La Cara B / API-BCS, SEMARNAT, y el legrado a Bahía Magdalena

Me comentaba un amigo que si la SEMARNAT hubiera existido en la Edad de Piedra, todavía no llegaríamos a la construcción del arco y la flecha, pues entre el rechazo a unir una piedra con un trozo de madera, el dispararle a una especie no precalificada y certificada, y el daño ecológico ejercido por el cazador en la selva, al pisar con sus pies especies vegetales protegidas, todavía estaríamos colgados de un árbol comiendo fruta, y usando exclusivamente las manos como herramienta. Termina mi amigo: “Noé estaría en un CERESO por tala indiscriminada, y las parejas de animales pasando hambre en un recinto de PROFEPA”.

Yo tengo otra lectura. Aunque si creo que ni hachas de piedra nos hubieran autorizado, cuanto menos descubrir el fuego (¿quemar madera? ¡Multa de PROFEPA!), lo que si es seguro es que Moisés abriría una carretera de dos carriles en el Mar Rojo, cortando montañas y rellenando mares con la autorización de SEMARNAT; que ríos de azufre procedentes de minas de explotación a cielo abierto hubieran ahogado muchas ciudades (incluida Gomorra), con el silencio de la Secretaría; que desvíos de  cauces de ríos para inundar vastas zonas, ahogando todo bicho viviente, hubieran sido autorizados por nuestros funcionarios. ¿Porqué? Porque la orden venía de arriba.

Y es que la diferencia es clara. Cuando las solicitudes son de ciudadanos, les cae toda la infernal maquinaria burocrática para impedirles la actuación más ligera: Hacer un camino en un rancho, mover una cerca, hacer un corral, puede significar decenas de miles de pesos en estudios, en derechos, en mordidas. Y si el ranchero escoge, por falta de recursos, la vía de “actuar sin permiso”, ahí te estarán esperando los sabuesos de PROFEPA para “alinearlo”.

Pero si eres poderoso, no te preocupes. Desde “arriba” lo resuelven. Y para muestra un botón. No, mejor dos. Cabo Cortés solo fue paralizado cuando el grupo español que lo empujaba quebró. Solo entonces fueron revertidos los permisos. Y Puerto Cortés (¿porqué les gustará tanto el nombre de Cortés?, ¿se sentirán conquistadores?), la aberración que quieren cometer en Bahía Magdalena, una iniciativa para beneficiar a un grupito de la iniciativa privada chilanga asociados con una empresa extranjera, es impulsado y patrocinado por una sociedad propiedad del Estado de BCS (se supone que de todos los sudcalifornianos, incluido el comundeño Marcos Covarrubias), con la bendición desde “arriba”.

La lectura de la Manifestación de Impacto Ambiental para el “dragado” de Bahía Magdalena es una vergüenza. Propuesta por una Empresa del Distrito Federal (parece que aquí no tenemos ambientalistas marinos, por lo que la sudcaliforniana API, propiedad de todos nosotros, tuvo que buscar a una empresa chilanga experta en minas y puertos), ignoran deliberadamente cual es el objetivo final del dragado (yo digo que legrado; al fin y al cabo la operación acabará con la vida de la laguna) intentando engañar en el papel a los analistas de la Secretaría: Meter en Bahía Magdalena decenas de miles de personas en decenas de buques, y luego esparcirlos para contaminar la bahía todos a la vez.

Les pasamos el enlace, para que se les revuelva el estómago leyendo 56 páginas de cinismo y de simulación

http://sinat.semarnat.gob.mx/dgiraDocs/documentos/bcs/resumenes/2012/03BS2012HD048.pdf

Bueno, pues nosotros nos oponemos. Vamos a comenzar a preparar cartas (les agradeceremos las suyas, así como sus comentarios) para exponer nuestros puntos de vista oponiéndonos, pues contamos con una ventaja; y es que la bendición desde “arriba” les durará en este proyecto hasta el treinta de noviembre de este año. Ese día el de “arriba” se les cae, y del país se va. Ayer leíamos que hasta ya está buscando chamba al otro lado.

Gracias, CEMDA.

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