El burócrata (parte 2 final)

La dieta del burócrata consiste básicamente en café requemado por una cafetera Hamilton Beach, burritos, sangüiches y galletas

Los burócratas merodean dentro de las oficinas, sostienen raros rituales de apareamiento entre compañeros, el piropo diario, el comentario en doble sentido cuando ya se entró en confianza, alianzas y favores laborales, préstamos clandestinos sin que se entere el cónyuge o pareja del interfect@, todo eso preparando psicológicamente un ambiente de intimidad burocrática que culminará en la posada de la oficina, en una carne asada organizada para el  cumpleaños del jefe, y todo esa disciplina y constancia que no tienen para su trabajo cobran sentido, a media fiesta la escapada a la sorda, cada uno por su lado, y tómala barbón, a ponerle mayonesa al camarón, se supone que nadie sabe, pero el lunes es el chisme que anda en boca de todos en la oficina.

La dieta del burócrata consiste básicamente en café requemado por una cafetera Hamilton Beach, burritos, sangüiches y galletas durante la mayor parte del año, por temporadas lleva un tóper con fruta o atún,  ¡el burócrata está a dieta! Jugos verdes y el vivri solo tienen un paso fugaz por las oficinas, no corresponden a la dieta natural de la burocracia, dieta saboteada por las doñas que llegan a vender todo tipo de golosinas y chuchulucos, en la SEP por ejemplo,  usted encuentra un mercado, inundado de olores de toda la comida que circula sin ningún tipo de pudor por los escritorios de las secretarias y funcionarios de medio pelo, entre alteros de expedientes sin archivar, es más, sin revisar, circulan picos de gallo, gorditas de chicharrón prensado, vasitos de birria y una bola de chamacos frenéticos que corretean por escaleras y pasillos, los hijos de los trabajadores que ese día, quién sabe porqué, no tuvieron escuela y sus padres tuvieron a bien llevarlos a su centro de trabajo; ahí están los futuros burocratitas reconociendo lo que en unos años más será su hábitat, paradójicamente, en las oficinas de la Secretaría de Educación  – cito Colosio y Gómez Farías, por si queda duda a quién me refiero-,  usted puede encontrar la gente más maleducada, negligente y grosera que se pueda imaginar. El lugar lo dice todo, la anarquía que reina en el lugar le dice a uno quien manda ahí: la burocracia, todos esos profes que se creen mucho, con maestrías y doctorados en Cuba se la pelan con las secretarias y choferes de la SEP.

El burócrata, prepotente y agresivo con los ciudadanos que acuden a realizar  trámites ante ellos, son mansos corderos cuando se trata de “el sindicato”; el burócrata, aún todos aquellos que ahora se jactan de ser licenciados en derecho burocrático por la Pontificia Universidad de las Antillas Menores (campus Martinica) siguen siendo totalmente ignorantes de sus derechos y obligaciones como agremiados del sindicato de burócratas; en el sindicato de trabajadores al servicio de los poderes, municipios y organismos descentralizados del estado  de Baja California Sur –aviéntate un nombrecito- mejor conocido por sus siglas HDSPMWTFBBCNBCLAGEARTQMAMPM, el tuerto es rey.

Los líderes sindicales tradicionalmente han sido gente muy menor, barbajanes merolicos que con pura labia engatusan a los trabajadores, existen leyes y reglamentos que jamás son citados textualmente para tomar decisiones, todo es de oídas, toda la vida sindical se maneja por mera tradición oral, lo que dijo este, lo que dijo aquel, lo que dicen que dijo fulano… el ejercicio de los derechos sindicales de los agremiados está sujeto a la mera voluntad de líderes y delegados sindicales, el uso de las cuotas y demás ingresos que recibe el sindicato, jamás es conocido por los trabajadores, los fondos de ahorros y mutualidades son jineteados y mermados sin compasión por las directivas sindicales, mientras el líder sindical negocia carros, viajes, mordidas en efectivo, en la negociación contractual acepta 12 pesos por concepto de despensa, mientras tiene  familia y queridas acomodadas por todas las dependencias de gobierno, trabajadores duran ocho, diez, doce años esperando la preciada plaza que por fin les dará la estabilidad laboral tan añorada, mientras tanto tienen que trabajar como faquires sin recibir ni la estabilidad en el empleo, ni las remuneraciones  y beneficios de que gozan los sindicalizados.

