¿De qué color será la elección de estado?

La elección de estado no pudo ser más exitosa

Siempre he manejado la tesis de que en los tiempos dorados del PRI local no tenía necesidad de orquestar “estrategias para ganar la elección” ya que los demás partidos no pintaban. No había necesidad del acarreo, compra de votos y voluntades, lucrar con la pobreza, gasto exagerado en los medios de comunicación, etc. ya que siempre ganaban. Los escenarios se fueron complicando y cuando el tricolor se dio cuenta de ello ya Leonel se le había encaramado. Desde ese momento se inició la cultura política del agandalle por todos los medios posibles para mantener el poder. Se inició entonces el fenómeno de la elección de estado. Desde entonces la población sudpeninsular es invitado de piedra de la deleznable práctica –que hoy adquiere categoría de “doctorado”- del pisoteo de la dignidad con la complicidad aterradora de los miles que dejan que pisoteen su dignidad y decoro. (Fue público el episodio del sujeto que en Agua Escondida traía un portafolio lleno de billetes de quinientos pesos y compraba el voto a favor del PAN)

La elección de estado perredista llevó a la alcaldía paceña –sin señalar las demás- a Víctor Guluarte, Víctor Castro y Rosa Delia Cota Montaño. La elección de estado orquestada por Leonel Cota llevó a la gubernatura a su primo Narciso Agúndez y éste hizo lo mismo para imponer a Luis Armando Díaz candidato con un fuerte desprestigio que hizo rodar estrepitosamente “el proyecto de los 18 años” y en su lugar llegó Marcos Covarrubias cobijado por el PAN y de inmediato inició estudios superiores para perfeccionar el doctorado de elecciones de estado.

Si la elección de estado es parte fundida en la conciencia popular sudcaliforniana, ¿cuáles fueron los motivos para que los “cerebros” priistas no establecieran estrategias para contrarrestarla? Al contrario: pareció que la alentaron: mientras Carlos Mendoza era el candidato “panista” indiscutible, el PRI nacional soltó como papalote sin cola a Estela, Isaías y Ricardo. Cuando todo mundo opinaba que el candidato debía ser Ricardo Barroso, el nacional no tomó la determinación a tiempo permitiendo que Isaías y Estela realizaran campaña que al final provocó la ruptura de los grupos. Para esas alturas ya Carlos Mendoza había avanzado enormidades en su proyecto y la elección de estado encontraba campo súper fértil para germinar por los cuatro rumbos… ¿de qué color será la elección de estado cuando brota como el zacate? Carlos se fortificaba acuerpado por una propaganda escandalosa con un carrusel de cuatrimotos, espectaculares por doquier y el famosísimo “vampiro volador,” por una numerosa cuadrilla de promotores al voto que recorrieron todo el estado, la campaña priista apenas si se notaba y la propaganda y promoción mediática fue insuficiente. El miércoles, último día para la campaña, el candidato panista apareció en las televisoras ufanándose de la “última encuesta” en la que el PRD casi alcanzaba al PRI. En estas entrevistas a modo aprovechó para una promoción “de última hora.” Ricardo Barroso no apareció por ningún lado. Mientras Carlos aprovechaba el ser candidato oficial, Estela e Isaías impusieron condiciones en las candidaturas, que algunas, de plano, fueron repudiadas por los priistas de a pie. Pero la elección de estado florecía por todas partes con la complicidad de las autoridades electorales. Marcos “contrató” una camada inmoral de perredistas y los hizo candidatos y ahora van a ser diputados.

La elección de estado no pudo ser más exitosa: se alzaron con el triunfo en la gubernatura, en los cinco municipios, en las dos diputaciones federales y en quince distritos locales y solamente perdieron el XIV y Joel Vargas Aguiar será diputado priista. Volvimos a vivir la aterradora experiencia del “carro completo” práctica que esgrimen como un triunfo los enemigos de la democracia.

No puedo calificar de triunfo panista porque los verdaderos desde que arribaron los perredistas perdieron su partido. Hasta antes del proceso el padrón panista no llegaba a dos mil. A lo mejor ahora son ochenta mil con sombrillas, banderas, playeras, gorras y despensas… Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Desde el sexenio de Leonel no había visto tanto control en la conciencia popular. La de ahora fue una votación como cuando en San José de Gracia y en Agua Verde, el subdelegado o el comisariado colocaba las boletas en fila y con el crayola mágico cruzaba el logo del PRI o el del PRD. La elección de hoy deja un sabor amargo en el ejercicio de la democracia. De ninguna manera es para que los bufones “panistas” se sientan orgullosos. Más bien fue una elección que nos sigue anunciando que: “no hay mejor prueba del fracaso de la democracia y de la moral pública, que el cinismo de los políticos.” No hay mejor prueba del férreo control gubernamental, el abuso del poder y la sumisión popular, que una votación “de ojos y entendimiento cerrados” para llegar al carro completo… no hay mejor prueba para comprobar una elección de estado. De este “triunfo” se desprende que los candidatos panistas son estadistas, inteligentes, insobornables, no agachones ni corruptos… son sujetos fuera de serie. Defenderán la democracia y no votarán ninguna ley que vaya en contra del pueblo… el gobernador será empleado de ellos… Alea Jacta Est. 10-06-15


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