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Los incendios en Cachanía

La acción del gobierno

La historia de Cachanía no se puede escribir si no se anota en una página de fuego los incendios que han asolado a la población. Algunas personas habrán anotado en sus apuntes el número de siniestros que han sucedido en la vieja y reciente historia. Han ocurrido algunos en casas habitadas únicamente por una familia, es decir, en casas unitarias y obviamente se incendia nada más la casa, que si bien es un incendio no es tan dramático y explosivo como cuando se incendia uno o más lotes, que son galerones alargados –de madera- con capacidad para albergar ocho familias, aunque la mayoría de lotes han sufrido cambios y albergan solamente a tres o cuatro familias. Derribaron las simples tablas que dividían una habitación de la otra y de tres casas hicieron una. Así hay muchos lotes.

Los incendios de casas unitarias casi no se apuntan en la memoria, como los incendios de lotes enteros.
Recuerdo el primero que apunté en mi entendimiento: seguramente porque recién había llegado de vacaciones y era diciembre y una madrugada se escuchó el silbato de la fundición, silbato que a esa hora anunciaba una tragedia.

Abordamos el carro de mi padre y llegamos hasta el inicio de la subida a Mesa Francia; frente la iglesia; desde allí se miraba la humareda, pero sin ubicar el incendio… ya mucha gente corría por la subida.

Corriendo llegamos a la vuelta que está antes de la Dirección y vimos el siniestro: una llama rojiza que sobresalía entre el humo infernal.

Recuerdo que mi padre dijo: “es la casa de Inesita” y apuntó de quién era esposa, pero no lo recuerdo. Y debe haber ocurrido entre 1955 al 56. Luego se comentó que se inició por unas veladoras que dejaron.
Seguí estudiando y para 1958 me gradué como maestro. Mi servicio militar lo concluí en Cachanía. Un domingo estábamos en la cancha de Mesa México, cerca del cuartel: pasó el teniente Baldomero vestido de un caqui impecable; nos saludó ya que hacíamos ejercicios en esa cancha. Habría llegado hasta donde inicia la bajada, regresó corriendo haciendo funcionar un silbato. Los conscriptos no atinábamos a saber “del alboroto” del teniente. Gritó “flanco izquierdo, paso veloz” y al llegar a la bajada de la colonia vimos el humo y lengüetazos rojizos de las llamas. Se estaba quemando el lote de Calle Ancha donde después se edificó la secundaria F Montoya. Hoy es una guardería o algo así.

Como conscriptos nos pusieron a acarrear agua, tumbar cercos de piquetes, etc.

Para medio día ya el fuego había consumido todo el lote. Después supimos que en la primera casa algunos taxistas tenían tibores de gasolina. Que esa mañana fueron a sacar algunos litros, alguien encendió un cerillo y se inició el incendio que nadie pudo sofocar.

Ese es el segundo incendio que guardo en mi memoria. Luego vinieron otros que no los tengo ubicados en años.

Recuerdo el del mercado viejo que fue más o menos por el 74. Se incendió todo el inmueble y casi todo el lote de calle seis donde desapareció El Pollito, restaurante de Fernando Manríquez. Luego lo construyó en Calle Playa frente al Parque Morelos y le llamó Tercos´pollito.

Recuerdo el de Banquetas Altas en Calle Once, también en la década del 70. –creo.

Luego vino el gran incendio de Calle Tres y Cuatro que arrasó con los dos lotes. Este gran incendio fue por el 2000 o por 2001. Fue un terrorífico incendio.

Hago constar que estos incendios narrados los viví ya que los primeros, vivía en esa ciudad y el de Calle Tras y Cuatro coincidió con una comisión que realicé siendo director del Patronato del Estudiante.

Luego vinieron los de los lotes de calle ocho y nueve (o calle seis y siete) Mi correo:
raidel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: En este sexenio de Carlos Mendoza, corriditos sucedieron los incendios de los lotes de Calle 4 y Calle 5, unos días antes de navidad y, apenas iniciando enero se incendió el lote de Calle Tres.

Los incendios que arrasaron calle tres y cuatro, por la Calle Sarabia, y el que terminó con los lotes de Calle siete y Ocho ocurrieron en los sexenios de Leonel Cota y Narciso Agúndez.

Los dos gobernadores visitaron Cachanía, se comprometieron a levantar casas de material cuidando la arquitectura. Y allí están los lotes de cemento y bloques.

En cambio, los incendios recientes y en el gobierno de Carlos Mendoza, el ejecutivo estatal ni se dignó siquiera a solidarizarse con los damnificados de los siniestros.

La opinión generalizada de muchos y de los que perdieron casi todo, fue de que unos meses antes de las elecciones Mendoza Davis iniciaría la construcción de las casas de material.

Estamos a unos días de las elecciones y el gobernador no ha tenido la prudencia de ir y darles una esperanza de que construirá sus viviendas.

Y allí están los terrenos vacíos como mudos testigos de una infamia que sigue protagonizando el gobernador. Alea Jacta Est.- 19-06-18


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