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José Alán Gorosave Osuna

Declamador internacional

José Alán Gorosave Osuna nació el 29 de junio de 1917 en el pueblo de Mulegé, Baja California Sur. Este 29 de junio se cumple el primer centenario de su nacimiento, acontecimiento que debería ser reconocido por la comunidad del municipio de Mulegé, y su pueblo en especial, ya que fue un declamador internacional que llevó su interpretación poética por Latinoamérica y Europa. Fue un viajero trashumante que con sus ojos ávidos y su alma volátil recorrió desde las áridas planicies de su tierra, a las montañas de los Alpes Centrales con sus montes Blanco y Monte Rosa, visión fantástica que fortaleció la trashumancia de Alán. Luego tomaba su mochila y el regreso a su origen: ratos en su oasis mulegino, muchos ratos en el Distrito Federal para estudiar, después de ser maestro, odontología. Al rato arribar a Ensenada, Tijuana y Mexicali, llevando su extraordinaria interpretación y locución. Algunas veces me tocó escucharlo en La Progreso, de Santa Rosalía. Su voz melodiosamente atrayente y subyugante envolvía todo lo que tocaba. En el estado de Baja California siempre fue reconocida su capacidad de declamador. En la década del 60 al 70 sus interpretaciones eran seguidas por un público selecto. En Mexicali aparecía en el canal tres, en Tijuana en el 12, y en Ensenada en el 23. Fue una delicia escucharlo: su presencia, su fuerza interpretativa y su voz inigualable llenaba los recintos donde se presentaba:

Dame más vino, muchacha, y cántame una canción,

a ver si esta noche logras aturdirme el corazón

¿Alegre? pues estar quiero más alegre, mucho más,

que no sepa que estoy triste, que no lo sepa jamás

¿Que si la quise? con fiebre… ¿que si la quiero? no sé

¿que si me engaña? no hablemos de esas cosas… ¿para qué?

¿hermosa? Como los ángeles… ¿buena? como ellos también

¿que dónde está? no sé dónde, no sé dónde ni con quién…

                           .-.-.-.-.-.-.-.-.-.-

Desde la ventana de un casucho viejo

abierta en verano, cerrada en invierno

por vidrios verdosos y plomos, espesos,

una salmantina de rubio cabello

y ojos que parecen pedazos de cielo,

mientas la costura mezcla con el rezo,

ve todas las tardes pasar en silencio

los seminaristas que van de paseo…

                .-.-.-.-.-.-.-.-.-

El barón que tiene corazón de lis,

alma de querube, lengua celestial,

el mínimo y dulce Francisco de Asís,

está con un rudo y torvo animal,

bestia temerosa, de sangre y de robo,

el lobo de Gubbia, el terrible lobo…

Con su voz y movimientos prendía a los asistentes, y el recinto se llenaba de un silencio limpio y transparente.

Solo Alán, su voz y sus manos de lumbre y de paloma, de río y manglar y la espumosa letanía de la lancha.

En Baja California no podía terminar su presentación sin que declamara “la cigüeña número trece,” del compañero Ensenadense Luis Pavía, ya fallecido. Ahorita la busqué para transcribir unos versos, pero no la encontré. El poema –muy jocoso y que Alán lo declamaba magistralmente-  se refiere a una reunión de cigüeñas numeradas del uno al trece, reunión en las que se ufanan de los personajes que han traído al mundo; una habla de que en el fragor de la batalla nos dejó a Fidelito Castro. Y así habla la dos, la cinco, la tres, en fin, y todas dicen los personajes que han dado al mundo. Yo traje a Neruda, dice una. Yo a Einstein. Otra dice que trajo a Pasteur. Y allá, muy lejos, estaba la número trece, solitaria y desplumada, vieja, jorobada, pulguienta. Todas voltean a verla y le preguntan a coro que si qué personaje, qué hombre ilustre había traído. Con una voz magistral Alán dice: “yo no he traído personaje alguno, ji,ji,ji…¡pero le doy casa sorpresa a las solteras!!”

Si usted escuchó a Alán, se imagina la brillante interpretación que hacía de la Cigüeña número trece. Una interpretación única.

Alán nació el 29 de junio de 1917, y en esa fecha del mes próximo se cumplirán cien años de su nacimiento.

Lo atacó un cáncer fulminante y tuvo tiempo de regresar a morir a Mulegé. Murió el 14 de noviembre de 1976.

Desde los años del 60 en el pueblo de Alán se festejaba el 4 de septiembre a la patrona del pueblo Santa Rosalía de Mulegé. Se realizaba una festividad y unos juegos florales. Al fallecimiento del artista continuaron con la festividad en 1977 y 78.

El compañero Adrián Ojeda Escamilla, ignaciano de pura cepa, pero de Ensenada por necesidad de trabajo, al ver que al declamador internacional no se le tomaba en cuenta, platicó con Mario Vargas Aguiar, en aquel tiempo alcalde mulegino y acordaron que para el siguiente año la festividad del 4 de septiembre se trasladaría al 14 de noviembre fecha del fallecimiento de Alán, y desde entonces -1979- se llamaron Juegos Florales Alán Gorosave. Hubo algunas fechas en las que los juegos florales lograron gran importancia, en los que poetas como Rubén Rivera Calderón, Edmundo Lizardi, Leonardo Varela, y muleginos como Ignacio Campoy, Mario Benson y un servidor, fuimos ganadores del premio Alán Gorosave. En la actualidad el premio de literatura ha sido olvidado. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN:  Escribo la presente colaboración esperando que las autoridades de Mulegé tengan conocimiento de ella y programen una ceremonia en el centenario del declamador más importante de la entidad y uno de los mejores –hasta ahorita- de todo el país. Ojalá los habitantes del pueblo de Mulegé se interesen y “jalen” al delegado de gobierno para que el próximo 29 de junio, no pase desapercibido. Alea Jacta Est.- 30-05-17.- Miembro de ESAC.-


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