Galería de espejos fragmentados

Poemario de Jorge Alberto Chaleco Ruiz

En la reunión de marzo de la Asociación de Escritores Sudcalifornianos, se presentó el joven escritor –poeta- Jorge Alberto Chaleco Ruiz. Leyó un poema y nos ofreció en venta su poemario que es Premio Estatal de Poesía Ciudad de La Paz, 2015. Lo compré y lo he leído dos veces. Es un poemario impactante referido a 30 mujeres, escritoras, poetas, artistas, que vivieron el común acuerdo, no pactado, de recurrir al suicidio. Es decir, el poemario crea y recrea “una atmósfera única que nos sitúa entre experiencias de asombro, perplejidad y fascinación” para adentrarnos en la piel de los treinta suicidios. Declaro que de las 30 solamente tenía noticia de Alfonsina Storni, que se hizo famosa por su canción “Alfonsina y el mar” escrita por Ariel Ramírez y Félix Luna e interpretada magistralmente por Mercedes Sosa y Chabuca Granda. “Alfonsina se arroja desde un acantilado de doscientos metros. Pero la canción es un mito hermoso,” nos dice Jorge Alberto en este hermoso poemario lleno de metáforas magistrales.

He leído a emblemáticos poetas sudcalifornianos: Mundo Lizardi, Leonardo Varela, Rubén Rivera Calderón, Martha Piña, Rubén Sandoval. Y la poesía emergente de Jorge Alberto Chaleco Ruiz, irrumpe en arte puro “con el trazo lírico del sable” de este joven poeta que toma su lugar entre los mejores de la entidad:

Bífida lengua de río que saborea en el

aire a quienes van a inmolarse,

brazo de río constrictor, espirales de

agua en movimiento peristáltico,

adefagia boca de río, colmillos

encrespados,

río reptante que se desliza sobre los

cuerpos hasta la inanición:

Virginia Woolf, Teresa Vera, Karoline

Günderrode se llaman los cuerpos.

Virginia Wolf nació en Londres en 1882 y se suicidó el 28 de marzo de 1941. Novelista, ensayista, editora, feminista, cuentista, considerada una de las más destacadas figuras del modernismo literario del siglo 20. Vivió una infancia difícil sufriendo varias crisis depresivas aumentadas por la época de las dos grandes guerras -1914-1918 y 1939-1945- sufriendo durante toda su vida de lo que hoy se llama trastorno bipolar. Su casa de verano –su casa de fantasmas- tenía una hermosa vista a la playa y un faro, escenarios que le permiten escribir su famosa novela: Al faro, publicada en 1927. Algunas de sus obras: Fin de viaje, Noche y día, Al faro, Las olas, La señora Dalloway, Orlando. Su última obra fue “Entre actos” (1941) . Es el más lírico de sus libros donde trata sus principales preocupaciones y la ambivalencia sexual. (se documenta que fue lesbiana) Su estado depresivo la imposibilitó hasta para escribir. “No puedo recuperarme esta vez, comienzo a oír voces y no puedo concentrarme.”

El 28 de marzo de 1941 se suicidó: se puso su abrigo, llenó sus bolsillos con piedras y se lanzó al río Ouse –corto río costero de la vertiente del Canal de La Mancha- cerca de su casa, y se ahogó. Su cuerpo no fue encontrado hasta el 18 de abril. Su esposo enterró sus restos incinerados, bajo un árbol.

Virginia escucha desde hace años una

canción en el fondo del río de la vida

que no alcanza a comprender.

Se sumerge en las aguas de su

escritura, pero …

¿Y para qué las piedras en las bolsas?…

Virginia se fue al fondo para escuchar

mejor y ser semilla que llevan y traen

las aguas

Es rumor entre piedras y peces.

(fragmentos)

