Le petit comité: de Masaryk al Cerro de la Calavera

Ahora la élite, el petit comité, tiene sus propios medios de regodearse en su felicidad

En esta ciudad de una economía que implosiona, donde las teorías económicas se la pelan, la élite ya no puede permitirse el lujo de tener como aparador las páginas manchadas y pichurrientas de algún periódico mal impreso. No. La nueva aspiración desarrollista ya no puede permitirse posar al  lado del “doberman” o del “pieles” en la nota roja, o abaratarse junto al aviso oportuno. La sección de sociales de los diarios locales queda para la pelusa, para los que no pueden pagar el photoshop, para que les tomen las nalgas en el aeropuerto a las plebes sin ningún pedigrí.

Ahora la élite, el petit comité, tiene sus propios medios de regodearse en su felicidad, de restregarles a los demás quien es quién es este choyal anacrónico y maldito. Al principio adornaban las portadas las familias tradicionales de la localidad, pedían prestadas las instalaciones de Costa Baja para enmarcar las sesiones de fotos. Poco a poco las páginas de petit comité o 32 grados, espacios necesarios para el marketing social, reciben con lo brazos abiertos a la gente que llega de fuera y que son los que realmente viven y disfrutan de los nuevos desarrollos inmobiliarios de primer nivel. ¡Qué linda fulanita! Acompañada de su mami y de zutanita, rezan los pies  de foto, como si alguien conociera a los recién llegados, que no son extraños, son los nuevos dueños del estado, pero todavía no nos los han presentado.

La avanzada de las gerencias de las compañías nacionales son quienes ahora ocupan la cúspide de la pirámide social y a quienes, como Moctezuma, recibimos poniendo a su disposición las riquezas de esta pobre ínsula, tan alejada de dios y tan cerca de Sinaloa. Andan por ahí algunos ejemplares desbalagados de nuestra agonizante clase dirigente, pero ya no son los anfitriones, son los mayordomos. Es menester hacernos de una nueva clase social, más ricos y más in, que den viabilidad a nuestro intermitente plan estatal de subdesarrollo. Nadie es profeta en su tierra y a los ex ricos de aquí ya se les conocían mucho las mañas; además por ser pocos, y por ser tan criticado el incesto, se fue diluyendo el linaje, mezclándose con clasemedieros, maestros de tiempo completo, yarderos y ricos de sexenio. Ya estaba muy chinampona la estirpe choyera.

Crónica de sociales: la súper boda

Textos entrecomillados tomados íntegros de petit comité, agosto del 2012.

“Fulanito y Menganita decidieron darse el sí frente al Altar Mayor (sic) de la Misión de San José del Cabo (…) Un sin fin de detalles y originales elementos hicieron del evento uno muy moderno y totalmente Miami”.(¡!) signos de admiración y desconcierto del autor.

“Al finalizar la ceremonia se liberaron 80 palomas blancas en el atrio de la iglesia como símbolo de amor y buenos deseos para la pareja.” Lo romántico se vuelve cursi cuando todo el mundo puede pagarlo. (Nota del Autor)

¿Sabías qué? Numeralia de la boda

La pedida fue increíble. Fulanito contrató un gran espectáculo de fuegos artificiales frente a la casa de Menganita.

“El ambigú de la boda fue compuesto por más de 600 canapés montados en una mesa de cristal. Padrísimo.” 

Los textos son escasos e infames, sólo se usan para dar un descanso a las fotografías. Los adjetivos lindo, padrísimo, hermosa, lindísimo, padrisísimo y hermosísima llenan los recuadros de forma impúdica. Lo que no es nota social es publirreportaje. De nada sirven las palabras ante la inmaculada perfección de los rostros alabastrinos esculpidos a golpe de cursor en el photoshop; las páginas de las nuevas gacetas de sociales no albergan una arruga, una marca de acné. De las sombras pixeleadas de la sección de sociales de los diarios la transición al zoom digital requiere forzosamente de la edición de las fotografías, nadie soportaría el shock de verse tal cual, con el poro abierto o las espinillas infectas en la nariz afeando el campo de golf.

Boda en Costa Baja

 –Amor, se casa tu amigo el Nene, necesito comprarme ropa.

-Acabas de comprar ropa, ponte algo de lo que tengas.

-¡Pero la boda es en Costa Baja! No tengo nada para ir allá.

-No tengo dinero, ponte algo de lo que ya  tienes.

-¡Para qué tienes amigos tan ricos que ni siquiera tenemos ropa para ir a sus bodas!

Epílogo

“Joven pareja de recién casados que tras su luna de miel llegaron del DF a radicar a La Paz. Y qué mejor manera de iniciar una vida juntos que hacerlo en el paraíso mexicano.” (Para contrarrestar el chauvinismo: el paraíso está donde lo puedas pagar. N del A.)

Ella:

“Una amiga nos sugirió que consideráramos El Pedregal de La Paz, así que programamos una cita para conocerlo. La comunidad y las vistas nos parecieron padrísimas… y cuando entramos a la casa supimos que ese sería nuestro hogar.”  (Pidieron la clave wi fi al vendedor y por el iphone checaron sus puntos del INFONAVIT. N. del A.)

Él:

“Después de ver casas por toda la ciudad comparamos precios y amenidades (hay que cuidar los centavos, ¿checaron Olas Altas? Consejo del Autor) y El Pedregal de La Paz nos apreció el más exclusivo, seguro y con bellísimos paisajes. Además, la gente aquí es muy amable y servicial. Si hay algún detalle que requiera atención o mantenimiento correspondiente lo resuelven sin problemas.” (El tradicional altruismo y eficiencia sudcalifornianos. N. del A.)

La pareja finca sus ilusiones en la prolongación del status quo, la felicidad no está en la pasión, eso es para la chusma y para los franceses, el futuro promisorio se encuentra en compartir las expectativas de una vida rodeada de comodidades y éxito, por eso a nadie le extraña la disparidad, no sólo estética de la pareja, incluso llega a haber una asimetría antropomórfica que no podría explicarse de otra manera.

Pero bueno, no me hagan caso, esperemos la crónica de Eligio Moisés Coronado para hacernos una idea de lo que pasa. No se desesperen, ya viene por la conversión de territorio a estado.


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