Lo que dicen las letras

Donde menos lo esperaban saltó la liebre

Donde menos lo esperaban saltó la liebre. Primero fue el costo, de 170 mil que se había mencionado al principio, después resultó que no, que habían costado 135 mil pesos.

Las letras emblemáticas de la ciudad de La Paz, como las que ya existen en numerosos destinos turísticos del país, fueron un fiasco para el gobierno estatal… fueron mucho más que un fiasco. La abolladura que sufrió la letra P a los dos días de haber sido inauguradas puso un acento que cambió el significado del conjunto de consonantes y vocales. Acorde a la mediocridad que ha acompañado a la presente administración, se dieron cita altos funcionarios para hacer el ridículo, como ya anteriormente lo habían hecho trasladándose a Loreto y  Santa Rosalía, para inaugurar unos simples signs, el de Loreto decía Puerto Escondido pa acá, y Loreto pa allá, con las respectivas flechitas, y el de Cachanía decía bienvenidos a Santa Rosalía, listo ¡pum! Ya chingamos, se va a detonar el turismo bien machín. Éstas son las obras chingonsonas que recibe el pueblo sudcaliforniano del gobierno estatal, es más, creo que los letreros del norte se hicieron con recursos federales. Gastaron más en trasladar toda la comitiva que lo que invirtieron en los fabulantásticos y nunca bien ponderados letreruchos.

Pues siguiendo esa línea poquitera y mediocre, como eso de andar inaugurando semáforos, como en una canción de Chava Flores, fueron inauguradas las letras emblemáticas, digo, que si nos ponemos exigentes no tienen nada de emblemáticas, dice textual y explícitamente LA PAZ, pero bueno, viendo que no rebuznan solo porque dios es muy grande, no nos pongamos exigentes con la semántica; bajo la rupestre consigna de que lo poco que se haga hay que cacaraquearlo pues se dio la nota respectiva a cargo del gutierritos que cobra como secretario de turismo del estado: 170 mil pesos, obra de un “artista local, un escultor” dijo. Prrrrrt!!!! Aprieta guango!!!

Sin pena ni gloria transcurrió el magno evento de la magna inauguración de la magna obra, como todo lo que ocurre en esta lastimosa y oscura etapa del estado: El Guayaberato. Pero dios, que es chingón y no se anda con mamadas a la hora de hacer justicia, no como los jueces del nuevo sistema penal, a los dos días bajó su dedo, sí sí, ese mismo dedo con que crea a Adán en la pintura de Miguel Ángel y tómala cabrón, que abolla la P. Las reacciones no se hicieron esperar, desde luego que lo primero que todo mundo vio fue lo chafa de la obra y lo caro, caríxxximo más bien, de las dichosas letras,  y ahí fue donde saltó la liebre echada.

La gente no esperó y se desató en las redes sociales; desde luego los memes no faltaron, pero lo que es de llamar la atención es que a la gente no le dolió el pechito para despotricar y decir lo que piensa de esta administración, muchísimos fueron los comentarios que se resumían básicamente en dos cosas: son unos rateros y además lo poco que hacen, lo hacen mal. A pesar que desde el principio de la actual administración había habido decisiones no muy claras respecto de diversos temas públicos, teniendo en cuenta desde luego la ola de criminalidad y violencia que azota a la ciudad y ahora se va extendiendo por todo el estado, parecía que la gente durante los primeros meses todavía le daba el beneficio de la duda al actual gobierno, sin embargo, con este asunto que pareciera tan trivial, y quizá lo sea, pero no así el sentir popular que ya le puso el cascabel al gato y este gabinetazo lleno de sibaritas y snobs empieza a probar apenas lo que es la crítica encarnizada de quienes, con todo derecho, exigen mejores cuentas, pues son los que pagan sus sueldos y sus finas guayaberas.

La pedantería que es el sello de la actual administración sufrió un duro revés al convertirse en el hazmerreir de la población, en evidenciar que son unos pobres diablos que se les enreda la piola en una obrita que no debía suponer mayor problema, pero no, se exhibieron de largos y de ordinarios. Obviamente que el ego y la soberbia de nuestro primer mandatario recibieron su merecido por parte de la población que le escupió sapos y culebras al “letreritos” Mendoza y su séquito de buenos para nada.

