La suerte está echada / Así serán siempre los gobernantes?

Así los funcionarios y la sociedad?

 Parto de estas interrogantes por la obvia razón de que todo mundo sabe cómo son los gobernantes, los funcionarios y la sociedad. También mis interrogantes se inscriben en la incertidumbre que me invade por el comportamiento social que a todas luces transita por la ruta donde los bienes materiales parecen ser la única meta para alcanzar la felicidad. Esta obsesión  ha terminado por ocupar la existencia del humano que al precio que sea busca adquirir bienes materiales justificando su acción en la premisa de que “con ellos busca la felicidad familiar”. Y me refiero a la sociedad mexicana y la sudcaliforniana en lo particular. Los hombres del poder  político parece su potestad la obtención de bienes materiales como parte de su modo de ser; la otra sociedad, la que no participa en la esfera del poder político considera los bienes materiales de los políticos como el modo normal de vida aceptado popularmente. Y aquí hay que hacer una seria reflexión: ¿cuál será más dañina, “el modo natural de vivir del gobernador, sus funcionarios y los alcaldes” o el modo de vivir de una parte de la sociedad a la que se le va el tiempo deseando vivir como los políticos, callando la vergonzante corrupción sin luchar contra ella? ¿Cuál entramado de estos dos será el más dañino? Porque si los gobernantes y funcionarios son así, la vida satisfecha en bienes y riquezas, autos del año, casas lujosas, ranchos y mil bienes más, son el pago a la “jerarquía de ser gobernante o funcionario”. Pero la parte de la sociedad que difícilmente puede arribar “a la jerarquía” citada, ¿cuál será el motivo que la mueve a callar y aceptar vergonzantemente como normal la vida licenciosa y corrupta de los funcionarios? ¿Cuándo entenderá –esa sociedad- que la vida se le acaba siendo “poquitero”, mandadero y testaferro del poder? ¿Cuándo entenderán “los dirigentes” de colonia, de grupos, de sindicatos, de clubes y asociaciones, que con su servilismo son tal vez más dañinos que la corrupción misma de los políticos? ¿No habrá reflexionado la estructura del Instituto de Radio y Televisión, el triste papel de esquirol que tiene asignado en el organigrama del gobernador? ¿Y el bombardeo mediático, qué tanto daño hace? En esa lastimosa pérdida de tiempo de los que quieren vivir como los políticos, ¿cuántos de ellos llegarán, por fin, a codearse con el gobernador? ¿O acaso los “líderes” en colonias, sindicatos, clubes, asociaciones, escuelas, soñarán con ser gobernador o funcionario de primer nivel y por ende millonario?  O terminarán su vida viviendo de migajas en esa dolorosa intrascendencia que aniquila pero no la ven? En esta sociedad sin voz  y en estas voces sin pueblo, mucho tiene que ver la sociedad a la que me refiero (la que quiere vivir dentro del mundo del gobernador) ya que es obvio que el entramado gobernante ni un dedo moverá para dejar de ser lo que es. Estas dos partes del entramado social han arrastrado al barranco a toda la sociedad; han cometido el crimen de asesinar la rebeldía y la lucha por la libertad que es la única alternativa por la que realmente vale la pena vivir. Un compañero, hace meses, me envió un correo en el que dice “que no es luchador social el que denuncia que el río está sucio, sino el que se pone a limpiarlo”. A mi edad difiero de tal premisa ya que por muchos años acudí a limpiar el río pero hoy ya no puedo realizar esas tareas materiales. Hoy contribuyo en la otra trinchera de la lucha social: contribuyo a limpiar el río atascado de podredumbre y corrupción, de miseria y enajenación, de conformismo y apatía, a limpiarlo de los que pierden su vida soñando en ser gobernador, funcionario de primer nivel, alcalde o de perdida diputado…Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Porque si no fuera así el gobernador, hace mucho que hubiera creado la Contraloría Ciudadana, para poner orden en el despilfarro y opacidad en el ejercicio de los dineros del pueblo. Pero esta institución amarraría las manos de él y de toda la estructura estatal y municipal. ¡Y entonces la potestad de acumular bienes y riquezas no sería modus vivendi de esa jerarquía! Si no fuera así el gobernador junto con los poderes judicial y legislativo, el estado y los municipios no estarían hechos tiras por la rapiña de doce años y los encargados de administrar justicia hubiesen puesto en la cárcel –sin posibilidad de salir- no solo a Narciso y demás que salieron “en un ratito”, sino a muchísimos que gozan de los millones de pesos que robaron al pueblo. Alea jacta est. 30-0I-13


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