Fumar

Fumar es un placer genial, sensual, rezaba aquel tango de los años 20

Fumar es un placer genial, sensual, rezaba aquel tango de los años 20, hoy, en esta sociedad pusilánime y anodina es políticamente incorrecto hacer apología del tabaco; no solamente es políticamente incorrecto, sino que está prohibido por ley publicitar el consumo del tabaco.

Partamos de una cosa, fumar es malo para la salud y eventualmente te conducirá a la muerte. Es un hecho que pocos se atreverían a controvertir, sin embargo, la realidad es que todo, incluso el solo transcurso del tiempo te conducirá a la muerte. Consumir Cocacola, carnes rojas, alcohol, gluten, cualquier juguito Jumex rebosante de azúcares te llevará a la muerte, todo lo que tenga benzoato de sodio como conservador te matará. Es más, a los chilangos los mata el estrés del tráfico y el trabajo. Entonces, el asunto del tabaco es simplemente que de repente se volvió el villano favorito de entre todas las cosas que uno consume y le hacen daño.

No fumar en oficinas y espacios cerrados me parece totalmente sensato y justo, no poder fumar en bares me parece una verdadera estupidez y una mentada de madre, y la gente que defiende eso me parecen unos ridículos: hey! Apaga ese cigarro, quiero morir de complicaciones hepáticas, no del pulmón. Por favor, realmente esa gente me parece aborrecible: los vicios de los otros son intolerables, pero los míos son plenamente justificables. Esas personas ya caen gordas por sí mismas, ni siquiera por sus vicios. Ahora resulta que la ley de protección de los no fumadores o del derecho a un aire libre de tabaco o como se llame, no contempla que haya lugares especiales para fumadores, es decir, yo como comerciante no tengo la libertad de tener un bar para fumadores, un restaurant para fumadores, o tener una sala de cine para que se meta a fumar quien así lo desee. ¿Por qué?  Pues porque los que no fuman tienen más derecho a no fumar que los que tienen derecho a fumar. Es decir, los que no fuman tienen más derecho de llegar a un lugar a no fumar y exigir que los demás no fumen, aunque esté lleno de fumadores como un bar, que si llega un fumador a un lugar y exige que todos fumen.

Todo esto resulta patético y fascista, si alguien no quiere comer carne, que no coma, pero que no se dedique a joderle la vida a los que si la comen. Resulta de todo este tipo de tendencias y modas, que por ser eso, ser modas que son adoptadas por un gran número de gente que se vuelve políticamente incorrecto contradecirlas; ahora los fumadores somos expulsados de todo tipo de eventos, recintos, negociaciones, como judíos errantes deambulamos por las banquetas para poder fumarnos un cigarro que ni siquiera podemos disfrutar a gusto. Lo peor del asunto es cómo lo políticamente correcto te oprime y anula tu individualidad, como el fumador realmente llega a sentirse relegado, a sentir que hace algo reprobable y ya no solamente se aleja para fumarse un cigarro, sino que ahora se esconde para que no vean que está fumando.

Insisto, no es un hábito saludable, en cuanto uno pasa la bocanada de humo por su garganta y siente ese placer tan grande, ya sabe que algo tan agradable al gusto sensual no puede ser bueno, como casi todo, todo lo bueno mata. Ahora estamos condenados a las banquetas, es más, ya ni eso, porque los establecimientos ahora pueden pedirte que no fumes frente a sus banquetas, o sea, ahora el espacio público se reduce al arroyo vehicular, ahí estaremos ahora los fumadores, como semovientes estorbando el tráfico vehicular. Después estaremos condenados a vivir en ghettos, si logra su cometido la  psicóloga chiquiona que habla con Miguel Ángel Ojeda, peterpanesca rodeada de chamaquitos como Marcial Massiel, de que no descansará hasta que no se pueda fumar ni en los carros ni en las casas. Ahí está el germen fascista de toda sociedad, en mustias como esta psicóloga que escudadas en “una buena causa” no pretende convencer sino imponer lo que “debe de ser”; bajo el pretexto, de la salud en este caso, se va coartando el único derecho real y que vale para el ser humano: la libertad.

Es muy caro para el sector salud pagar los servicios médicos a los que enferman por fumar, es uno de los argumentos que se esgrimen para arremeter contra los fumadores, bueno, ¿Y después quien sigue? ¿Los gordos? ¿Los diabéticos? ¿Los hipertensos? ¿Los pendejos? Porque los hospitales están llenos de pendejos también, que se pegaron con un martillo, que tomaron cloro, que se fueron dentro de una alcantarilla, etc.

¿Es correcto opinar y aún más, intervenir, para que los otros no se hagan daño a sí mismos? Definir el límite entre el bien común y la libertad individual no es sencillo, pero la verdad es que todos de una forma u otra pertenecemos a grupos que reprimen a otros, y por otro lado, somos reprimidos a nuestra vez por otros grupos: los fumadores discriminan a los gays, los gays a los que comen carne, los que comen carne a los veganos, y así sucesivamente formamos parte de un grupo represor y uno oprimido. Cada vez es más aburrido vivir en esta sociedad donde estas banderas de “cosas bien” solamente son modas que no resuelven sustancialmente nada de los grandes problemas que tenemos como sociedad. Porque los que se creen veganos y ecologistas y guá guá guá mienten si dicen que no usan los aires acondicionados, y todo el mundo sabe que los gases utilizados por los aparatos de refrigeración, entre otros tantos, son los principales causantes del agujero en la capa de ozono y el efecto invernadero que se potencia con una serie de prácticas nocivas como la tala inmoderada de las selvas y bosques, pero bueno, a lo que voy es al actuar hipócrita y solo por moda de muchos de estos grupos, por ejemplo, que cuidan las ballenas y los delfines y los perros, desestimando que por más que los cuiden se van a morir al igual que nosotros por el abuso que hacemos de nuestro entorno natural. Hubiéramos dejado que los japoneses acabaran con las ballenas, de perdida se las hubieran comido y algún provecho le hubieran sacado, de todas maneras con el cambio climático se van a morir, para que hacerle tanto a la mamada, ah! Ya sé para qué, pal face.

Esto no tiene solución en medidas timoratas como perseguir fumadores o comedores de carne, para ser justos y que realmente las cosas funcionaran “por la salud de la gente”, deberíamos de desmontar toda la industria alimenticia que produce toda la basura que en realidad es la que nos está matando, porque usted, querido lector no fumador, usted también se va a morir de cáncer, no de pulmón, de cólon, de páncreas, hígado, lo que sea, porque no puede dejar de comer toda esa comida llena de  químicos y antibióticos, porque no puede dejar de esta expuesto a radiaciones de microondas, celulares, wifis y gepe eses.

En fin, fumar es un derecho de quien así lo quiera, tan nocivo como un trabajo mediocre o un matrimonio aburrido, pero pues si así quiere uno que sean las cosas está bien, quién venga a decirte como vivir tu vida y lo que es bueno para ti y lo que no, es la persona más nociva, esa superioridad moral de unos sobre otros es lo que genera todas las divisiones y enfrentamientos entre las personas.


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Una Respuesta de Fumar

  1. El Costeño 07/11/2016 en 12:34 PM

    ¡A fumar y pistiar que el mundo se va acabar!
    Cada quien escoja su veneno y que se aguanten los demás 😉

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