Para acabar de hacer el ridículo, sale otro arrastrado queriendo enmendar la plana y termina de enredar las cosas, Jesús Ernesto Ordoñez Bastida, director del fideicomiso estatal de turismo quiso hacerse el vivo declarando que el dinero con que se hicieron las ya tristemente célebres letras “no era dinero del gobierno, sino del fideicomiso estatal de turismo”, tamaña estupidez no puede tolerarse de un funcionario encargado precisamente de administrar ese recurso. Debiera saber este fulano, si tiene dos dedos de frente, que el recurso que se cobra por el impuesto al hospedaje es un recurso público, es decir, administrado por el gobierno del estado. Hasta la fecha no se tiene noticia de un impuesto no sea cobrado exclusivamente por el estado, es decir, por el gobierno. Entonces, dinero que procede de un impuesto no puede tener otro fin que las arcas públicas y luego entonces está sujeto a los controles y normatividad respectiva. Muy cierto es que el destino de los recursos de este impuesto se ejercen a través de un fideicomiso donde por lo visto en mala hora lo nombraron director, y tienen participación diversos sectores de la sociedad civil, lo cual en ningún momento sustrae ese recurso de su carácter público.

Aunado a lo anterior, más que remediar la pifia del gobierno con respecto del afamado letrero, Ordoñez Bastida hace extensiva la incapacidad y negligencia al propio fideicomiso, al señalar que se invirtió un recurso en infraestructura, cuando la ley de hacienda señala que tales recursos deben de ser para promoción exclusivamente. Ahora nomás falta que salgan con la viveza de que el letrero servirá para promocionar La Paz, por cual el gasto debe de considerarse como promoción y no como  gasto en infraestructura, no lo dudo, así se las gastan, metiéndose a vivos nomás se la llevan.

El actual gabinete de gobierno no ve  más allá de su soberbia, están justamente como el rey que llevado por la vanidad compra la tela invisible que solo los inteligentes pueden ver y sale desnudo al balcón, después de un largo silencio, alguien dijo: el rey está desnudo, y todo el pueblo se rió a carcajadas  de él. No alcanzan a ver que el tiempo de empezar a dar resultados ya se les venció, no alcanzan a leer entre líneas en este asunto tan llevado y traído de las letras que los comentarios de la gente están llenas de coraje y decepción contra la actual administración, que la gente responde a la altivez de los funcionarios convirtiéndolos en un bufones, en merolicos que se enredan en su verborrea creyendo que hacen tonta a la gente y la gente ya se enfadó de que le quieran ver la cara de pendeja.

Lo que las letras dicen es que tenemos una administración mediocre, que no son capaces de hacer las cosas bien, pero más allá de eso, que sienten un profundo desprecio por la población y les vale madre lo que la gente piense, por eso hacen las cosas con las patas; ellos creen que con su preparación académica  y sus juegos de palabras pueden venir a dorarle la píldora a estos pobres provincianos que creen que somos.

Las declaraciones del tal Palemón que se escurre por los recovecos jurídicos, el cinismo de De la Peña que dice una cosa y hace otra, son una grosería para los ciudadanos, son una burla, eso es de lo que la gente ya está harta, de que nos quieran ver la cara de pendejos, “voy a cerrar un inmueble, no la casa del estudiante… por mucho cariño que le tenga a unos ladrillos” ¿qué es eso? ¿ése es el nivel del discurso? ¿neta? ¿neta?  ¿neta?

Piensan que somos chiquitos o tarados y  que con juegos de palabras nos van a pendejear, no señores, seriedad por favor, esas mamaditas ya saben donde van, no son la manera de responderle a la gente que con toda justicia demanda claridad y explicaciones sobre el actuar de sus funcionarios, de SUS servidores públicos.

Las letras fueron la gota que derramó el vaso del hartazgo ciudadano ante un gobierno indolente que lo menosprecia, las respuestas y comentarios en las redes sociales dejan ver muy claramente el enojo, la decepción y la burla ante un gobierno que se las da de muy acá y a la hora de los resultados entrega estos pinches bodrios como las letras que al primer recargón ya están todas churidas, insistimos, no son sólo las letras, es lo de la 18 de Marzo, lo de la Casa del Estudiante, lo de los costos infladísimos de cada aula que se construye en una escuela, si tampoco se necesita ser ingeniero para saber que un salón no puede costar más de 400 mil pesos, todos esos excesos y lo caradura que son a la hora de rendir cuentas es lo que ya tiene harta a la población.

Los sudcalifornianos seremos rancheros, provincianos, ignorantes quizá en  muchas cuestiones, así es como se expresan los enguayaberados de nosotros, pero pendejos no somos, y no necesitamos un diplomado en guáchinton ni tener un chingo de libros publicados como el Valemón pa darnos cuenta que no pelan un chango a nalgadas; en buena onda, pónganse a trabajar y dejen de andarle haciendo a la mamada con declaraciones ridículas y jueguitos de palabras.

27 mil pesos costó cada letra, quien lo hizo cobró 6 mil pesos, 1200 por cada una, o sea 25 mil 800 se llevó cada letra de puro material, ay papá! No te acabes gobierno!


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