El pendejo de adelante (final)

Otro de los momentos y lugares donde te surge la pregunta sobre quién es el pendejo de enfrente es en el malecón

Otro de los momentos y lugares donde te surge la pregunta sobre quién es el pendejo de enfrente es en el malecón, obvi; claro está, el malecón es una vía turística, un atractivo para propios y extraños…esto no lo saben en el ayuntamiento por eso la mitad del malecón está sin alumbrado público y los turistas que llegan sólo se encuentran con una boca de lobo tan deprimente como lo es la propia administración municipal.

Y está bien, sacar a la familia, llevar a la novia a comprar una nieve a La Fuente (en la trhifty no porque ya dijeron que esas nieves dan cáncer y te produce gigantismo en los testículos y que encontraron un camión con gatos rasurados… ha no, ese es el de la comida china, pero si no paga lo chingamos al güey también) y dar una vuelta en el malecón, pero eso lo haces un fin de semana, por la tarde, no entre semana y en horas hábiles donde toda la gente que vive y trabaja hacia aquel lado de la ciudad tiene que perder un montón de tiempo nomás porque adelante va un vatito que fue por su morrita al Cobach y se la llevó de pinta y andan muy a toda madre por el malecón en su Hondita Civicsito, y mientras el vatito le dice cosas bonitas a la plebe y le roza la rodilla cada vez que mete un cambio, atrás hay una bola de gente que lleva prisa y no puede pasar a hacer sus cosas, hasta que obviamente, el del camión que tiene que llevar 30 kilos de carne a Costa Baja en el thermoking, se asoma a ver quien es el pendejo de enfrente o qué pasa, si hay otra granada tirada ahí o qué, y ya ve que no, que un imberbe anda maleconeando un martes a las once de la mañana muy quitado de la pena. Entonces el maistro encabronado le pita trrr trrr trrr, y ya los de enfrente se animan a pitarle al rapado para que apure el paso, el pendejo de adelante por fin cae en cuenta que trae un colón detrás de él y se orilla un poco hacia la banqueta del Teatro del Seguro, ya pa qué, se hace el disimulado viendo a su morrita a la cara, como queriendo acallar las mentadas de madre vía claxon que le van dejando los de la cola que aprietan el paso para llegar a sus destinos. La morrita ni en cuenta, chupe y chupe, lame que lame su cono doble de choco chip una bola y la otra de chongos zamoranos quién te pegó, y luego el vatillo con arete en la ceja le dice mija, olvídate, bien chorreada -o sea, como extasiada, no como embijada de la nieve de La Fuente, las mejores y más baratas, las de La Michoacana ya saben como está todo allá en Michoacán, no patrocinen a la familia michoacana por favor-, entonces la morrita con su nieve y su príncipe azul en pantalones dickies grises, montado en corcel 2.0 V-tec, pos bien chorreada, le estila el suero del chopito nomás.

Por más que trato yo no puedo ser el pendejo de enfrente, me caga, o sea, cuando estás diez, quince, hasta veinte minutos en una cola de solo cinco personas, me pongo a pensar en qué chingados hace la gente en las ventanillas, van a platicar o qué, porqué se tardan tanto; me da coraje que yo llego a la ventanilla y en tres patadas me desocupo, cuando quisiera tardarme un chingo para hacerle pagar a otros lo que me hicieron esperar a mi; porque no hay justicia ni divina ni humana más perfecta que desquitarte con otros de lo que te hacen a ti, es totalmente correcto y válido, así debe de ser, es casi una obligación cívica, moral y ética.

