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“Alta traición” II y última

El miércoles me referí al momento en que el escritor Fernando del Paso recibió el premio “José Emilio Pacheco a la excelencia literaria,”

“No amo mi patria”

El miércoles me referí al momento en que el escritor Fernando del Paso recibió el premio “José Emilio Pacheco a la excelencia literaria,” y a más de un año de la muerte del “Premio Miguel de Cervantes” le habla y le dice: “me duele hasta el alma ver que nuestra patria se desmorona.” Y en el contexto de esa dolorida confesión escribí algunas reflexiones y tal como del Paso le dice: “(¡Ay, José Emilio yo no sé para qué me meto en estos bretes, si bastaría acudir aquí y aceptar el premio! Pero no puedo quedarme callado ante tantas cosas que se nos han quebrado)” no hallo como seleccionar tantos argumentos, demasiados, en un “puñado” que encierre las premisas contundentes de que nuestra patria se desmorona, de que tenemos una patria sin sentido. Y vuelvo a lo que del Paso le dice a José Emilio: “sé lo que estoy haciendo y lo que estoy diciendo. Lo único que no sé es en qué país estoy viviendo. Pero conozco el olor de la corrupción.” ¿Y cómo contenernos entonces dentro del contexto de no saber en qué país estamos viviendo? ¿Y cómo vivir con el deseo de darla por “diez lugares suyos: puertos, bosques de pinos” –yo diría: montañas asaltadas por ejércitos de cardones y torotes- ¿Cómo amar tanto en una patria sin sentido que por los cuatro flancos supura la carroña de la corrupción?

Y vuelvo a mi colaboración de agosto de 2011 en la que argumento que el estado mexicano olvidó construir los estadios de la mente, el intelecto y la filosofía, que prepararían mexicanos que respetaran a los demás, que practicaran el amor supremo de la humildad, la libertad, la justicia, la bondad, la honestidad; que nos ganó la carrera tecnológica y optamos por el utilitarismo y los beneficios materiales, el amor al dinero y el poder relegando el amor a la verdad, la justicia y la honestidad. Y también –como Fernando del Paso- concluyo que en alguna parte del camino se fue extraviando todo hasta llegar hoy a la dramática encrucijada de “no saber en qué país estamos viviendo” y mirar nuestra patria que se nos desmorona en las manos, una patria sin sentido en un país de corruptos gobernantes: “¿A qué horas, cuándo, permitimos que México se corrompiera hasta los huesos?” Y vuelvo a mi tesis: la infraestructura educacional prepara mexicanos doctos en ciencias exactas, naturales y tecnológicas, que en el contexto del país corrupto hasta los huesos amalgama la ciencia para que sirva a las instituciones dirigidas por políticos pragmáticos que nos “escondieron el reloj y el cuándo” para permitir “que México se corrompiera hasta los huesos.” Se ha creado un profesional –en todos los campos de la ciencia- ¡vaya, hasta en el magisterio de educación primaria¡, que por las cuatro ventanas de su casa mira que la corrupción se derrama por banquetas, casas, pueblos, ciudades ¡y en todas las oficinas de gobierno!, en la esfera pública y en la privada. Y al ver que ésta, la impunidad y los corruptos reciben los beneficios del ejercicio de la política, estos profesionistas optan por la vida fácil que les brinda la corrupción y el compadrazgo político. Por eso la gran contradicción de que la UNAM sea considerada entre las mejores del mundo, de que el Tecnológico de Monterrey y otros centros de educación superior gocen de fama internacional y nuestro país sea catalogado como el más corrupto de América Latina, comparado con países de África y Asia.

¿Y en qué momento en alguna parte del camino se fue extraviando todo para tener una patria sin sentido, una patria que se nos desmorona entre las manos? Es obvio que miles y miles de intelectuales se forman a la sombra del poder y realizan esfuerzos para ser parte de las decisiones, las riquezas ilegales y la corrupción galopante. Y es obvio también que los que atisban desde las ventanas y paredes cuarteadas del edificio del intelecto que hasta hoy no se concluye, por más argumentos y denuncias contra la corrupción, observan que el potro salvaje montado por el poder y los corruptos trota sin tropiezo, sin descanso. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Por el atraco de gobernadores y alcaldes que saquean el erario público tenemos una patria sin sentido que se nos desmorona en las manos; por la pobreza y miseria de millones de mexicanos tenemos una patria sin sentido; por el número de diputados y senadores y sus salarios insultantes tenemos una patria que se desmorona; por las casas blancas, la de Videgaray y licitaciones amañadas tenemos una patria sin sentido; por un congreso de la unión de sordos y ciegos al reclamo popular y mucamas “del amo Peña” tenemos una patria que se escurre entre las manos; por la impunidad para castigar a gobernantes y funcionarios que públicamente son denunciados como corruptos tenemos una patria sin sentido; por el criminal presupuesto federal para la elección del 7 de junio, presupuesto manejado por el INE y los partidos sin rendir cuentas a nadie tenemos una patria sin sentido con más de 60 millones de mexicanos casi en la miseria. Pero aun así, “daría la vida” por mandar a la muerte la corrupción y sus jinetes y volver a abrazar la patria que nos robaron. Alea Jacta Est. 20-03-15


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