En Baja California Sur como en la mayoría del resto del país, la dictadura de la burocracia a que aludía Weber como el grado más alto de profesionalización y por lo tanto, de eficiencia dentro de una organización, no se ha cumplido. No solamente no se ha cumplido sino que falta muchísimo para llegar a ello, el burócrata ejerce su poder de manera negligente, es decir, en lugar de hacer, deja de hacer cuando quiere demostrar su importancia o simplemente tomar revancha de jefes, compañeros, usuarios de los servicios públicos o, simplemente, de la vida misma. Difícil resulta defender la importancia y los derechos de los burócratas cuando se tiene conocimiento de prácticas que no solamente denigran al gremio, sino a cualquier persona, llevarse el café, hojas blancas, engrapadoras, y todo lo que encuentren mal parqueado es una de las cosas que más envilecen la figura de cualquier trabajador; sin embargo, cuando por otro lado vemos los atropellos e injusticias, las tranzas de los líderes sindicales, uno puede comprender que sea una forma de tomar revancha ante tales situaciones.

Los burócratas son el Alfa y el Omega, el Dr. Jeckyll y Mr. Hide, en ellos se hacen patentes vicios y bondades de la administración pública.

Si uno ve, en cualquier ayuntamiento o en el gobierno del estado, una bola de vatos deteniendo los árboles alrededor de los edificios, puro sinquehacer, pues definitivamente en parte es su culpa por dedicarse a cultivar la hueva en lugar de acomedirse a hacer algo, es una falta ética de los trabajadores, pero definitivamente las graves deficiencias en la administración pública, administrativa ni legalmente se le deben de achacar a la burocracia, porque los responsables de que las cosas se hagan no están ahí afuera merodeando como homeless, buscando una sombrita para aguantar el calorón, están en las oficinas, con aire acondicionado, con una “secretaria” sentada en las piernas, un jugoso cheque cada quincena y un chingo de viáticos por comprobar.

El gobierno no es un colegio Montessori donde los plebes van a hacer lo que les da su pinche gana, es una organización vertical con funciones plenamente especificadas y responsables de que tales se lleven a cabo. Entre más burócratas hagan mal su trabajo o simplemente anden valiendo madre deambulando en los pasillos, quiere decir que más valen madre los funcionarios de esa administración. Si un trabajador no hace las cosas bien, o llega tarde, o atiende mal a la gente, es porque no tiene un superior capaz de convencerlo, y en el último de los casos, obligarlo a que haga lo que por ley le corresponde hacer. El problema de la administración pública, que se refleja en la pésima actitud de la burocracia, es que los señoritos que llegan a ocupar cargos como funcionarios tienen más interés en su carrera política que en llevar como se debe los asuntos de la administración pública. Leyendas urbanas como la de que no se puede correr a un sindicalizado son las que rigen los usos y costumbres de la administración pública local, desde luego que se puede correr a un sindicalizado, con los argumentos correctos y bajo el procedimiento adecuado es totalmente correcto, incluso hasta necesario, pero los jefes no quieren tener problemas, no caen en cuenta jamás que el dinero que cobran de los impuestos de los ciudadanos es para eso, para que atiendan y resuelvan lo que se requiera para que los servicios y funciones de la administración marchen correctamente para el bien de los ciudadanos.

Hay ocasiones en que los funcionarios ni siquiera saben cómo se hacen las cosas, ¿cómo van a saber corregir o mejorar el desempeño de sus subalternos? El jefe que nunca está, por andar en reunioncitas de grilla, o en desayunitos con la prensa donde empiezan venteándose el zalate  y terminan  lamiéndose los huevos unos a otros, o llega tarde, ¿cómo va a tener orden y estar al pendiente de que las cosas marchen bien? Pues no, el problema con nuestros funcionarios es que quieren solo las bondades del puesto, los reflectores, el cheque, los viáticos, pero nada de responsabilidades, nada de problemas, nada de tomar decisiones, nada que pueda manchar sus aspiraciones políticas, porque su manera de promocionarse políticamente es ser un quedabien, no demostrar capacidad y eficiencia, no, ser el sonrisitas o el mentiritas que a todo y a todos dice que sí, funcionarios pusilánimes que no resuelven nada ni sirven para nada, como los que actualmente inundan el ayuntamiento de La Paz, los maestros de la universidad que a lo mejor son muy buenos para la teoría, pero que salen a ocupar cargos públicos y al enfrentarse con la realidad nomás hacen el ridículo y dan lástima, o esos diputados o regidores culones que a la hora de votar cosas importantes no están, o se salen de la sesión, o se esconden en el baño, esa pinche gente no sirve para nada y solo ponen un mal ejemplo de irresponsabilidad, qué calidad moral pueden tener esos que creen que descubrieron el hilo negro nadando de muertito.

