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Mentiras y cuentas mochas

En primer lugar, errores administrativos no son asignar obras sin licitar

De nueva cuenta la Auditoría Superior de la Federación detectó millonarias irregularidades en los recursos que la federación otorga al gobierno del estado para diversos programas de educación, deporte y cultura, entre otros. Como en la administración de Marcos Covarrubias Villaseñor el barril sin fondo de las irregularidades es la Secretaría de Educación Pública, como en otras ocasiones este mismo medio ha informado, los recursos mal aplicados, los aviadores, personal fantasma, personas que cobran sueldos por cargos que no acreditan poder ejercer por su perfil profesional, son solo algunas de las argucias que se han institucionalizado en la SEP como modus operandi para el desvío de los recursos federales.

En el 2015 Peninsular Digital documentó el desvío de poco más de mil 300 millones de pesos en los ejercicios de los años 2012 y 2013 por parte de la SEP, desde luego en aquel momento el ya secretario de educación Héctor Jiménez Márquez y la ahora flamante contralora del estado, en aquel entonces contralora de la SEP, Sonia Murillo, minimizaron las millonarias irregularidades, con la complicidad de la contralora estatal y ahora oronda candidata al congreso federal por el PAN, Maritza Muñoz Vargas, por lo que no es gratis las consideraciones que le tienen a Muñoz Vargas en la SEP; al igual que hoy los funcionarios mintieron, como miente Isidro Jordán y el propio gobernador hoy en día al mismo respecto arguyendo falsa y tramposamente que esos son resultados parciales de una auditoría que está en proceso y que todavía hay manera de solventar tales irregularidades, en aquel momento tan fue mentira ese argumento, que parte de esas tropelías dieron pie a la denuncia que la ASF interpuso ante la PGR contra el ex gobernador Marcos Covarrubias.

En primer lugar, errores administrativos no son asignar obras sin licitar, no es pagar a profesores que no existen, dinero que no aparece en las cuentas oficiales y la comprobación de su aplicación tampoco, no son errores administrativos, son transas, son acciones dolosas, por otro lado, qué tipo de gente tan incompetente tenemos en las instituciones que no son capaces de aplicar los recursos con estricto apego a las normas. La aplicación de los recursos tiene sus normas, las normas propias del programa, las llamadas reglas de operación, y por otro lado, existe una ley de contabilidad gubernamental que señala como debe de ser el ejercicio y aplicación del recurso público, amén de una serie más de disposiciones complementarias que señalan muy precisamente como debe de darse este manejo. Ahora, las dependencias tienen un órgano de control interno donde se hace una revisión del ejercicio financiero y administrativo de la dependencia, posteriormente existe una revisión por parte de la contraloría estatal, y por si no fuera suficiente, debe de existir una revisión por parte del órgano de fiscalización del Congreso del Estado a ciertos programas federales, entre ellos precisamente los relacionados con la seguridad pública, salud y educación, no es en balde entonces que el manoteo artero de los recursos públicos federales se dé en los rubros de educación y salud, y que los subejercicios se den preponderantemente en lo relacionado a seguridad pública, donde los proveedores en su mayoría son compañías certificadas y especializadas y donde no pueden meter al compadre, al hermano o al suegro como proveedor.

Además de todo lo anterior la revisión de las cuentas no se da completa al final del año, los resultados si corresponden a los principios de anualidad y posterioirdad, es decir, la ASF actúa concluido el año fiscal que se revisa, pero durante todo el año los órganos internos de control van llevando la revisión del gasto con apego a las normas que marca la ley y la propia ASF; es decir, el ejercicio de los recursos de enero, su correcta comprobación tiene un tiempo límite, que desde luego no es hasta el otro año, sino un tiempo prudente después de concluido ese periodo; se entrega la comprobación de enero, se revisa y se hacen observaciones para solventarse en su caso, y queda concluida la revisión de ese mes, a grandes rasgos así opera la revisión, de lo que si no cabe duda es que los entes fiscalizados no andan en septiembre o diciembre solventando las observaciones del mes de enero, eso no es así.

Obviamente la aclaración o solventación de las observaciones de noviembre y diciembre pues no pueden darse en el momento, por lo que a principios del próximo año se concluye, en el caso que se señala respecto del gobierno del estado, estamos hablando de la cuenta del 2016, es decir, esa cuenta se fue revisando a través del año y debió concluir su revisión durante las primeras semanas del 2017, todavía aquí, en el dictamen final los entes fiscalizados pueden realizar las apreciaciones que consideren pertinentes y de nuevo la ASF revisa esas aclaraciones, el caso es que para septiembre u octubre la cámara de diputados tiene ya el informe concluido de la revisión de la cuenta, es decir, en el 2018 la revisión de la cuenta pública no es un expediente abierto que se pueda seguir justificando hasta el infinito, como ocurre aquí en el estado, donde ridículamente todavía le andan pidiendo al Guille Santillán o a Rosa Delia que solventen observaciones de sus administraciones hace diez años, como en todo, existen tiempos límites y en el aspecto fiscal no es la excepción, seguramente  Hacienda espera al ciudadano hasta la eternidad para que haga sus comprobaciones fiscales, obvio nooo.

Lo más lamentable aquí es la desfachatez con que el dinero desaparece y no se ejerce a favor de los ciudadanos de BCS, como lo consignó peninsular digital en su momento acerca del instrumental médico y medicamento que se perdió, se lo robaron o simplemente jamás se compró en la Secretaría de Salud durante el sexenio de Marcos Covarrubias, seguramente gran parte de ese recurso quedó en Fashion Valley como presumía su hija, así que cuando vean a la hijita de Covarrubias bien fashion y trendy, pregúntense cuántas cajas de paracetamol trae encima, cuantos escalpelos y tanques de oxigeno le chingaron a los ciudadanos para comprárselos de ropa.. no es cierto, no es bueno guardar rencores, ojalá le reciban a buen precio relojes y lentes de marca en Casa Mazatlán para que su papá abone a los 80 melones que le andan volando; otra cosa bastante lamentable también es que los personajes involucrados en este manejo irregular sigan ejerciendo cargos públicos de primer nivel, si no se robaron ese dinero, con la sola incompetencia para realizar de manera adecuada su trabajo debiera bastar para cesarlos de sus funciones, pero no, son premiados, por algo ha de ser.

Lamentable es también pensar que las auditorías muchas veces no revisan el universo completo de los recursos, sino que solo se limitan a un 30, 40 o 60% del total de los recursos, es decir, que el desfalco a las arcas públicas puede ser mucho mayor a lo que las auditorias arrojan en esas muestras. Obviamente los medios lamehuevos tomaron como válidas las palabras de los funcionarios y desacreditaron la nota que mostraba los resultados de la auditoría, pero para que tanto brinco estando el suelo tan parejo, a lo mejor yo también valgo madre y estoy aquí de hocicón nada más, pero pues tan sencillo como que el gobierno del estado exhiba la documentación correspondiente de las observaciones solventadas y tan tan, nos callamos el hocico, porque de lengua, me como un taco.

Bye mis queridos dos lectores… no coman tierra… se lo lavan no sean cochis.

Salmo Responsorial: a fashion valley también llega la Interpol honey


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2 Responses to Mentiras y cuentas mochas

  1. Miguel Angel 11/03/2018 en 9:54 PM

    Totalmente de acuerdo con Usted

  2. Rubén Olachea Pérez 23/03/2018 en 11:47 AM

    Somos mucho más que dos

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