Anales sudcalifornianos

En la Baja, Sur, hay y siempre ha habido gays

Baja California Sur a pesar de su lejanía del macizo continental, y más que la lejanía, por culpa de los pésimos, tardados y carísimos medios de transporte ya sea por tierra, mar o aire – como brocheta de la Mar y Peña-, no ha escapado a fenómenos sociales…, psicológicos o plaga bíblica o como quiera que sea la última tendencia para denominar y encasillar las preferencias sexuales de la gente. Sí sí sí, dije sexo, no se espanten, yo sé que hemos construido en esta columna un refugio para el alma, una épica del diario, la lírica del café de talega y las galletas roncadoras, pero es necesario abandonar el Topus Urano, dejar un momento ese edén imaginario donde los californios de cepa corríamos desnudos del Gigglin Marlin al Squid Roe para ver los concursos de camisas mojadas, hagamos una pausa para pasar de los místico a lo escatológico.

En la Baja, Sur, hay y siempre ha habido gays; antes les llamaban putos o jotos, pero ahora son vocablos que son políticamente incorrectos, ya no se les puede decir así porque incluso puedes ser sujeto a procedimientos judiciales. Me parece correcto, porque las almas más piadosas de nuestra media península, se han, y se ensañan con ellos. Sí, las personitas que más aman a dios, los que oran y dan su diezmo, sobre todo las mafias  aleluyas – uso la categoría descrita por un amigo para estereotipar de manera prejuiciosa  a las diferentes congregaciones religiosas: para mi todos los que no son católicos son aleluyas- enquistadas en el poder judicial y en el congreso del estado más visiblemente, son estos hijos de dios, los que más recientemente han emprendido campañas de desprestigio, odio y discriminación contra los homosexuales.

Desde luego, que la violencia contra los gays no es exclusiva de ciertos grupos que se creen con una superioridad moral para juzgar y decir cómo tiene que vivir su vida cada quien. El hipermachismo que cada vez deja ver con más contundencia lo que Octavio Paz decía en el Laberinto de la Soledad, la máscara de ese machismo exacerbado tiene que ver con el gran temor de aceptar su propia homosexualidad. Es decir, detrás de cada buchón, de cada gallero y borrachín que agarra la banda y se para enfrente de los músicos de manera ridícula, como si estuviera rindiendo el juramento a la bandera frente a la escolta, existe lo que antes se denominaba puto tapado, es decir, un gay de clóset que así como los ven, muy acá, no resistiría un besito en la nuca sin caer de rodillas rendido de amor ante su compadre, ejem, ante otro vato. Por eso algunos psicoanalistas señalan que entre más picudas las botas y más grandes las esclavas y cadenas, más les punza en cicirisco cuando ven a un muchacho guapito; como yo no soy freudiano no comparto mucho esta idea.  Entonces, si estos machotes no resistirían un besito atrás de la oreja sin que se les doblen las corvas, vayan ustedes a saber si pasarían la prueba de la harina. Por eso odian a los frescos, porque ellos no tienen los huevos de ser gays como los que sí lo asumen, lo defienden, y además, lo disfrutan, ash! Y eso de odiar lo que se ama o se admira no es un bolero y un antónimo puñetero de Arjona, sociólogos, filósofos y psychólocos desde Nietzche hasta Eric Fromm lo han señalado de alguno u otra manera.

Hemos tenido frescos muy ilustres en nuestro estado que han contribuido como pocos al desarrollo de la entidad, otros no han servido ni pa comparsas del carnaval, pero sí muchos de ellos ligados al ámbito cultural, magisterial y académico. Músicos y cronistas de la vida peninsular han tenido estas preferencias, muchos sabemos quiénes son, sabemos sus nombres pero es incorrecto señalarlos, porque todavía asumimos esa condición como denigrante, quizá ellos mismos prefieran no ser señalados por esta cualidad, que a fin de cuentas solo es una parte, ni más ni menos importante, de su personalidad.

