Yo no sé por qué se quejan muchas personas de nuestro sistema político

Y hablando de corrupción… ¿cómo te va en esos asuntos?

Yo no sé por qué se quejan muchas personas de nuestro sistema político. Si no tuviera los aspectos trágicos y siniestros que lo componen sería una de las comedias históricas mundiales mas fascinantes. Lo que nos pasa a los mexicanos y nuestra inigualable clase política da para escribir cientos de libros que resultan de lo más entretenidos. Espero que dentro de cincuenta o cien años las generaciones de mexicanos que pueblen este país y que analicen nuestra sociedad puedan encontrar finalmente una explicación a todo este desastre monumental.

Y déjenme decirles amigas, amigos que no es solamente un tema de políticos corruptos y sus partidos, constituidos para operar como verdaderas asociaciones delictuosas, es algo que tiene que ver con aspectos culturales e históricos anclados profundamente en los orígenes de nuestra historia como nación.

 Cuando el más desafortunado de nuestros presidentes, Enrique Peña Nieto, afirma que la corrupción es una cuestión cultural, no anda tan errado como muchos sostienen, el hombre sabe de lo que habla y lo dice por experiencia propia, en su formación personal y la de todos sus cómplices, perdón digo colaboradores, está ese código de conducta que los impulsa a aprovecharse de cuanto los rodea para beneficiarse. Es un complejo sistema, el de la corrupción, que involucra tanto a gobernados como gobernantes. Y de todos los partidos.

Los miembros, y miembras, integrantes de la Liga por la Defensa de la Verdad, el  Honor y las buenas Costumbres, me reclamarán al unísono  ¡Párate ahí chato, que no todos los mexicanos y mexicanas, decía Fox,  somos corruptos, también hay gente decente y mucha¡ Cierto tan cierto como que siempre sale el sol, mientras siga saliendo, pero el fondo de esta cuestión esta en los porcentajes, me explico, según diferentes encuestas y estudios sociológicos, el 70% de los mexicanos acepta que practica o fomenta diversas formas de corrupción o practicas antisociales a las  que acompaña la impunidad, desde los que se meten a la fuerza a la fila, hasta los que abiertamente sobornan y presionan a funcionarios públicos para obtener favores que beneficien sus negocios o les reditué alguna ganancia. Pero también existe este fenómeno en la iniciativa privada, y ahí tenemos tanto a los grandotes como a los chiquitos, actuando impunemente, como ocurre con la compañía de telefonía celular que te inventa servicios y te los cobra hasta que te das cuenta y los suspendes y te los vuelven a cobrar, pero nunca te devuelven lo robado, digo, lo cobrado, (¿me estas oyendo inútil? Te lo digo Carlos, para que lo entiendas Slim) O los muy serios y respetables bancos y banqueros, verdadera pandilla de estafadores, lavadores de dinero, usureros y pillos de alta alcurnia, perfumes caros y ropa de diseñador. Y que decir del afanado y trabajador propietario de gasolineras que cobra de mas y entrega de menos, eso sin contar con que además sea huachicolero. Las compañías de seguros, que te burlan el pago con mil argumentos de vendedor de autos usados. Y si le seguimos llegamos al mecánico que te cobra partes que nunca te cambió, así como el medico que te inventa una costosísima e inútil operación que le ayude para pagar las mensualidades atrasadas del auto nuevo que compró; el carnicero que te despacha carne a punto de caducar, el empleado que se lleva la papelería de tu oficina y la lista se extiende sobre 80 millones de mexicanos.

El problema es grave, no hay una sola comunidad, municipio o estado que esté gobernado por un político corrupto que no cuente con el apoyo y complicidad de asociaciones empresariales y organizaciones sociales, llámense uniones de vendedores ambulantes, alianzas de camioneros y taxistas, cooperativas, etc, que a su vez están influenciadas por prácticas corruptas. Hagan ustedes amigas, amigos lectores, el ejercicio de ver quien les gobierna y quien apoya a ese, o esa, que les gobierna y saquen sus propias conclusiones.

El otro día platicando con un importante empresario local, comentábamos de cierto funcionario, deshonesto y corrupto, le preguntaba yo porque los empresarios de su agrupación apoyaban a ese sujeto y su respuesta fue tan clara como cierta, porque ese nos conviene, si fuera honesto no nos serviría. ¿cómo ven ustedes?

Y no van a cambiar las cosas mientras no empecemos a hacer cambios pequeños como sociedad.  En tanto exista la gandaya que se estaciona en el lugar para discapacitados, o el tesorero de la sociedad de padres de familia que se roba el dinero de la comunidad, el líder del sindicato que despoja a sus representados de las cuotas sindicales y se vuelve un tirano eternizándose en el puesto siendo solapado por políticos y patrones, nada va a cambiar.

La raíz de todos nuestros problemas no está en los gobernantes, sino en nosotros los gobernados. Somos nosotros la causa y la solución.

Y aquí los dejo, porque tengo que ir a dar una “propina” para que me agilicen unos trámites, en el municipio.

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