Si se te meten en un cuatro altos, o te ganan el parking que tienes rato esperando en el City Club, tú tienes que hacer lo mismo: desquitarte es lo correcto, de lo contrario puedes generar un caos en las leyes que rigen el universo, y no queremos eso. Por ejemplo, un güey se te mete en la cola, bueno, te gana el lugar en la fila, lo otro cada quién, lo que corresponde es que tu inmediatamente te desquites de eso cómo y con quien tengas a la mano, porque si no lo haces, queda un déficit, recordemos que a toda acción corresponde una reacción, y si tu por tus mamadillas de querer ser mejor que los demás y dártelas de muy acá aguantas vara y no haces nada, generas un desequilibrio, un tipo de efecto mariposa, que en este caso se genera por omisión se denomina efecto chuparrosa, y eso puede traer consecuencias muy graves, por ejemplo, si dejas que te ganen en la cola del oxo y no haces nada, puede morir un niño atropellado en Mumbay ( antes Bombay ) o pueden esclavizar tarahumaras en el rancho del gober, y nadie queremos eso ¿verdad Cuco?

Muchos de estos pendejos de enfrente, ya sea en el banco, en el cable o en la calle, según algunas teorías, apuntan a que son jubilados que los mandan a pagar las cuentas y los vatos aprovechan para hablar con la gente, para sentirse vivos; se levantan ese día emocionados, tempranito ponen café, riegan el patio y se echan todo el veinte. Van a bolearse los zapatos, y al cuarto para las 8 de la mañana ya están esperando para entrar a las oficinas. En la calle los puedes identificar porque agarran el volante con las dos manos por la parte superior, como que se cuelgan y para virar dejan caer el peso del cuerpo hacia el lado correspondiente, pero no mueven los brazos. Todo esto desde luego son teorías basadas en la observación empírica, porque quienes tienen recursos y la gente capacitada para llevar a cabo investigaciones sobre temas importantes como éste, se la llevan investigando puras mamadas que no sirven para nada, eso sí, cuajándose de lana del snuff.

Pero bueno, el caso es que por más que quiera tardarme en la caja no puedo, y me da coraje, es como ser un pagador precoz. Sólo una vez me ha tocado ser el pendejo de enfrente, y para mi buena suerte fue nada más ni nada menos que en el chorizo que se hace del Tecolote a este Puerto de Fragmentación ; ). Fue sin querer queriendo, una vez que fui al Tecolote de regreso, por azares del destino me tocó encabezar la cola que se hace de por lo menos unos treinta o cuarenta carros; la neta yo no me había dado cuenta, iba con una morrita, y pues ahí veníamos, tranquis -esta no era bachiller, ya estaba golpeadona pero aguantaba (nota al editor: si te parece el comentario muy misógino y le tienes miedo a las féminas feministas bórralo, no hay tos, sólo pensaré que eres bien mujercita)-, sin muchas ganas de llegar a La Paz, le venía viendo sus piernotas blancas de ella, un piernón loco, carne blanca vena azul, tenía las piernas como menonita la morra, y pues cheve y cheve, ji ji jí ja ja já, y cuando menos lo espero me pasa un pickup en chinga de recio por un lado y el vato me pita, como que iba medio encabronado, volteo a ver el retrovisor y veo el colón de carros que traigo atrás, que chingón se siente, encabezar una caravana así, traer de tras de ti un chingo de gente –que no sean los de la Coppel, obvi- me sentí como el peje, ¡no puede jer! . Divisaba que por allá del carro veinte pa atrás unos simples se metían al otro carril, como amenazando con rebasar, pero nada.