Pero a pesar de todos los vicios de nuestros burócratas, que son reales y todos los hemos padecido, su intransigencia, su falta de sentido común para resolver las cosas, las ganas de no se pueda, la pinche jetota de la secretaria malcogida o la cara de  mártir  del pobre cabrón que no sabe cómo le va a hacer para llegar a la quincena, la verdad es que si no fuera por algunos de ellos, los menos, dos de cada diez, bueno, dos de cada cien, las instituciones de gobierno no funcionarían.

Como en todos lados, por fortuna, existe gente que más allá de las condiciones laborales o de sus expectativas profesionales, tienen la convicción de hacer bien su trabajo, de ser unos auténticos servidores públicos, gente amable, preparada y conocedora de su área de trabajo, que te orienta y te apoya para llevar a cabo los trámites que acudes a realizar; personas que te asesoran con la tramitología, que te sacan la copia que te falta en la copiadora de la oficina, no todos son unos hijos de puta que te dicen que no se puede y ya, se voltean y siguen mascando chicle; o son como en Sapa, que te mandan de aquí para allá, de allá para acá, y después de haber recorrido cuatro ventanillas, y hablado con tres cacas grandes ahí, te salen con la mamada de que no se puede hacer nada, porque a esos güeyes no hay quien les gane, y la estúpida de los cobros ahí sale declarando, aquellos que tengan adeudos acérquense, de alguna manera nos vamos a arreglar, miente la puta vieja, acérquense y lo único que van a lograr es que se los ensarte el negro del whatsapp, porque esos vatos no pierden, no les van a decir: detectamos cobros indebidos, está mal el medidor, le estamos cobrando el aire, le van a decir: señor, señora, esto es lo que le vamos a dejar ir, así me la aplicaron a mí, 75 m3 pero yo los sentí como si fueran 75” del ensartadón que me dieron,  ni lo que me dan de agua al mes los malditos ladrones, ni aunque hubiera dejado abiertas todas las llaves de la casa puedo gastar esa agua, pero cuál fue el razonamiento tan sesudo de los “expertos” del sapa: si no hay fuga, si los gastaste “. No pos ante esos pinches axiomas, ni Arquímides puede, ante esa lógica tan irrefutable hubiera preferido estar en el seminario con Marcial Maciel, o en la general, me hubiera sentido menos ultrajado que como usuario de los ladrones de cuello blanco de Sapa. Ahora sé de dónde salen esos camionetones que están en el estacionamiento o porqué las secretarias tan emperifolladas del sapa. Pero no fuera el Narizo o los del Mogote, que tienen a toda madre sus tomas clandestinas, así que ni se desgasten en ir a alegar, mentiras que van a resolver nada, nomás les van a decir aquí está lo que debes 3=====D quieres que lo dejemos ir hasta Tijuana de una sola, o ahorita nomás hasta Loreto, como el del chiste. Pero bueno, tengo tantas pestes que hablar de Sapa, y ya tengo un espumarajo en la boca que mejor luego le dedicamos un espacio exclusivo a ellos, yo creo que bien ganado lo tienen después de todos los corajes y daños que le causan al ciudadano, sin contar que estaban matando a todos los del Centenario con el arsénico del agua, de esa calaña son, criminales, yo pensé que nomás eran rateros, pero hasta genocidas andan la andan haciendo ya.

Chale, se me nubla la vista y me dan tarantas del coraje que hago cada que me acuerdo de Sapa, estoy empezando a odiar el agua como el Ecoloco, yo soy el loco Ecoloco, soy el destructor siniestro, amo el humo y smog, agua y jabón yo detesto… que buena rola; pero bueno, decía que el buen funcionamiento de las dependencias de gobierno se sostiene sobre los hombres de unos cuantos hombres y mujeres, burócratas y sobre todo, servidores públicos a cabalidad, que guardan en su memoria antecedentes casos, expedientes, oficios e información que jamás podría ser ubicada y consultada en ese caos que son los archivos públicos, trabajadores dignos que se esfuerzan por servir en condiciones materiales deplorables, hacinados en oficinas lúgubres y poco funcionales, con equipo obsoleto cuando lo hay, viendo como nuevos funcionarios que no sabe toda decisiones e impone reglas y procedimientos totalmente irracionales y a ellos les toca dar la cara ante la gente.  Que cumplen su horario y desquitan su sueldo a pesar de ver como los favoritos de los nuevos funcionarios, los hijos, parientes y queridas llegan a ocupar puestos mejores mientras ellos llevan años y años esperando la oportunidad de mejorar su situación laboral, cuando tienen que soportar la tremenda estupidez del jefe que lo obliga a ir a checar a la oficina cuando su trabajo es de campo, que le junta los retardos y le descuenta un día, pero cuando se queda más tarde no solamente no le paga horas extras, sino que ni siquiera las gracias le da.

