Las Invasiones de cuello blanco: Leonel Cota I, “El Magnánimo”

Mau, periodista y perito valuador

Estuve este pasado largo fin de semana dando un paseo por La Paz, para conocer sus más hermosas colonias, y también las más fregadas; para ver donde viven los pocos ricos y los muchos pobres; para fotografiar las casas de los políticos y a los que acarrean para votar; para examinar donde se mueven los que mandan y los que son mandados. No hubo visitas a colonias de clase media; sólo de ricos y de pobres.

Por moderna, hermosa y con bellas vistas, comencé por el Pedregal de La Paz, de la prestigiada familia Díaz-Rivera, desarrolladores inmobiliarios de lujo donde los haya. Dirigidos por la dinámica Leticia Díaz-Rivera, están consiguiendo un desarrollo de clase mundial, por lo que muy, pero que muy interesado, me acerqué a preguntar por el precio de un lote. A lo mejor, con mis ahorros, podría construirme una casa.

Tres millones de pesos. Me quedé frío y con la moral en los pies; pa’ su mecha. Está bonito, muy bonito, pero también está claro de que este periodista no va a poder vivir, con lo que gana, nunca en su vida por estos lares. Pero ya que estaba allí, y puesto que ya llevaba la calculadora y las ganas de especular un poco, me puse a multiplicar los precios de los lotes y a sumarlos…

…y mil doscientos millones de pesos más tarde, si que no entendía nada. Si Pedregal de La Paz vale, a ojo de valuador principiante como mil doscientos cincuenta millones de pesos (cerrando en mil, que sale más fácil hacer las cuentas), por mucho billete gastado, este terreno, que era propiedad del Estado, debió dejar en las arcas de la tesorería una carretada de dinero y, sabiendo lo buen administrador que es Leonel, debió de alcanzar por lo menos para diez mil lotes con servicios para los pobres. Si se vende el patrimonio de todos los sudcalifornianos, deberá ser por lo menos para favorecer a los más desfavorecidos; y si eso es así, ¿porqué tenemos tanta necesidad de terrenos con servicios para los pobres?, ¿cómo es que este dinero, bien encauzado, no resolvió de una vez por todas los problemas de la tenencia de la tierra, de las invasiones?.

Parece que las cuentas no salen porque Leonel, muy, pero que muy magnánimo, le hizo un regalo a la familia Díaz Rivera, que a su vez nos hizo el favor de construir un fraccionamiento donde casi ningún sudcaliforniano puede vivir. ¡Qué a toda madre!, vendemos regalado un terreno propiedad de todos, para que los ya millonarios Díaz-Rivera puedan seguir ganando billete. Imagínense al magnánimo Leonel, de Presidente Municipal de Los Cabos, haciendo más negocitos como éste con las propiedades públicas (¡y todavía no llegamos al Mogote!). A este paso, hasta casas para ricos sobre el Arco de Cabo San Lucas (mejor me callo y  no le doy ideas …).

Y la pregunta obligada ¿tendrá Leonel un terrenito en Pedregal de La Paz? ¿y a nombre de quien?. Digo, después del sacrificio…

Leonel, si no estás de acuerdo, cuéntanos tu versión. Pero mientras tanto, por favor, tú no debes hablar de invasiones; como que da vergüenza ajena oírte.

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