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Depresión navideña y cuesta de enero (2 y final)

Conforme se va acercando el día último del año

Conforme se va acercando el día último del año, la magia de la época navideña también va desapareciendo, en la resaca del 26 alcanzas a vislumbrar un rayo de sensatez después del frenesí de gastos, comilonas y borracheras iniciadas con la primer posada. Pasada la excitación de la navidad viene el primer bajón, el cuerpo ya resiente el ajetreo de andar para arriba y para abajo y todos los excesos acaecidos: comida, bebida, desvelos, DP`s, bucakes, BDSM´s, HHM´s, strapon´s, BBW´s, creampies´s, gang bang´s y todas esas cosas que se le ocurren a uno cuando trae dinero.

Lo más duro: abrir la cartera y hacer el primer recuento de los daños. La situación del país ya no da para hacer grandes gastos en festejos, menos con los augurios tan fatales que hasta el Oráculo de Delfos lo pensaría dos veces para dar esas predicciones, aún así, de poquito en poquito el dinero se va. Ese aguinaldo tan esperado que antes se proyectaba, además de los gastos propios de la época, para algunos gastos más significativos como comprar un carro, viajar o mejoras de la casa, hoy en día se va en nada, en cualquier cosa; por más que uno quiera amarrar la cartera o vaya y la entierre en el fondo del jardín para evitar que el dinero salga de ella, es imposible, por más que uno quiera y pretenda no gastar es imposible.

El 26 empieza la cuenta regresiva, con miedo y todavía con un dolor de cabeza, doloronononón diría yo, miras la cartera con temor, de los tres mil pesos que sacaste el 23 en la mañana para los últimos gastos de la cena y los regalos, el 26 a medio día sólo te quedan cuatrocientos cincuenta pesos, y peor todavía, traes unos tickets que pagaste con la tarjeta. La casa es un desastre. Todavía falta el 31. Planeas no gastar más, falta mucho todavía para la quincena de enero, ¡chingado! Ni siquiera metiste el carro al taller para arreglarle ese tiradero de aceite que trae. Ni pex, ya que. En enero a pedir prestado, a empeñar algo o meterle más a la tarjeta, total, el crédito, ese dinero imaginario que nunca existió ni existirá son los que sostienen nuestro modelo económico; antes pedir prestado era naco, de gente muy jodida de a tiro, había que doblegar el orgullo y hacerlo en secreto, que nadie supiera, hoy, el que no pide prestado o saca fiado es enemigo del sistema, levanta sospechas y hasta el bote puedes ir a dar por anarquista y mariguano.

El año nuevo es para muchos más fiesta que otra cosa, no hay cena en familia solo el franco bacanal último del año y primero del año nuevo. Ya sin gastar tanto, incluso con la misma ropa que estrenaste en navidad te vuelves a tirar a los excesos, al cabo que según tú en unos días serás una persona nueva, te lo mereces, es más, hasta el 6 para terminar el Gpe-reyes, porque después del 6 de enero, no habrá ser humano más sobrio en su comer y beber, más atlético, responsable y disciplinado que tú. Falso. Nunca hacemos nada, los propósitos de año nuevo son un acto de contrición para descargar la conciencia y empezar el año con energías renovadas para seguir siendo como somos, nomás que sin culpa, ya para las fechas del carnaval andamos otra vez en la horchata a gusto, como candidatos en campaña no nos acordamos de promesas ni compromisos ni nada.

Siempre empezamos el año con una mezcla de entusiasmo y decepción, las primeras semanas del año se empiezan a derrumbar las proyecciones de crecimiento económico que nos mantuvieron optimistas en diciembre; los políticos siempre salen con las mismas mamadas: el próximo año será de gran crecimiento para la economía, esperamos grandes inversiones, bla bla bla. En lo macro y en lo micro empezamos el año con una gran resaca que empieza con las finanzas personales y con el derrumbe de las expectativas de crecimiento para el país, aún así, vamos agarrando el ritmo y generando los ánimos suficientes para enfrentar el año que viene a pesar de gobiernos mediocres y economías agonizantes; al final de cuentas los lujos de la clase política siempre han salido del bolsillo del ciudadano, lujos que nos salen baratos comparados con sus políticas de gobierno.

Así, una vez más, a empezar el año, cargando sobre nuestras espaldas nuestros propios pecados y la estulticia gubernamental, seguramente mantendremos el país en pie a pesar de nosotros mismos y de esa clase gobernante que nos odia, alimentando el alma con el recuerdo de las fiestas navideñas, de la familia y los amigos, esperando que aunque este año el aguinaldo alcance menos y cambiemos de verdugos en el gobierno, lleguemos de nuevo a sentarnos de nuevo, con familiares y amigos claro, a compartir las memorias y sucesos del año que corre.
¡Salud y acciones de Telmex para todos!

P.D. Quedé debiendo la crónica del tianguis, si llegamos, se las prometo para este diciembre.

Salmo responsorial: “Ahí viene la tribunada”: mi nana


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Una Respuesta de Depresión navideña y cuesta de enero (2 y final)

  1. Ana Ross 27/01/2015 en 6:05 PM

    Lindo y así será. Año tras año hasta que podamos ser más que humanos, olvidarnos de esa necedad de ejercer poder unos sobre otros, lo cual no veo muy factible acá entre nos. Y me gustó mucho que usarás la palabra estulticia. Nomas pa que vean que para ser “dominguero” sólo se ocupa leer, ver, asombrarse y buscar en el diccionario. Nada del otro mundo. Algo que no requiere ni de golpes de pecho ni de títulos guaraguao. Saludo.

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