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Frente Nacional por la Familia (2 de 2)

Si ya lo puso, no se agüite, ahora frúnzalo

Vísperas: los elegidos: mentira que somos sinarquistas, muchos son puro cabrón

El estado laico y la secularización de las ideas siempre tiene sus detractores, gente afortunada que conoce la verdad de la verdad, gente iluminada que sabe lo que está bien y lo que está mal sin temor a equivocarse ¿por qué están tan seguros? Porque ellos profesan la palabra de dios y contra eso no hay nada que hacer. Desde su creación a principios del siglo pasado, la Unión Nacional de Padres de Familia ha sido ese grupo de personitas iluminadas que saben que está bien y que está mal, censores y censuradores de los libros de texto en sus ratos libres, acérrimos enemigos del condón más no así de las tangas y vibradores (consúltese Serrano Limón y Provida) el último lance contra las libertades recién adquiridas en un estado semi laico como México se da en torno a la libertad sexual y lo que esto conlleva: ser libre para decidir sobre tu propio cuerpo.

No es la preocupación de las acrobacias psicológicas  del Frente Nacional por la Familia generar un taller para quitar lo ratero, lo mala paga, lo pendejo, querer ser candidato o tantas otras lacras conductuales que asolan a nuestra población, no es un taller dirigido a sí mismos, es dirigido a los otros, es a la “otredad” como dirían los mamilas de DESYGLO de la UABCS, es decir, lo que los otros hacen o piensan está mal, no es algo que me afecte directamente pero me molesta; tenemos entonces un “Taller para que los demás cambien su manera de ser de acuerdo a lo que  yo pienso” en lugar de tener un “Taller para aprender a aceptar y respetar las decisiones de los demás”.

Los principales enemigos, pero a su vez, primeros beneficiarios del estado laico son precisamente estos grupos que combatieron la modernidad, comprendida en aquel momento principalmente como la secularización del país, la joven nación mexicana encontró en el clero uno de sus principales, mas no el único, de los lastres que lo ataban a un pasado virreinal, donde los atributos jurídicos de las personas y de las cosas eran, incluso, eminentemente feudales. De 1821 a la fecha grupos apegados a la religión católica han, recurrentemente, tratado de volver a las condiciones de privilegio que tenía la iglesia en aquellos tiempos, incluso disputando al Estado la superioridad en lo que se refiere a dictar las normas bajo las cuales han de vivir los hombres. De sinarquistas y cristeros a Provida o el frente por la familia, las tácticas pueden haber cambiado, sin embargo, existe un leitmotiv que sigue poniendo en el centro de la discusión las bondades del estado laico, es decir, de un estado que no profesa ni se inclina por ninguna religión, ni resuelve sus funciones de acuerdo con un credo o dogma específico; En México, en La Paz, en el año 2017, todavía existen grupos de personas donde hacen eco los lamentos de una institución económica y política como es la iglesia, y todavía se generan arduos debates sobre si vale más la ley del hombre, que permite la libertad sexual, o la ley de dios, que prohíbe esta, y otra muchas libertades.

El político corrupto, el patrón explotador, el banquero usurero, o cualquier abogado que condensa en un solo oficio estas virtudes, no son estos los flagelos que los grupos de santurrones eligen para lanzarles diatribas sobre las llamas del infierno, no son estos personajes que viven a costa de la miseria y la desdicha de los demás los que asustan a estos grupos de exégetas, no, no protestan contra las compañías que envenenan ríos y lagos matando comunidades enteras y cancelando el futuro de las próximas generaciones, ahí no hay pecado ni se trastoca el “orden natural” de ninguna manera, sin embargo, el ejercicio de la libertad de los demás sobre su propio cuerpo los indigna, es una afrenta que toman de manera personal. Virulentos, como en su momento lo hicieron contra el condón o la pastilla anticonceptiva, hoy la interrupción del embarazo o la preferencia sexual son aberraciones que no pueden tolerar. Investidos de esa verdad última tan codiciada, no tienen empacho en salir a la calle y exponer sus posturas contra madres solteras, homosexuales, y cualquier otro grupo que ellos consideran no piadosos, ¿Quién determina si uno es o no agradable a la vista del señor? Ellos. No conciben en su fanatismo otras formas de pensar, otras escalas de valores, otras realidades; no existe en su manera de pensar la posibilidad de que ofendan o lastimen a otras personas con sus verdades.