Gracias a ese burócrata, que da trámite y soluciona las peticiones de la gente es que las cosas funcionan, de alguna manera u otra, sobre esos pocos recae el funcionamiento de las oficinas, pero también sobre esos hombros descansan las aspiraciones políticas y campañas soterradas de los funcionarios; de esos que ahora en el gobierno del estado son lastimados en sus derechos y en dignidad de trabajadores por personajes que vienen con la visión del canibalismo explotador de la iniciativa privada, personajes soberbios, juniors puñeteros sin sensibilidad política ni humana, como el encargado de recursos humanos o el subsecretario que hace las veces de lo que era el oficial mayor, que amenazan con descuentos y pretenden tenerles el pie en el cuello a los trabajadores bajo la ya muy desgastada táctica del reloj checador, que ahora de las tres salen a las cuatro, lo cual quizá no estuviera mal si además de eso no los obligaran a asistir a ese bodrio inútil y frívolo que es el dizque programa “vivir en paz”, donde ni los señoritos y ni ningún otro funcionario se presenta, pero si mandan orejas a ver si los trabajadores fueron a hacer el trabajo que a ellos les correspondería coordinar y supervisar.

Bajo esas condiciones y muchas otras más, de acoso laboral o sexual, de falta de reconocimiento e incentivos, de pocos espacios de superación profesional, de ver como desfilan vales de gasolina o boletos de avión para compadres, familiares y demás favoritos, y a ellos les regatean un bono de cien pesos, donde los planes de austeridad, como todo en México y en BCS, son para los de abajo, no para los jefes, donde hay personas de primera y de segunda, mientras los funcionarios hasta capan la cochi con los viáticos, llegando a los mejores hoteles y comiendo y bebiendo de lo mejor, mientras a los de abajo, a los que van realmente a hacer el trabajo, les dan una miseria, teniendo que dormir de a tres o de a cuatro en una sola habitación pichurrienta para no tener que acabar poniendo de su bolsa cuando los mandan de comisión, como en SEDESOL, donde ganan más los beneficiarios de los programas que los sueldos de los trabajadores, les saldría mejor dejar la chamba y meterse a un programa de los que ellos mismos promueven, son más pobres ellos que la gente que apoyan jajaja; bajo tantas cosas no es fácil siempre tener buena cara o las herramientas para poder resolver las demandas de la ciudadanía, o tener que vivir brincando de la hoja roja al fonacot, a la cundina, al bono extra, no es fácil, esforzarse para ser mejor en un sistema donde no hay estímulos ni capacitación, donde existen pocas opciones de mejorar profesionalmente, es difícil tratar de ser mejor en un sistema que no te reconoce ese esfuerzo, otra cosa sería si las cosas fueran como para los maestros de la UABCS, que hasta por tirarse un pedo les pagan extra, por revisar una tesis, por publicar, por investigar cuántas tribus existen en el África subsahariana que tienen menos de cinco pelos en el huevo izquierdo, como dijo Polo Polo, o solapando estupideces como la tesis de los hotdogs, ¿neta, en eso se gastan mi putos impuestos? ¿Ya dieron vista al Conacyt de esa mamada? por eso andan como locos haciendo recopilaciones de esto, de lo otro, recopilaciones de las recopilaciones, sinvergüenzas, por eso ya ni clases dan.

Mi reconocimiento a todos los burócratas que pesar de todo tienen un espíritu de servicio, que hacen lo que les corresponde, trabajadores sindicalizados y de confianza que a pesar de todo tratan de ser mejores, de ser amables, de ayudar a la gente a solucionar sus problemas, los otros, los huevones, los que se chingan el café y la engrapadoras, ni modo, la gente mierda siempre es mayoría, en la administración pública y en la iniciativa privada.

Nos vemos, no coman tierra.

Salmo Responsorial: “dios los cría y el Sapa los junta”.


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Una Respuesta de El burócrata (parte 2 final)

  1. UN COMPITA 21/08/2017 en 3:28 PM

    TIENES LA BOCA RETACADISIMA DE RAZON LA MERA VERDAD.
    MUY BUEN RELATO.

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