El Panteísmo, como corriente filosófica
Por algunos días ocupó la atención informativa la renuncia del Papa Joseph Rátzinger (Benedicto XVI). La televisión nacional apuntó la sorpresa de tal decisión pero para nadie es un secreto la crisis de credibilidad que envuelve la potestad de la religión católica. Pesa mucho en la conciencia popular los abusos cometidos en niños y jóvenes por sacerdotes pederastas y en especial el caso de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo, y que precisamente Benedicto XVI conoció de primera mano siendo cercano a Juan Pablo II. Un primer correo nos ilustra sobre este tema. El otro trata sobre el filósofo Baruch (Benito) Spinoza, holandés que nació el 24 de noviembre de 1632 (Siglo XVII). A Spinoza se le considera como el más eminente y radical ejemplo del Panteísmo: “todo cuanto es es Dios, y sin Dios nada puede ser ni concebirse”. Para Baruch Spinoza Dios está en todas partes pero manifestado en la naturaleza, en todo lo que vive, en los mares, en la montaña, en la casa, en el amor, en el odio…veamos: “deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho”. “Sal a disfrutar de tu vida, que trabajes, que goces, que cantes, te diviertas y disfrutes de todo lo que he hecho para ti”. “Mi casa no son esos templos lúgubres, oscuros y fríos que tú mismo construiste y que dices que son mi casa”. “Mi casa está en las montañas, en los bosques, los ríos, los lagos, las playas. “Ahí es donde vivo y ahí expreso mi amor por ti”. “Deja ya de leer tanto libro religioso. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tus hijos… ¡no me encontrarás en ningún libro!” “Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor”; “deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… Yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío.” “Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpas en ti”. “Ama y respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para ti”. “Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno”. “deja de creer en mí, creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti, cuando besas a tu amada, cuando arropas tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar”.
La tesis del Panteísmo es una tesis radical que expuesta en aquellos tiempos (siglos XVII- XVIII) pudo considerarse enemiga del orden y máxime con los conceptos de Dios-naturaleza manejados por Spinoza. Y valdría la pena mirar un poquito fuera del fanatismo y el dogmatismo, en este mundo tan contradictorio donde la verdad se viste de mil conveniencias y oportunismos. Basta con ver en la televisión los horrores del crimen organizado, las guerras, y el crimen organizado desde los entramados de la política, los poderes “del orden constitucional” y los partidos políticos, para concluir que el hambre y miseria de millones de mexicanos y del mundo, las enfermedades que no tienen un centavo ni para ir al médico, son asignaturas que nos deben hacer mirar al Dios de la naturaleza que al fin de cuentas no es negado por Baruch Spinoza. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com
PASEMOS EL RUBICÓN: Si pensáramos que Dios es la naturaleza amaríamos todas las cosas: “habría más felicidad, menos fanatismo, menos guerras, más amor y comprensión. Tendríamos un Dios que no castiga: que no nos aseguraría si hay algo después de esta vida, que nos puede dar un consejo: que vivamos como si lo hubiera… así, si no hay nada habremos disfrutado de todo lo que nos da, amaríamos la naturaleza, el sol, la libertad, el amor, los mares, la amistad, los valles…” “lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo porque yo te doy la vida en este mundo que está lleno de maravillas. ¿Por qué necesitas más milagros? ¿Por qué tantas explicaciones? No me busques afuera, no me encontrarás, búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti”…(y aquí recuerdo a Facundo Cabral)
Mi padre fue un hombre sano de espíritu y cuerpo. A los 80 años nunca había “caído al hospital”. Se enfermó y la muerte lo midió y numeró…duró varios años sufriendo. Y me pregunté por qué sufría si era un hombre bueno. Una de esas que van a rezar me dijo: “profesor sufre para merecer el cielo”. No lo creo. Los buenos no deben sufrir la muerte… los malos la deben sufrir: una contradicción más. Alea jacta est. 20-02-13