Terrenos en Cabo San Lucas

Los sábados de Solidaridad

Su impactante soledad y mi Haiku

Ya he comentado que un día decidí en compañía de mi esposa y mi perrita Terra pasar dos meses de verano en mi ciudad impensada, Guerrero Negro, ciudad que unos años antes había sido “la musa” para que diera vida a la novela que llamé “La ciudad del canal.” Para escribir la novela tardé casi dos años yendo y viniendo, platicando con viejos amigos y haciendo otros. Conocí Biconsa, comedor y residencia de empleados de la empresa y visitas; recorrí sus calles y colonias nuevas, platiqué con su desierto y el viento, con las distancias y la soledad.

Si nos ubicamos a la manera clásica de los puntos cardinales de un mapa, en nuestra estancia de dos meses en aquella comunidad, rentamos un departamento ubicado al norte, en la prolongación de la calle Josefina Flores Estrada (pavimentada) a tres cuadras del Cet del Mar, en la colonia Marcelo Rubio. Si nos ubicamos así, el sur queda por la carretera a Vizcaíno, al Este el paralelo 28 y al oeste Loma Bonita, el Tubo y las instalaciones de El Chaparrito. Si nos orientamos de la otra manera el paralelo 28 estará para el norte, el Cet del Mar y el departamento que rentamos estarán par el noroeste.

Volví a mis correrías al horizonte sin fin que recorrí para escribir la novela, y, por la mañana y tarde paseaba a mi perrita Chihuahueña. Un domingo encontré al compañero Raúl Rovirosa- López Aguilar y me preguntó que si no había ido al parque Solidaridad; le contesté que no sabía dónde estaba. Aquí cerquita, me dijo y señaló más al norte. Me dijo que se llenaba de vendedores los fines de semana. Me devolví al departamento e invité a mi señora. No lo encontramos. A los tres días regresamos a buscarlo y después de preguntar “por aquí y por allá” lo encontramos. Es un parque grande y desolado, árboles y eucaliptos y calles de arena. Todo el perímetro está protegido con malla ciclónica. Al siguiente sábado fuimos y encontramos un panorama totalmente distinto: muchos changarreros vendiendo de todo, perros echados, carretillas, fritangas, y la malla, por los cuatro rumbos, cubierta totalmente de mercancías (vestidos, zapatos, gorros, chamarras, tenis, blusas, carriolas, andaderas, calcetas, calzones), la banqueta y las calles asaltadas por mil mercancías y vendedor@s, carros y picaps ¡Un parque lleno de vida y algarabía! Cuando se van los vendedores el parque vuelve a quedar solo, a platicar con el viento, la arena y la soledad.

Leí que la semana pasada allí estuvo López Obrador… me imagino que el parque tiró a la basura la soledad y se vistió de bullicio, abrazos y sonrisas…volvió a vivir como los sábados en Romería.

En mis correrías de dos meses fue surgiendo la idea de escribir algo que obviamente no fuera novela; fui escribiendo algunos versos, al rato prosa o relato, y por fin di vida a un haiku de varios temas en el que ocupan lugar especial los doctores Lagarde y Noyola, el Viqui, Jojó, mi compañero maestro Gigio (Jesús Villavicencio), el panteón clandestino etc.

Lugar especialísimo ocupó el Parque Solidaridad.

Transcribo el haiku que le dediqué:

                                          FIESTA SABATINA

Un parque contradictorio

Solidaridad

 En soledad

 Los sábados

Solidaridad se viste

Con las Segundas

En el cerco de malla

Se cuelga de todo

Blusas gorras

Vestidos calzones mochilas

Cintos pelotas

 Calcetas

Recuerdos angustias

Un mundo de soledad

Dos lágrimas

 No se puede dar paso

Banquetas y calles

Asaltadas

Mesas fritangas tamales

Sabritas aguas

Mangos melón

Señoras con paraguas

Otras vendiendo

Perros echados

“Se acabaron los tamales

Por malos”

Me grita un vendedor

Carretillas carriolas

Carpas

Voces llenas de contento

El pueblo

Allí está solidario

 No merca su alegría

Ojos arrullan

Alegrías

Sonrisas parten banquetas

Allí está el pueblo

 De calles tozudas

De arena aromada

 En el parque recordé

Que el desierto canta

Con Aquilón

 Amo mi ciudad de arena

Me sube al tren

  Miro trigales

Amo las distancias

Que Hércules pensó

 Eran fin del mundo

En el parque volví a recordar

Que la pobreza

Tiene alma

Volví a recordar

Que mi ciudad impensada

                                       La pienso

Alea jacta Est.- 05-09-17.- Miembro  de ESAC.-


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