Y es que los jotos no son nada del otro mundo, bueno, hay unos en Brasil que cuidadito, cállate los ojos, pero, es decir, son seres humanos que por uno solo de sus rasgos como persona, su preferencia sexual en este caso, no los predispone a ser de una manera u otra; en todo caso si realizáramos un censo sobre las preferencias sexuales de los criminales que inundan las cárceles de nuestro país, seguramente el análisis de estas dos variables solas, arrojaría como resultado que los heterosexuales tienen un predisposición a la criminalidad directamente relacionada con su preferencia morbosa e insana de cohabitar con personas del sexo opuesto. Lo cual es una locura. Es un cliché, un prejuicio como eso de que todos los gorditos son simpáticos, yo conozco más de tres pinches gordos odiosos y nefastos que no se aguantan ni ellos mismos de repunantes, curiosamente dos de ellos en el área de comunicación social de un mismo ayuntamiento.

Recuerdo cuando estábamos en la secundaria, había dos o tres homosexuales activos, denominados en aquellos tiempos anteriores a la CONAPRED, mayates, y pues gays pasivos, obvi, porque la pinche chinga la llevan los gays pasivos, los que luchan y exigen sus derechos, los pinches activos son bien vaquetones, nunca he escuchado a uno que diga: hey! Sabes qué, yo soy bien mayate y exijo respeto, esto remitiéndome a las categorías tradicionales, yo sé, bueno, me han dicho, que ya los dos son activos y pasivos, o sea, es más recíproca la cosa, bueno, dejemos eso mejor; el sastre, que más bien sería una especie de costurero y el maestro de danza son dos de los clásicos en todos los pueblos y comunidades, había además una aportación importante y poco reconocida del magisterio sudcaliforniano al gremio gay. Para nadie es un secreto que Cuba sobrevivió al bloqueo económico gracias a todos los profes de la sección 3 del SNTE que viajaban a solidarizarse con la causa de la Revolución, incluso regularmente viajaban con sus sobrinos o ahijados para inculcarles el pensamiento marxista-leninista y forjarles una conciencia bolivariana de la América unida.

En aquellos tiempos de la oleada conservadora Reagan-Tatcher pues desafortunadamente no era tan común que se pudiera participar a la comunidad de este tipo de preferencias, era más bien un intercambio secreto, el lenguaje binario de unos y ceros se conocía pero se mantenía de manera velada, los plebes que gustaban de iniciar sus andanzas sexuales con personas de su mismo género sólo salían a flote por dos razones, la primera porque eran muuy mayates y ellos mismos platicaban sus aventuras carnales, o bien, porque traían tenis L. A. Gear  y Levis originales ( de botones ), que era además del salario devengado, la marca de la casa; de acuerdo al estilo de ropa sabías a que establo pertenecían cada mancebo.

A pesar de que podríamos suponer que se trataba de un vil comercio, que no es lo mismo que un comercio vil, surgían cariños y apasionamientos, entre el pasivo y sus activos, porque la mayoría tenía varios activos, como cadena comercial,  o entre los propios activos por ganarse el… corazón –supongo- del gay. Fui testigo de varias alegatas de a quien prefería tal fresco, si pertenecían al mismo grupo, o bien, escuchar que cada uno defendiera a su mecenas y que incluso hasta presumiera las virtudes del gay, desde la fe, esperanza y caridad, hasta otras virtudes, o mejor dicho, otras habilidades non tan sanctas.

A pesar de que tengo muchos y muy grandes amigos homosexuales y que admiro a otros tantos, como a Salvador Novo, García Lorca o Monsiváis, por ejemplo, al paso del tiempo veo que esas relaciones que se sostenían entre personas adultas homosexuales y los muchachos de la secundaria, que aunque se sintieran “hombres”, en realidad eran niños de 12 y 13 años, no solamente eran relaciones clandestinas, sino también  inmorales, y desde luego, ilegales; bien sabemos que desde su época del Marqués de Sade ya consignaba en sus obras la debilidad de esos exquisitos placeres ya reservados a la curia, por eso la iglesia arremete contra la comunidad gay, porque les molesta que le roben los frutos de ese árbol edénico que solo quieren para ellos.

