz y el agua”) 

Un abrazo para la familia del compañero Pepe. En el recuerdo y solidaridad encontrarán la paz y resignación confortada por el ejemplo del compañero que seguramente está en el reino de los cielos. Desde allá los mira y bendice. Y sonríe tranquilamente a los amigos y compañeros. Alea Jacta Est.-  08-02-18.- Miembro de ESAC.-


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