Así, el taller para quitar lo homosexual se revela como el último instrumento para combatir la libertad sexual, que no solamente se refiere a lo que hagas con tu genitalidad, porque la concepción de homosexualidad la reducen a un pito y un culo, no conciben que la construcción y el ejercicio libre de una identidad, de ser o parecer, de vestirse o desvestirse, de hablar y caminar, de ser un todo integral, congruente en las diversas esferas de la vida, es la parte medular de la dignidad humana, de la volición que nos permite ser únicos, o para pasar del lenguaje secular al dogmático, la dignidad humana tiene que ver con la posibilidad de ejercer ese libre albedrío que, según alguna cita de la Reina- Valera, dios infundió en el ser humano, como atributo inseparable de la parte divina que habita en el hombre a través del espíritu santo. Oh! Creo que me estoy transfigurando!

El argumento de lo “natural” resulta bastante risible y frívolo, ¿cuántas cosas no son naturales? Resulta ocioso combatir un argumento que contradice la vida en sí misma, alargada, adecuada y sobrellevada a base de cuestiones no naturales, las aspirinas, los trasplantes de órganos, el aire acondicionado, los implantes de silicón, la trusitas de poliéster, en fin, porqué entrar en esa discusión bizantina, solo porque de todo lo no natural a estas personas les molesta una de las miles de cosas que diariamente rodean nuestras vidas. Que no natural tampoco implica que sea antinatural, en fin, no le vas a ganar a Torquemada.

Muchas cosas se podrían decir al respecto, pero poco caso tiene cuando se dirigen a mentes tan obtusas, que confunden homosexualidad con pedofilia, como señala la nota de Claudia Avilés para BCS noticias: “Dijo que con la iniciativa de Peña Nieto sobre los matrimonios gay se legaliza la pedofilia”, expresión de Alan Loubet, líder del Frente en BCS, la cereza de la discriminación, del prejuicio, atribuirle a una persona cualidades o defectos solo por un rasgo de su personalidad: todo el homosexual es un animal en brama incapaz de controlar sus deseos sexuales, que no son como los de cualquier otro ser humano, son bestiales y retorcidos, por eso caen en la pedofilia. No puede ser semejante barbaridad, porque si a esas vamos, nomás con ver la foto yo puedo decir, sin argumento alguno más que mi imaginación, que no se hagan, que más de dos de los que salen en las fotos del Frente se andan cayendo de jotos, que son putos tapados pero que a leguas se nota que les encanta la mazacuata. Pero no es así, no debe de ser así. Amén de la gran hipocresía que supone preocuparse porque los niños adoptados por matrimonios del mismo sexo pudieran ser abusados, pero el silencio timorato, pero sobre todo cómplice de los abusos reales y documentados por la curia católica en nuestro país, que si algo ha dado al mundo la iglesia y todas estas organizaciones perversas es ese gran pederasta llamado Marcial Maciel. Eso es lo que el país necesita, justamente, andar husmeando en la vida de los vecinos cuando en nuestra propia casa toleramos los crímenes más horrendo e infames.

En fin, los panistas en lugar de preocuparse de a ver a quien le hace agua la canoa, debieran de preocuparse de que su proyecto político es el que  está haciendo agua y va directo a pique.

Salmo Responsorial: “si soy amá”


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3 Responses to Frente Nacional por la Familia (2 de 2)

  1. Jose carballo 23/06/2017 en 10:39 PM

    Frente de la familia,puro cristiano toca casi fondo.

  2. time 24/06/2017 en 7:44 PM

    Jotos asquerosos

  3. time 24/06/2017 en 7:45 PM

    Asquerosos

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