La suerte está echada / Desde la otra península

Desde el Estado de Guerrero

Recibo muchísimos correos que me permiten recargar el ánimo, ese que algunas veces cae en la espiral del desencanto. Hace algunos meses recuperé comunicación con el gran compañero Jesús Solís Alpuche, yucateco virtuoso en el campo de la cultura y la lucha social. Por algún tiempo envié colaboraciones a un periódico de la otra península, por intermediación del compañero. Le agradezco profundamente que nuevamente algunas colaboraciones de Peninsular y Peninsular digital, aparezcan en las páginas del periódico Debate por Yucatán.

Por otro lado, recibo correos de mi ex alumno Rubén Escarramán Alonso, cirujano ortopedista y que hace algunos años se dio a la tarea de convocar a sus compañeros que fueron mis alumnos de sexto año ¡hace mil años! Nos reunimos en cachanía en un encuentro imborrable. Me envió un trabajo de su padre, el maestro Diego Escarramán Celis, que fue mi subdirector en la secundaria de cachanía y que actualmente radica en su comunidad en el estado de Guerrero. Hoy lo transcribo:

MIS NIETOS: Hoy contemplo, tres jóvenes de mi familia/ que se conjugan, después del juramento/  de HIPÓCRATES, servidor social, amigo y médico/ aprendiendo de su excelsa sabiduría/ llevando a cada quien que tocan a su puerta,/ las tareas que las conduzcan cada día,/ en la ciencia, la paciencia y el tratamiento,/ al egresar de la Universidad de Puebla,/ extendiendo el conocimiento que les dio la Escuela/ en el dialogo sutil, amable y peregrino/ y los fijen con dignidad social a su destino.// Luchar contra las enfermedades es su meta;/ salir airosos cuando extiendan su receta,/ brillando con la luz de la ciencia médica/ y la congruencia obediente a la sapiencia;/ para que alcancen la labor que se merezcan/ en la vida facultativa que hoy empiezan.// Las lunas y los soles del mañana/ presagien sus triunfos especiales,/ sanando a los enfermos de las clases sociales,/ aliviarlos y mandarlos a sus hogares,/ cumpliendo complacidos sus virtudes.// La lógica es estigma que alcanza las verdades;/ la Filosofía es amiga del pensar de los pensares:/ HIPIAS los observa en el sanar de hombres y mujeres;/ desde el infinito los mirará para ayudarles/ y estar al pendiente de sus trabajos laborales/ para que triunfen en las clínicas y hospitales.// La devoción de Jesús, médico, filósofo y piadoso,/  bendigan las consultas donde laboren/ y sus manos y las suyas alivien a indigentes,/ con el sacramento deber de ser galenos abnegados/ y que salven de la muerte a los mortales./ Esa será la mejor satisfacción de sus proezas/ y tengan la honestidad de ser triunfantes/ en la atención sublime de la vida humana.// Que los caminos transitables que hoy empiezan/ no se pierdan en las cimas, los valles y ciudades/ y las bendiciones de sus padres los alcancen/ hasta donde lleguen al final de los finales.// Mis nietos Rubén, Diego y Miguel/ que el Dios del Universo los conserve/ y les dé fuerzas de tratar a muchos seres;/ que la estrella refulgente los alcance/ en ese trabajo donde el amor y la constancia avance./ Bendiciones a todos los doctores, hombres y mujeres/ y que mis bendiciones les lleguen hasta donde estén ustedes/// Por Diego Escarramán Celis. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: en los años viejos de los sesenta la chamba en secundaria era muy difícil y codiciada en los pueblos chicos como Santa Rosalía. Yo estudiaba en Nayarit, Normal Superior de “bola negra” ya que era calificada como escuela de comunistas. Según tengo noticia allí estudió Lucio Cabañas. Lo que sí aseguro es que daban clases maestros de filiación marxista: (Sabino Hernández, Raúl Rea, Manuel Steffen, Alejandro Gascón, Salvador Castañeda O´Connor) Algunas veces concurrí a cursos impartidos por el maestro Lombardo Toledano. Por tal razón batallé para incorporarme a la educación media. Por esa época llegaron varios maestros a la secundaria, con doce horas, entre ellos el maestro Diego Escarramán Celis. Para el pueblo eran importantes ya que trabajaban en secundaria. Nos hicimos grandes amigos y después compañeros de cátedra ya que por fin entré a la F. Montoya. Escarramán fue mi subdirector y su esposa fue la directora. Su hijo Rubén, mi alumno en sexto año, hoy es un cirujano ortopedista en el estado de México. Como alumno fue muy destacado y como médico se desempeña con tino, dedicación y profesionalismo. Un saludo cordial para el maestro Diego, su padre, y la maestra Lorenza Alonso, su madre. Escarramán vive en Huitzuco, en el estado de Guerrero, gozando de él y su jubilación. Alea jacta est. 13-02-13


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