Terrenos en Cabo San Lucas

Camino largo a Tijuana

De la revu al finis terrae

La Baja embriaga; es una adicción. No sé por qué esa seducción de lo inhóspito, porqué el estado de contemplación ante el horizonte yermo. El pasmo ante la desnudez ígnea, es como descubrir de repente una mujer desnuda en la arena, de sol a sol, sin poder esconder su entraña. Uno vuela sobre la Baja y no puede dejar de sorprenderse de la nada que la integra. Algún lunar verde, alguna estría azul, sus cráteres magenta.

Sin embargo, cuando uno la recorre por tierra, puede conocer las particularidades de esa desnudez, sus pliegues, sus cóncavos y sus convexos, sus humedades. Para los sudcalifornianos la carretera Transpeninsular es un milagro, el tramo olvidado en el traspatio de la Panamericana, la vena femoral abierta de la América Latina de Galeano. La Carretera Transpeninsular, la pariente pobre y famélica de la interstate 5, esa es la nuestra, la vía que durante décadas ha oxigenado la vida peninsular, la Carretera Federal 1, Benito Juárez.

A pesar de las carencias, la construcción de la transpeninsular es una verdadera odisea; odisea de Uliseses de la SAOP y la SCT, quien haya recorrido sus 1711 kms sabe de lo que hablo. Si hoy es una verdadera aventura recorrerla, imaginemos lo que fue hace cuarenta años abrir el vientre de roca de la península, en medio de la nada, con cientos de kilómetros entre un poblado y otro, la escasez de agua, el sol inclemente cayendo a plomo, sin un arbusto lo suficientemente grande para generar una sombra bienhechora donde guarecerse. Esa pequeña banda negra que hemos transitado, cruzado, meado, por Pescadero, por el cien, en Villa Morelos, Ligüi, es una avenida que uno puede empezar en Vancouver con un café del Starbucks y terminar frente al Squid Roe con una ballena bien helada.

Viajar al norte había sido uno de los rasgos de la cultura sudcaliforniana y peninsular en general, pocas veces el horizonte se dibujaba hacia el interior de la república, de manera natural, nunca estuvo dentro de nuestras convicciones ser más mexicanos, tampoco ser gringos, simplemente el corredor natural, histórico, económico y social, incluso geográfico siempre ha apuntado al norte; cuando se nos quiso imponer a base del chantaje institucional compartir las calamidades desatadas por los gobiernos federales, ese llamado al nacionalismo para soportar esas malas decisiones y seguir tolerando el abandono, tuvo como respuesta un nuevo orgullo malinchista y un rechazo a la cultura institucional de lo mexicano. Después de décadas de haber vivido en el olvido institucional y económico de México, by our own, ahora resurge el sudcalifornian pride con tanta gente del interior que quiere venir a enseñarnos como masca la iguana, how the lizard bites, y nos replegamos a nuestras costumbres como una forma de responder a las críticas y de reivindicar la antigua vida peninsular con todos sus avatares. Porque éramos provincia de California, no de México, ahora que los mexicanos del macizo se les acaban los recursos y las fuentes de empleos y vienen impulsados por el afán de sobrevivencia a la Calafia, los sudcalifornianos resentimos ser provincia de la provincia de un país cada vez más del tercer mundo, mucho menos que nos venga a gritar un tipín al que le sacamos 20 cms de altura. Provincia de los Brach`s, no de Montes, de Springfield, no de Herdez, por dios! De Logmont no de Bafar ni la Villita.

Así, gracias a esta nueva ola de migrantes podemos por fin comparar la vida peninsular que creíamos tan atrasada y revalorar nuestros rasgos culturales, modernos por no provenir de culturas originarias, e híbridos por no forjarse exclusivamente en la idiosincrasia del mexicanismo institucional, lejanos a la violencia endémica y el dogma religioso y moral que se viven en otras latitudes.

¿Qué? ¿En qué íbamos? Decía Bordieu que… no no, ah, y nos gustaba ir al norte porque quién chingados quiere ir a Reino Aventura teniendo Disneyland acá, quién quiere ir al zoológico de Chapultepec teniendo el San Diego Zoo más cerca, obvi.

Un viaje al norte, implica no solamente las ganas de hacerlo, sino un temple para transitar horas y horas por lugares…


* * *


Una Respuesta de Camino largo a Tijuana

  1. pacegno 17/03/2016 en 10:26 PM

    muy buena….precisamente estaba platicando con un compa sobre eso…esta surgiendo nuestra sudcaliforniedad en defensa de tanto p..ut a chuntaro y tahualilas echones

Anúnciate en Peninsular Digital

 

¿Quires anunciarte en Peninsular Digital?

Aquí puedes descargar nuestras tarifas.

Email de contacto: publicidad@peninsulardigital.com.