Los renglones del periodismo

Existe otro fenómeno “fenomenal” en las lides periodísticas

Hace algunos años en la jornada literaria que desde hace mucho se realizan en la Alianza Francesa programadas por el doctor Rubén Sandoval, participé con el tema: el periodismo y la libertad de expresión. En un documento de siete hojas expuse algunas tesis, y entre ellas apunté que los periódicos deberían pagar a los que escriben en ellos ya que el gobierno paga “convenios” y programación  oficial a la prensa. Lo curioso es que también entrega apoyos a la mayoría de los periodistas, entre los que algunos reciben miles de pesos cada mes. Esta práctica acorrala la libertad de expresión y la mayoría cuestiona “mil cosas” sin tocar “el centro del gobernador en turno.” Algunas publicaciones, de plano, babean en halagos al poder ejecutivo. Incluso se antoja ridículo. Y aquí recuerdo cuando en una concentración en el estadio Leonel Cota expresó que repudiaría a los periódicos y periodistas que lo alabaran; el pópulo se deshizo en vivas y aplausos… yo entre ellos. La realidad todos la conocen. Y entonces, ¿la libertad de expresión es la casa ética y moral de la prensa y periodistas en la entidad? ¿Se practicará la democracia y la libertad dentro del periodismo? Si los medios de comunicación pagaran al personal, periodistas, comentaristas analistas políticos y columnistas, pero sin consigna la libertad de expresión estaría garantizada en gran medida salvo “los prietitos” de algunos funcionarios que pagan para que los alaben y no los cuestionen. Los que escribimos cumplimos un servicio social,  para bien o para mal, pero muy mal los que niegan la libertad de expresión y cometen delito social al no informar la verdad. Leo, por ejemplo, que en una misma publicación aparece que Armando Martínez es un asno, y en otra columna, con letra grandota dice, ÉSTE SÍ CUMPLE.

Existe otro fenómeno “fenomenal” en las lides periodísticas: siempre tomo partido a favor de la justicia y la libertad. En favor de Punta Lobos, mineros de Cachanía, contra las APP, la demolición de la 18 de marzo, los estudiantes de la CDMX y un largo etcétera. Pero ¿qué pasa cuando  se defiende una postura y al rato esa “postura” negocia con el poder?

En 2012 fue muy sonado el caso universitario donde se cometía injusticia contra el doctor Carlos Villavicencio Garayzar, a quien pretendían negarle los derechos  de rector. Se levantó la opinión popular encabezada por los que se hicieron llamar “los indignados” representados por académicos democráticos que siempre han estado a favor de la democracia en la USBCS. Escribí algunas colaboraciones y un día recibí una llamada de Sergio Salgado, que años antes había compartido acuerdos y desacuerdos en la militancia del PRD del que yo era secretario general. Ahora –cuando me llamó- era el flamante abogado general de la junta consultiva de la uni. Tomamos un café, me informó de todo, tomé nota y la siguiente semana escribí una síntesis sobre la problemática que involucraba al doctor Villavicencio Garayzar. Esperé la llamada del compañero Sergio Salgado, llamada que no llegó. Le hablé y entonces se disculpó que porque tenía mucho trabajo pero alabó “mi capacidad de síntesis.” Por mi colaboración en ese conflicto ni siquiera recibí el agradecimiento… eso sí, el abogado general me invitó una taza de café. Con el tiempo, y dentro del conflicto, el doctor negoció, lo jubilaron con todas las garantías y una fuerte cantidad por su retiro. Los indignados y los que escribimos a favor de esa lucha justa, quedamos en ridículo.

¿Qué papel jugamos entonces cuando defendemos causas justas y los involucrados “negocian” con el poder? Este renglón de la lucha social generalmente no  es conocido por los periodistas “de convenio” porque siempre escriben a favor del ganador. En lo que va del sexenio mendocista la andanada “ganadora” es escandalosa, máxime cuando el gobernador se ha “empoderado” –término de ellos- de la opinión pública ya que no tiene contrapeso puesto que controla todo el poder oficial dentro y fuera del congreso, el poder judicial, sindicatos, asociaciones… por eso cuando le gritaron en Los Cangrejos se encabrilló porque nadie tiene derecho a gritarle ni  cuestionarlo. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Tiro por viaje el padre y familiares de Jonathan Hernández, joven abogado asesinado por el poder, hacían acto de presencia en los lugares donde se presentaba el gobernador Covarrubias –antes- y Carlos Mendoza, hoy. Hay un expediente gigantesco y cientos de páginas en los periódicos de los que nos ocupamos de defender la integridad familiar y el ajuste de cuentas con los que la vox populi señaló como los asesinos del joven. Se llegó a decir que ya tenían  ubicado al asesino y que luego sería llevado ante la justicia…

El  gobernador actual, ante el acoso viril y férreo del padre de Jonathan no tuvo más remedio que declarar que el caso se resolvería. Llegó un procurador extraterrestre y se dijo lo mismo.

De un día para otro las  manifestaciones se terminaron y ahora ya nada se sabe ni del padre ni de “la ubicación del asesino.” Y sigo en la misma trinchera.

Yo que escribo sin consigna oficial, una vez más me quedo en Babilonia. Pero seguiré abonando a la lucha por la democracia y la libertad. Espero que lo de la casa del estudiante en México no entre a una negociación vergonzante. Se puede negociar sin pisotear la dignidad y decoro. Alea jacta Est. 06-12-16.   Miembro de ESAC.


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