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¿Y ahora?

El voto oculto dio la oportunidad a Trump de cambiar el escenario internacional actual

Todo parecía indicar que pese a la popularidad que había logrado crear el candidato republicano a la presidencia, Donald Trump, la sensatez de no apoyar a un hombre que en varias ocasiones ha mostrado tintes misóginos, racistas y elitistas prevalecería sobre la vendida idea de make America great again. El inesperado triunfo del magnate de Nueva York  no tiene precedentes. Llegar a pensar que un hombre de negocios que apenas tiene relación con la política, que no ha desarrollado un cargo público con anterioridad y que su alineación al Partido Republicano destacó tan sólo hace unos años, en 2012, ganara la elección presidencial era inimaginable.

Las encuestas marcaban que la candidata demócrata, Hillary Clinton, llevaba la ventaja por lo menos dos puntos arriba durante toda la campaña, con esta información en los medios poca gente se puso a pensar en el factor sorpresa que meses después le daría el triunfo a Trump. ¿Cuál es este factor? El voto oculto, si bien las encuestas ayudan a tener una medida cuantitativa de cómo van las elecciones, éstas no pueden llegar a contabilizar a todas aquellas personas que quizá por considerarlo “políticamente no correcto” no se mostraban a favor del candidato republicano, pero que al momento de estar a solas en las urnas, darían el NO a la demócrata.

¿Qué va a suceder con la presidencia de Trump?

Como se sabe el presidente de Estados Unidos es un personaje que más allá de tener fuerza al interior de su país, representa un actor que incide en los asuntos del escenario internacional. Con la llegada de Trump a la presidencia, gracias al voto oculto, el magnate hombre de negocios tendrá la oportunidad de cambiar el escenario internacional actual.

Las promesas de campaña se mostraron muy acorde a su ideología xenofóbica, misógina y racista. Sin embargo, la opinión que prevaleció durante todo este periodo de campaña electoral tuvo un pequeño giro repentino una vez que fue nombrado ganador de las elecciones del pasado ocho de noviembre. Lo que nos da pie a pensar que así como moderó unos propósitos de campaña una vez que fue electo, puede llegar a cambiar su opinión de aquí al 21 de enero que llegue oficialmente a la Casa Blanca. Estos cambios de opinión e identidad política afectan, sin lugar a duda, el cómo conducirá su relación a nivel internacional, sobre todo con China, Latinoamérica y Rusia.

El tema de migración es el que concierne más directamente a América Latina, pues no hay que olvidar que nuestro vecino del norte ha sido receptor de millones de latinoamericanos durante décadas. La declaración de Trump con respecto a este tema, establece que su propósito es deportar a 3 millones de inmigrantes; los cuales serán filtrados mediante una lista que contiene una serie de particularidades que sí un migrante cumple debe ser deportado, por ejemplo: tener antecedentes penales, tener deuda con el Estado, ser un peligro para la salud pública, entre otras. Lo interesante aquí es que según las estadísticas sólo 1.3 millones de migrantes cumplen con las características para ser deportado, lo que abre la posibilidad de que el Estado lance una política mucho más agresiva de lo que ya ha declarado Trump, con el fin de conseguir los 3 millones que ha prometido en campaña.

Por otro lado, nos enfrentamos a la posibilidad de que ya no se ratifique el DACA (Acción Diferida para los Llegados en la Infancia), acción ejecutiva migratoria que fue promovida por Obama en el 2012 y que beneficiaba a los migrantes llegados en la infancia, permitiéndoles el amparo temporal de la deportación y la concesión de la autorización de empleo legal en Estados Unidos. Ambos beneficios deben ser renovados cada dos años, sin embargo con la entrada del republicano a la presidencia en enero y su agresiva política migratoria no sabemos si será posible la ratificación de esta acción diferida.

Estas son tan sólo son algunas de las posibilidades que, en materia de migración, podrían verse reflejadas durante el siguiente periodo presidencial. No obstante, hay que mencionar que existen otros temas que pueden sufrir un cambio de rumbo con esta nueva cara presidencial, por ejemplo: la relación con Cuba, el regreso del voto favorable a Israel, la actual cercanía de Estados Unidos con Irán, la relación con Corea del Norte y por supuesto el tema del cambio climático, pues como es bien sabido el empresario Donald Trump no cree en la existencia de este.

Pese a todo, no debemos caer en la desesperación o angustia que puede traernos el sin fin de posibilidades de lo que podría pasar, al final de cuentas todos estos cambios los iremos conociendo sobre la marcha. Lo que sí no hay que dejar del lado como latinoamericanos son dos factores: el primero; es que la principal fuente de mano de obra de los estadounidenses somos los latinoamericanos y el segundo; que la materia prima que ellos necesitan para construir y volver a hacer grande a américa proviene de nuestras tierras.

Estudiante de Relaciones Internacionales del Tec. de Monterrey campus GDL


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