Quien sabe porqué el pendejo de enfrente no se apura, porque en la ida a la playa no se hace la cola, de regreso es cuando se arma la pelotera ahí, yo supongo que este caso no es atribuible a los jubilados reptilianos, sino que existe otro grupo de pendejos de enfrente que son los maridos que no quieren llegar a su casa. Pa empezar los pararon temprano, los llevaron a misa de nueve y luego a llegar a la casa a subir todo el cochinero para ir a la playa, no lo dejaron ver el fut ni nada, lo único que los consuela es que entre todos los triques que se van a llevar a la playa pueden meter un doce de contrabando, así como no queriendo la cosa. Pero luego llegan, buscan lugar, se instalan, y hasta las dos horas de haber llegado tiene chanza de abrir el primer bote, se le hace agua la boca al vato, claro, si hace como dos horas que anda amarrando toldos y bajando sillas, hasta que por fin se sienta y destapa el primer bote, tsss que andas haciendo. Y luego, como a las 6, que el pobre cabrón esta agarrando un avioncito sabrosón, la mujer le dice que ya se van, que tiene que llegar a planchar los uniformes y bla bla blá. El vato con todo el dolor de su alma empieza de nuevo a subir las cosas, ahora todas llenas de tierra, zurrapas de Sabritas, un peste a mayonesa, se tira el juguito del ceviche en la alfombra, en fin, ya se sube toda la runfla al carro y ahí van de regreso, y claro, el marido no quiere llegar, no quiere volver a la triste realidad del hogar infonavitiano, por eso se viene despacito, pa alcanzar a tomarse los cuatro botes que le quedan, antes de llegar oootra vez a bajar chingaderas, acomodarlas, pelearse con los chamacos para que se metan a bañar, ya sabe que pa las nueve de la noche que termine de acomodar y lavar las cosas va a traer un crudón marca diablo. Con ellos no me enojo, los compadezco y hasta los entiendo.

Y se ve luego luego quién es quién, los pendejos de enfrente cuando regresan del Tecolote vienen a vuelta de rueda, melancólicos, se echan un trago gordo de cerveza pero lo pasan despacito, no quisieran que nunca se terminara la cheve ni la carretera de vuelta a casa; a lo lejos oyen un murmullo, un zumbido sordo que se hace perceptible cuando siente el manazo en el brazo, es la mujer diciéndole todos los pendientes que tiene que hacer en la semana y casi apartando el próximo domingo para ir al bautizo de un sobrino. Los desesperados por que se muevan los pendejos de enfrente son la raza que traen un pachangón, ellos no van de regreso a las seis, van por otra tanda de cartones de cerveza y cigarros pa seguir el cotorreo, antes que se les baje la peda a las morras, esa es toda la prisa que llevan, yo lo sé bien, la semana pasada yo también fui joven.

Ser el pendejo de enfrente implica dos cosas: que eres un ojete desconsiderado con el resto de la gente, o que tu vida es una mugre y no quieres volver de donde viniste. Yo todavía regreso apurado por otro doce y cigarros, si un día alguien viene de regreso del Tecolote y ve una cola larga y al rebasar ve que yo soy el pendejo de enfrente, me dan un balazo, por favor.


* * *

4 Responses to El pendejo de adelante (final)

  1. Ana Ross 01/04/2015 en 8:32 AM

    A esa cola del Tecolote siempre le saco la vuelta. La tengo bien medida. Son los que llegan a la playa tardezon y por ende se regresan al primer clamor de los je jenes de Balandra.

  2. Rolando G 14/04/2015 en 12:24 PM

    te felicito por la columna,sigue asi…..

  3. Marthita Durán 15/04/2015 en 1:45 PM

    Extraño mi pedacito de tierra en BCS, pronto iré y no me importa la cola con el pen…… De adelante añoro recorrer esa carretera, viendo las orillas de la playa y pasar por el entronque a Balandra, pichilingue, punta prieta, la concha hotel, wow!!!, hermoso recuerdos de remembranzas de cuando fui joven y me iva a Balandra entonces sin tantos restaurantes y con mucho lugar para estar en la orilla de la playa, bueno los tiempos cambian y todo se comercioaliza en fin, un bello y grato escrito recordando mis lugares de juventud y no se diga cuando Iván de regreso en pick up y con el rayo del sol llegabas mas renegrida a la casa, un abrazo y felicidades.

  4. pacegno 21/04/2015 en 8:41 AM

    tenia rato que no te daba la vuelta, ultimamente estabas ecribiendo pa´lado de la c.-h.i-ngada, ….no entraba ni a molestar a la chilanga

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