Teresa Vera nació en el municipio de Comalcalco, Tabasco, el 14 de abril de 1834, y se suicidó el 29 de mayo de 1859, a orillas del río Grijalva, que pasa por la ciudad de Villahermosa, Tabasco. Sus padres murieron de vómito negro y ella, siendo una niña, y sus hermanos vivieron con la abuela materna. Su hermana mayor casó y la llevaron a vivir a la finca del esposo, en la zona tabasqueña; allí conoció el Grijalva y su puerto, lleno de bullicio y comerciantes. La guerra con Estados Unidos le permitió dedicarse casi por completo a la lectura en la biblioteca de su cuñado. Adquirió gran amor por la literatura y poesía. En octubre de 1846 el cañonero Mississippi convirtió en ruinas la ciudad de Villahermosa. Teresa en ese tiempo apenas cumplía 20 años. Con su tutor, el maestro José Dolores Castro descubrió su vocación por la poesía y el amor por su maestro y tutor, que no le correspondió; ella, por ser tierna y apasionada no pudo resistir su soledad. Escribió versos apasionados y los repartía a sus jóvenes vecinas. Pronto su obra circuló, así como el escándalo. Preparó para sí un veneno de antimonio y fósforo; lo bebió y se metió al Grijalva, pero fue rescatada aún con vida. Sus grandes sufrimientos se prolongaron en una agonía eterna por varios días. Cuando murió acababa de cumplir 25 años. A raíz de su suicidio tormentoso se publicaron algunas de sus poesías con el anegrama de: Ester Rave.

 

El Grijalva es un cocodrilo milenario

con ojos ciegos y fauces profundas. …

Teresa, entre

delirios, dolores y vómitos, recuerda

cinco años atrás la estampida; los

cañonazos del buque de vapor

“Mississippi” entrando en el Grijalva

y reduciendo a escombros, en cada

estrépito, la ciudad de Villahermosa.

Minutos antes, estoica como Sócrates

ante el Tribunal, Ester Rave bebió el

brebaje que Tánatos le aconsejó.

Teresa Delirium, decúbito dorsal,

agoniza junto al cocodrilo (por

momentos el viento borra estrellas

tatuadas en su lomo acorazado por

crestas de agua) …

el lagarto prehistórico ya ha cenado y la

devuelve a la orilla, donde su larga

cabellera negra se funde con el río…

(fragmentos)

 

Ester Rave

Aquí rodeada de silencio y calma,

La soledad y mi dolor bendigo,

Aquí padece y se lamenta el alma:

Nadie es aquí de mi dolor testigo.

 

Karoline Von Günderrode nació en febrero de 1780 y se suicidó el 26 de julio de 1806. Poeta alemana del romanticismo. Sufrió fuertes dolores de cabeza. Le atraía el rol de hombre y escribió: a menudo he tenido el deseo poco femenino de lanzarme al caos salvaje de la batalla y morir ¿por qué no resulté ser hombre? No tengo ningún sentimiento por las virtudes femeninas, por la felicidad de una mujer. Sólo lo que es salvaje, grande, brillante me atrae. Se enamoró muchas veces y no fue correspondida. Se volvió cada vez más solitaria. Cuando sus hermanas y dos amigas se casaron publicó con el seudónimo masculino de Tian. En 1804 conoció al arqueólogo Friedrich Creuzer que era casado. Vivieron un amor plenamente compatible y académico. Él no se decidió a dejar su esposa por el escándalo y las conveniencias y le envió una carta. Poco antes de suicidarse le mandó un extraño reglo a su amante: un pañuelo con gotas de sangre producidas por un pinchazo a la altura del corazón. A las riberas del Rin atravesó su propio corazón con un estilete de mango de plata. Al día siguiente encontraron su cadáver flotando en el río con un vestido rojo y una gran toalla llena de piedras:

“se dice que ayer en Winkel –ciudad alemana del río Rin, parte de una región vinícola-  una hermosa dama joven, que ya lleva aquí seis semanas; estuvo paseando por la orilla del Rin, luego volvió a casa, cogió una toalla, al atardecer la buscamos en vano; a la mañana siguiente la encontraron en la orilla; había metido piedras en la toalla y se la había colgado alrededor del cuello, probablemente porque quería hundirse en el Rin, pero como se clavó el cuchillo en el corazón, se cayó de espaldas, y así la encontró un campesino, tumbada junto al Rin, debajo de unos sauces.”

 

Karoline von Günderrode abre

su corazón en las aguas

del Rin

 

La oscuridad abraza mis ojos.

Hay demasiada transparencia en estas

aguas impetuosas.

Voy a liberar cardúmenes de sangre

apasionada. …

De las piedras nace la música que el

río lleva y mi sangre se une,

se diluye, se filtra por las branquias

los glóbulos del amor.

(fragmento)

 

Ya reconocí que solamente sabía del nombre de Alfonsina Storni. Pero por la belleza del poemario me obligué a buscar por internet los nombres de las demás suicidas… es apasionante y aleccionador.

Os invito a leerlo. No os arrepentiréis. Alea Jacta Est.- 06-04-17.- Miembro de ESAC.-

 


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