Terrenos en Cabo San Lucas

El compañero Bomba Pérez

Soriana es el lugar de encuentros de pobladores de distintos rumbos del estado

Soriana es el lugar de encuentros de pobladores de distintos rumbos del estado. Allí se ven esporádicamente familias de San José, El Valle, Loreto y Mulegé. Los de esta ciudad nos vemos más de seguido y no causa emoción grande. En cambio, cuando miras una persona de tu pueblo, la emoción es grata.

Los Cachanías nos vemos –a veces- en racimo. Ayer fue un día de esos: me senté en una banca a esperar mi hijo. Un lado estaba una persona que se sonrió; llegó un hijo del Profe García Tapiz –no recuerdo su nombre, pero nos conocemos mucho-, llega corriendo El Carterito, lo llamamos así porque llegó muy joven a Santa Rosalía, trabajando en el correo, y nos dice: “se están juntando los Cachanías”

Volteo a ver a mi vecino de banca y le pregunto si es de allá. Sí soy –me dice el nombre- Pérez Salas, e iniciamos la plática. Conozco un gran amigo que así se apellida, le dije. ¿Qué eres del Bomba Pérez?

Se sonrió y me dice: “yo soy el Bomba Pérez”. Nos pusimos de pie y nos dimos un fuerte abrazo.

Y entonces surgieron los recuerdos y agarramos de oyente al hijo de García Tapiz.

Allá en los años de los sesenta los profes teníamos un equipo de béisbol de segunda fuerza. Los carrilludos de Cachanía, el Quicón entre ellos, para definir las ligas de béisbol dicen: los de primera fuerza, los de segunda fuerza y los sin fuerza.

Para reforzar el equipo llamamos al Bomba Pérez, a Ramón Altamirano y a Zacarías Agúndez. Ramón y el Bomba eran muy jóvenes y tremendos en la tercera y Shortstop o parador en corto. El Bomba después militó en primera fuerza, no así Ramón que desafortunadamente murió en un desgraciado accidente cayendo en un pichel con cobre hirviente, en la fundición. Allí trabajaba desenganchando los picheles para que llenaran moldes que después eran planchas de cobre.

Pues bien, un fin de semana decidimos ir a Loreto para jugar con los profes de allá. Según nosotros íbamos para ver la inauguración del mundial de futbol ya que en el pueblo casi no se miraba todavía la tele, pero la realidad era que deseábamos “pachanguiar” con los compañeros de la primera misión de los californios. A Ramón y el Bomba los cuidábamos mucho pues eran muy buenos para jugar.

En Loreto llegamos a la casa del profe Chaparro Davis, que era el director de la secundaria. Después de los clásicos saludos, y ya tarde pues no había carretera y el tránsito era de más de cinco horas, nos fuimos a dormir, todos en el piso del patio.

Muy temprano empezaron a llegar “los flamantes” jugadores del Chaparro Davis. Les dijimos. “vayan a pintar el cuadro”, y varios salieron a esa tarea.

Cuando llegamos al estadio, ciertamente estaba pintado el cuadro, pero del home a primera, luego a segunda, a tercera y a home, ciertamente, pintaron un cuadro sin prolongar las líneas de fer, de primera y de tercera hasta la barda.

Empezamos a calentar y un profe de allá se colocó el guante como si fuera de esos de hule que usan los médicos: se lo colocó buscando los cinco dedos, lo tomó de la parte superior y se lo “encasquetó” hasta el fondo. En el primer lanzamiento que le hicieron, en lugar de hacer la mano un poco para atrás para no recibir fuertemente la pelota, el ingrato encaminó el guante hacia adelante y la bola le pegó muy fuerte; se lo quitó, se fue a las gradas sobándose la mano; ya no regresó al campo.

Pues bien, iniciamos el juego y en la primera entrada le metimos como diez carreras, batearon ellos y tres hombres y tres outs. En la segunda metimos como doce carreras y ellos nada. Tres veces llegaron a base, se robaron la segunda y Zacarías, que era el cátcher, no sacó a nadie. Ya enfadado le grite: “oye tú, pospretérito del verbo sacar, por el amor de Dios saca a uno”. En tres entradas ya llevábamos más de 25 carreras y se hacía tarde para ir a ver la inauguración. Los llamamos y les dijimos que solamente ellos iban a batear y si alguno estaba en base, se salía e iniciábamos la otra entrada. Uno solo de ellos llegó hasta tercera base, se barrió y se le desprendió el tacón de un zapato…fue una verdadera cura. Bateando nada más ellos quedamos como 28 a cero. Por fin terminó el dichoso juego. Salíamos del campo cuando de las gradas bajó el famoso Quillo Meza, que fue un gran beisbolista de la liga Mexicana. Se acercó, nos saludó y dijo: “yoo miré muuuchas chiiingaderas en laa liigaaa Meeexicana, pero nunca que uun soolo eequiipo bateeara. Y soltó la carcajada. (era tartamudo)

Luego nos comentó que llegó a la gasolinera –era troquero- y escuchó que unos profes de Cachanía jugaban con los de Loreto. Por eso llegó al estadio. Lo invitamos a la pachanga.

Ya acomodados todos para ver la inauguración, empezaron a rolar les cheves. Como Ramón y el Bomba pasaban como maestros, uno le preguntó al Bomba que si que materias impartía. “Soy físico- matemático”, le contestó. Durante la comida los loretanos empezaron a preguntar a uno por uno dónde trabajaba y qué impartía. Cuando iban llegando al Bomba Pérez, le habló a Laquito Ochoa. “profe, ya van a llegar conmigo y no hallo qué hacer” No te preocupes, llamó al que repartía cervezas y le pidió dos, entonces mandó al Bomba a que se sentara donde ya había pasado “la preguntadera”.

Todo eso recordamos y platicamos al hijo del profe García Tapiz; creo se enfadó y se retiró.

Le comenté que iba mucho a Cachanía y no lo había visto: “no profe, hace más de 25 años que me fui a la costa y la hice de buzo, ya me pensionó la cooperativa. Ahora trabajo en el Boleo, buceo y limpio de cochinadas el fondo del muelle; vine porque traigo carnosidad en un ojo.

Quedamos en volvernos a ver…no se le quita lo dicharachero y carrilludo. Llegó mi hijo, se lo presenté y que jugábamos beis juntos y mi hijo le dijo: “¿peloteros de los buenos? En cachanía habemos puros buenos, le contestó.

Con el Bomba Pérez cultivé una hermosa amistad y por eso ayer que nos encontramos, vinieron a nuestra mente aquella camaradería y recuerdos que nunca se pierden; aquellas pachangas que realizábamos después de los juegos.

Nos despedimos con un fuerte abrazo.

Un saludo cordial a la memoria del recuerdo y al encuentro casual con un gran amigo y compañero…

Alea Jacta Est.-   19-07-18


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