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Elecciones BCS 2018: Carlos Mendoza, verdugo y perdedor

Carlos Mendoza Davis es el gran perdedor de las elecciones locales y federales en Baja California Sur

Carlos Mendoza Davis es el gran perdedor de las elecciones locales y federales en Baja California Sur. Eso cualquier ciudadano medianamente informado de la vida pública del estado lo sabe, no estoy descubriendo el hilo negro ni el agua caliente, solo quiero dejarlo por escrito para que quede constancia de tales hechos, porque dudo mucho que esto lo vayan a decir las columnas políticas del Colectivo Pericú, que se ha vuelto un lastimoso lametorio testicular del gobierno panista y sus personeros.

A todos sorprendió el avasallamiento de Morena en las elecciones locales, sin embargo, para quien está metido en el ajo, para el que se supone debería ser el líder político de la entidad, no debiera haber sido así. Y eso de líder político es un decir, puesto que no lidera ni su partido, pero con dos dedos de frente debió haber asegurado por lo menos la mitad mas uno de los diputados del Congreso, pero ni eso.  Todos sabemos de las filias priístas del gobernador, y no solo por su legado familiar, sino porque él en sí mismo es una caricatura de Rius que encarna lo más rancio de las formas y actitudes del PRI, su forma de hablar, su intransigencia fomentada por el gabinete de cuarta que tiene a su lado, no son funcionarios, son sus patiños, así como Luis Miguel tuvo al Burro Van Rankin y a Palazuelos de aplaudidores,  de damas de compañía y a lo mejor hasta de mandaderos, fresas pero lamehuevos, -porque el ser arrastrado no distingue clases sociales-, así funciona el gabinete estatal, a base de adulaciones y no de resultados; escúchenlo bien, clarito, gabinete de fresas lambiscones: no sirven como funcionarios, son un fracaso, la gente los rechaza y entre más se creen, más rotundo es su fracaso.

Y para que este germen priista no se intuya sino que sea patente, CMD tuvo a bien objetivar simbólicamente su adn político en la infame guayabera bananera. Ahora la guayabera es el sambenito, en lo personal, del funcionario lambiscón y sin dignidad, de la cofradía inconfesable, en lo institucional es el distintivo de una administración incompetente, frívola y soberbia que no tiene la menor idea de lo que hace en el palacio de cantera ¿o no secretario de finanzas que sigues aferrado a sostener la ridícula y torpe iniciativa del impuesto al turista? ¿o no secretario de desarrollo económico que siendo del Valle y teniendo rancho no puedes hacer que funcione tu subsecretaría de agricultura llena de carcamanes?

Carlos Mendoza Davis gritó a los cuatro vientos su amor por el candidato del PRI, José Antonio  Meade, y pretendió poner uno de los clavos que sellarían el ataúd de  Ricardo Anaya como candidato del PAN en su declaración sobre la necesidad de refundar el PAN; pero el PRI se desbarrancó hasta el tercer lugar en el estado, la hermana del Secretario General de Gobierno hizo el vil ridículo como candidata a diputada federal, el primo del gobernador hizo el ridículo como candidato a senador, todo el PRI hizo el ridículo en las elecciones; peor aún, todo el PAN hizo el ridículo en las elecciones. Es decir, Doña Márgara ni hizo, ni dejó hacer.

El villano favorito de ciudad Gótica fue el verdugo de ambos partidos, lugares como Comondú, donde el PRI se perfilaba con amplias posibilidades de hacerse de la presidencia municipal, o bien, Los Cabos, donde todo apuntaba a una sólida victoria del PAN, naufragaron, ante la mirada complaciente de un CMDD que no es agua ni pescado, (nota para el editor, no me sobra una D, así está bien, así déjalo porfis, es un pequeño lujo que nos podemos dar cuando no hay convenios). O bien, los proyectos políticos del PAN y el PRI naufragaron ante la mirada torva y extraviada de un Nerón choyero que se extasiaba de ver como el estado ardía, satisfecho de ser por fin verdugo de gente que aborrecía y le estorbaba como el grupo de gangosos de Marcos Covarrubias, Arturo de la Rosa o el dictadorzuelo de Pedro Osuna, aún cuando su propio proyecto político se consumía en esas mismas llamas de rencor y soberbia.

Solo queda esperar dos cosas, la primera, que los gobiernos municipales de Morena sean un desastre exagerado, la otra, que Carlos Mendoza y su gabinete aprendan a hacer política y les brote de repente la sensibilidad para estar en sintonía con las demandas de la gente, si estas dos condiciones no se cumplen, Carlos Mendoza no tiene nada que hacer en la sucesión de la gubernatura del 2021.

Salmo Responsorial: se regalan guayaberas.


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