México, un macho que se respeta

Hace ya un par de meses, comenzaron a difundirse diversos mensajes en redes sociales sobre la desaparición de mujeres

machismo

Hace ya un par de meses, comenzaron a difundirse diversos mensajes en redes sociales sobre la desaparición de mujeres que caminaban por las calles en la ciudad de Guadalajara y han sido incontables también, la cantidad de fotografías publicadas por los padres de familia que solicitan cualquier información sobre el paradero de aquellas jóvenes que nunca regresaron a sus hogares, de igual modo, se han publicado testimonios de estudiantes que habían logrado escapar de intentos de secuestro cuando iban camino a la escuela. Finalmente, el pasado mes de febrero se emitió la alerta de género en Jalisco por el alza de feminicidios. Ya han pasado cuatro meses y la grave situación no ha mejorado e incluso hasta se ha comenzado a normalizar, aún más, el hecho de que, si has nacido como mujer, no puedes andar por ahí viviendo como persona normal ¿Cómo se nos ocurre a ¨nosotras como mujeres¨ el salir a la calle solas? ¿Por qué no pensamos antes en cubrir un poco más nuestras piernas? ¿Qué no nos damos cuenta que nuestros cuerpos son, claramente,  el detonante del acoso sexual? Basta ya de seguir ignorando el hecho de que el aumento de los feminicidios es producto  de las retrógradas ideologías machistas de la sociedad mexicana, necesitamos, más que nunca, de una revolución educacional en materias de equidad de género tanto para la actual como para las nuevas generaciones y de un nuevo manejo de esta problemática por parte de las instituciones.

Entonces, ¿Qué refleja realmente que Jalisco haya emitido la alerta de género? La pregunta podría parecer muy sencilla de responder, pero no solamente nos indica el alza en las estadísticas de crímenes en contra de las mujeres, sino que es uno más de los evidentes síntomas de una enfermedad social llamada machismo, enfermedad que sufre todo el país. Tan solo se debe voltear a ver el caso del Estado de México, donde se emitió la misma alerta el año pasado y sin embargo las estadísticas de violencia de género no han disminuido.

Qué lamentable es que un poco más de la mitad de la población no disfrute de la misma libertad que el 48% restante de hombres mexicanos. Desde temprana edad las niñas comienzan a entender, a la fuerza, que cada que tengan la inevitable necesidad de salir a la calle, de existir fuera de sus casa vaya,  serán receptoras de  piropos, chiflidos, albures y muchos ¨chiquitita¨ ¿Es acaso normal que una niña de 8 años deba aceptar como su realidad el hecho de que su cuerpo es visto como un objeto sexual por hombres extraños? Dejemos ya, de hacer creer a los varones que su virilidad proviene de la agresiva exhibición de su sexualidad, comencemos a tratar el acoso como el tipo de violencia que en realidad es para  parar de normalizar estas deplorables conductas.

En el 2015, Inmujeres indicó que no había sido denunciado ningún solo reporte de acoso sexual en el transporte público de la ciudad de México ante la PGR, afirmación contrastante contra el testimonio de víctimas que aseguraron que al intentar denunciar a sus agresores se vieron enfrentadas a la misma pregunta una y otra vez ¨¿Segura que quiere denunciar? Son muy largos los procesos ¿No quiere mejor una disculpa?¨ e incluso se les ofrecieron compensaciones monetarias por la agresión. No podemos permitir que esta evidente negligencia por parte de las autoridades siga perpetuando en la mente de las víctimas la imposibilidad de exigir justicia ante estas agresiones a su integridad.

Tan solo hace unas semanas, la reportera Andrea Noel  se vio obligada a dejar el país debido a las amenazas que recibió tras ejercer su derecho de denuncia sobre el acoso sexual que vivió en la capital del país. Afortunadamente, este lamentable crimen ha sido el despertador de una sociedad que forma un país ocupante de los primeros lugares de mayor violencia sexual en el mundo. En un acto admirable, esta semana la reportera ha lanzado la campaña  #NoTeCalles que invita a las víctimas de cualquier tipo de acoso sexual a denunciar estos delitos. Del mismo modo, no olvidemos el tan escuchado caso del abuso sexual cometido por los jóvenes, hijos de familias acomodadas apodados ¨Los Porkys¨ en Veracruz, donde quedó en evidencia que la violencia sexual no tiene ni edad, ni clases sociales.

Se puede creer que vivimos en una sociedad equitativa, y que nosotros no somos quienes aportamos a la perpetuidad del machismo, pero ¿Hemos volteado a ver realmente si nuestras actitudes de la vida diaria no tienen tintes sexistas? Por poner un ejemplo, el dejar salir a sus hijos a una fiesta pero no a su hija bajo la justificación de que ¨él sí puede ir a la fiesta porque es hombre y punto¨, el festejar a un amigo por su activa vida sexual pero criticar a la mujer con las mismas prácticas sociales, el creer que usted no es machista porque ¨usted si deja a su mujer trabajar¨, como si fuera usted quien decide sus libertades, vivir con la errónea creencia de que la ropa reveladora es una invitación abierta al contacto sexual, las actitudes condescendientes hacia las mujeres por la creencia de que son el sexo débil, e inclusive el lenguaje que se  usa todos los días, al utilizar un, tan aparentemente inocente, ¨ya no seas niña¨  cuando alguien muestra el menor signo de sensibilidad. Es este machismo denominado ¨machismo invisible¨, el que da pie al desarrollo de la violencia de género, a la estereotipación y a la objetivación del sexo femenino.

Los invito a tampoco callarse ante la identificación de estas pequeñas actitudes, que terminan creando grandes consecuencias al  disminuir el valor de una persona basándose en algo tan natural como loes su género. Recordemos que para combatir la violencia de género, se necesita también de un cambio de mentalidad social y que éste comienza desde nuestros hogares y relaciones familiares. Por menos machos que se respetan y por más humanos que tan solo, respetan.

Elizabeth V. Zaragoza

Estudiante de Relaciones Internacionales en el Tecnológico de Monterrey

lizavizaragoza96@gmail.com


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