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Comparecencia de cinco candidatos a la Presidencia de la República

El objetivo de un debate es plantear, exponer y conocer diferentes posturas y argumentaciones sobre un tema

Inicio diciendo que lo que vimos el domingo 22 del mes que corre, entre los candidatos a la presidencia de la república no puede calificarse como debate ya que en definición sencilla un debate es la discusión en la que dos o más personas opinan acerca de uno o varios temas y en la que cada uno expone sus ideas y defiende sus opiniones y puntos de vista. El objetivo de un debate es plantear, exponer y conocer diferentes posturas y argumentaciones sobre un tema, con la finalidad de que pueda llegarse a una conclusión. En este sentido, los debates deben ser plurales.

Partiendo de esta definición gramatical, lo observado el domingo de ninguna manera se puede llamar debate porque ni siquiera llegó a la confrontación de ideas para conocer las diferentes posturas de los ponentes, mucho menos a conclusiones. Cada uno habló de lo que quiso: política y gobierno,combate a la corrupción e impunidad, seguridad pública y delincuencia y democracia. Todos hablaron de lo que mil veces han dicho en los espots de radio y televisión. Los cinco hablaron de estos temas, de que los atacarán, de que los eliminarán, pero nadie dijo cómo.

Cada uno se preparó y lo prepararon en lo que diría y cómo atacar a Andrés Manuel López Obrador, y éste, Obrador, no se salió de la cantaleta que le hemos escuchado durante doce años; no respondió a ningún señalamiento  cuando fueron tan demoledores como los que le propinó Ricardo Anaya sobre el famoso libro y que le recalcó en qué página decía López Obrador que Alfonso Romero era un corrupto y parte de la mafia del poder, así como otro personaje de la misma talla y ahora eran parte del equipo del Peje. Le recriminaron sobre Napito Gómez Urrutia que después de estar señalado como un gran corrupto que robó a los mineros muchos millones de dólares, por obra y gracia de López Obrador será Senador de la República. El Peje no cuestionó a nadie y repitió lo que siempre ha repetido. Seguramente fue aleccionado para que no se enojara y no respondiera a ninguna acusación ya que las encuestas lo colocan muy arriba y se puede dar el lujo de ver llover en casa de techo de concreto, aunque se le notó cansado y “viejón”.  La estrategia fue esa y puede perder algunos puntos, pero no la enorme ventaja que lleva. La estrategia fue esa para no perder los votos que ya ganó…pero ¿cómo reaccionarán los millones de indecisos, los millones que no definían por quién votar? Seguramente que la comparecencia del domingo casi nada cambiará las preferencias ya definidas, pero…

Seguramente que Ricardo Anaya fue el que mejor eslabonó su participación, fue ágil y certero, contundente y vivaz, y sus preferencias aumentarán, pero, por más comparecencias que haya nunca podrá encontrar la varita mágica para cubrirse del carisma que le sobra al Peje… un carisma de líder aunque lo vapuleen, un carisma casi mágico aunque no sepa de economía ni antropología social.

Nadie de los candidatos se puede comprar con el liderazgo de López Obrador. Es un liderazgo que fue creciendo en la medida que el gobierno fue cometiendo más atrocidades y corruptelas. La población está harta de la corrupción y la impunidad y esas son las armas que hacen crecer la campaña del Peje. El pueblo está harto de este gobierno y López Obrador les inculca la posibilidad de un cambio. Por eso es hasta hoy indestructible aunque lo agarren de costal de boxeo.

La próxima comparecencia la deberían programar como DEBATE. Todos saldríamos ganando. Esperemos a ver qué sucede.

Los moderadores de la comparecencia fueron: Denise Maerker, Azucena Aresti y Sergio Sarmiento. Nada de otro mundo, tres moderadores con línea y preguntas prefabricadas. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Luego miré y escuché “la mesa de análisis” dirigida por Carlos Loret de Mola acompañado por Soledad Loaeza, Leo Zuckerman, Héctor Aguilar Camín y Roy Campos. Aquí mi decepción fue peor ya que los “famosos analistas políticos” no atinaron siquiera a señalar un ganador en el “debate” Descalificaron desde la entrada al Bronco y no entendieron que este personaje –el Bronco- tiene un carisma que en doce años podría ser otro López Obrador. Lo calificaron de fantoche y dicharachero porque dijo “mil verdades”, más cuando dijo que a los corruptos les debían mochar las manos. Y todo mundo sabemos que la corrupción y la impunidad en México no se terminarán con buenos deseos y leyes. El Bronco dijo una verdad de a kilo. Y lo ratificó en la rueda de prensa. Y a los “analistas” de televisa les puso los pelos de punta… ¿Cómo irían a escribir? Aguilar Camín lo calificó de delincuente electoral cuando en última instancia el delincuente debe ser toda la estructura electoral… y en última instancia Margarita Zavala debería ser calificada igual.

Se horrorizaron de la propuesta de El Bronco cuando la pena de muerte es la única salida para mochar las manos de la corrupción… y si no, al tiempo.

Aguilar Camín, en esa deformación social que lo caracteriza, se atrevió a decir: “Hay una parte idiota en el electorado que seguro lo va a seguir” Pero de seguro el Bronco va a subir en la preferencia electoral, y millones de “idiotas electorales” lo van a respaldar en la boleta.

Luego remató Aguilar Camín diciendo: “que México es un país civilizado” …

Qué tal si no fuéramos civilizados. La corrupción es el lastre de una sociedad incivilizada, de la barbarie colectiva. ¡Quién de los candidatos nos prometió un remedio? Nadie. Alea Jacta Est.- 24-04-18.- Miembro de ESAC.-


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