En fin,  ha pasado mucho tiempo y creo que todos hemos crecido y aprendido al respecto; consecuencia de ello es que el mayatismo profesional ya no es una actividad rentable –la última vez que salí con un gay acabé poniendo yo los tacos en el seguro-, y ahora todo acto mayatil es amateur, no porque vayan a ir a las olimpiadas de mayates, sino porque es puro amor al arte, muy altruista la onda.

Ahora que hay tantas tendencias uno no sabe ya ni de que se habla, lejos ha quedado al tiempo de la sexualidad minimalista hetero-lésbico-gay, ahora el  movimiento LGBTTICCCFBIKFC pues, está bien, lo apoyo, pero pues con un hoyo y un pirrín nomás no sé si pueda participar de esos movimientos tan barrocos, no creo que pueda aportar mucho, la verdad; ahora que si es menester andarme horadando, zafándome la quijada o hacerme una fístula para tener acceso a una penetración intrapulmonar, pues no, ya andarme quitando o poniendo, ya no, me les voy a quedar ahí en el quirófano, yo de aquí apoyo,  de lejitos, y de ponerme tangas y eso, ni hablar, vieran que tengo la piel tan delicada, luego luego me rozo y me ataca un sarpullido inhumano, si nomás con tantito ir a caminar al malecón me quedan las verijas como santocristo, en carne viva como el divo de Linares, si supieran lo que gasto en maicena, de fresa. Eso sin mencionar que no estoy muy exquisito que digamos, si me ven marchando en el malecón con una mallas de red, luego luego van a llegar los de Green Peace a liberarme, van a pensar que soy alguna especie de mamífero golfino que quedó atorado en un chinchorro, no tiene caso, de veras palomilla.

Esperemos que los tiempos que corren nos den la tolerancia  para respetar el derecho de cada quien a ser como es, ser libre de ser como se es, es la parte fundamental de la dignidad humana que nos permite realizarnos como personas… porque si no son tolerante no van a acabar como esos fascistas hipócritas malcogidos de la familia natural, ahí sí, mejor péguense un balazo y púdranse en el infierno, malditos, y luego son lloroncísimos, ellos si pueden andar juzgando y diciéndole a la gente que van a arder en el infierno, aaah, pero no les digas su peso en oro porque se ofenden y ahí si piden respeto y tolerancia, y en el colmo de su vileza echan por delante a los niños,  ay ay, piensen en los niños, pero obvio ellos no piensan en los niños cuando van y se los dejan al pastor o al cura, ahí es donde debieran tener huevos para defender a los niños, nada se van a hacer los plebes porque vean a dos vatos bigototes y sombrerudos besándose en el muelle fiscal, recortando sus figuras entrelazadas contra el bermellón del crepúsculo paceño. Y luego los del PAN, seguramente no hay putos en el  PAN, ay si, muy machos muy machos seguramente, mejor ni hablen porque bien que se sabe que a mas de tres de ahí les gusta cachar  granizo, también se les cae la nieve no se hagan, así que mejor cada chango a su mecate y en paz todo mundo.

Salmo responsorial: ¡si soy amá!


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3 Responses to Anales sudcalifornianos

  1. La Chagua 13/02/2016 en 9:25 AM

    Jajajajjaja muy bueno.

  2. El Costeño 19/02/2016 en 3:33 PM

    Muy bien. Las cosas por su nombre y como son.

  3. mary 19/02/2016 en 4:44 PM

    jajaja, bien, parte de la vida sudcaliforniana. superbien los derechos de la comunidad gay, se lo merecen, siempre han sido alivianados, espero que no se pongan insoportables como las mujeres que todo les molesta ahora.

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