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Descubre como el yoga puede enseñarte valiosas lecciones para la vida diaria

El yoga es una tendencia hoy en día

El yoga es una tendencia hoy en día, y no es para menos, ya que el conjunto de técnicas de data milenaria que lo conforman representan un microcosmos que refleja el mundo en el que vivimos; es una hora (más o menos, dependiendo del tipo de yoga que practiques), y te puedes enfocar para apaciguar a tu cerebro. La relajación es la clave de las técnicas yoga, por ello antes de iniciar, no te pierdas estos 5 ejercicios para relajarte usando solamente tu respiración en Gananci.

Aquí te dejamos 7 maneras en las que las prácticas sobre la alfombra de yoga se pueden transferir a tu rutina diaria:

  1. La misma postura será diferente en cada día, de la misma manera que nuestra habilidad para alcanzar nuestras expectativas no será la misma a cada momento

La vida no sigue una trayectoria linear. En la mayoría de los casos, no mejoramos en todo lo que hacemos sin esos días en los que parece que no tenemos “ningún progreso” y dificultades. Algunos días, puede que logres hacer la postura del árbol (Vrikasana) como toda una campeona y llevar tu mano hasta el suelo en la postura de Media Luna (Ardha Chandrasana).

Otros días, puede que te tropieces como una recién nacida y tengas que repetir la postura más simple una y otra vez. Esto no te hace débil o un fracaso. Estos tropiezos te hacen humana. Algunos días, puede que tengas la energía para trotar 10 kilómetros seguidos o tener un día laboral súper productivo. Otros días, puede que no se dé el caso. Reconoce que tu desempeño de un día dado no es un indicador de cómo serán los que vienen después.

Toma en cuenta tu humor, tus periodos de descanso e incluso tus niveles hormonales y de stress, y se flexible con tus expectativas.

  1. Se amable contigo misma cuando te sientas derrotada, abochornada o apenada

En la misma nota de cuando fallas en hacer una Media Luna, o te levantas de una pose antes de que el instructor te de la señal o terminas haciendo un mortal de una parada de manos – se amable contigo misma. La práctica de yoga fue creada especialmente para que pudiéramos aprender autocompasión. Tratarte a ti misma con compasión en respuesta a la sensación de derrota o vergüenza durante la práctica de yoga, nos permite a trasladar esa voz hacia el mundo exterior.

  1. Tú eres la única experta cuando se trata de ti misma, haz lo que te funciona

Durante el Yoga, tú eres la única que conoce los límites de tu cuerpo. Hace unos años atrás, tuve problemas con una lesión en el cuello causada por mi tórrida y volátil relación con el yoga caliente (desde entonces rompimos en buenos términos).

El instructor continuaba señalándome que no estaba mirando hacia arriba durante la Postura del Triangulo (Trikonasana), y parecía completamente desinteresado en escuchar las necesidades de mi cuello durante ese momento. Elegí escuchar a mi cuerpo y continúe mirando hacia abajo, y me sonreí a mi misma por hacer lo que se ajustaba a mis necesidades.

Otra persona hubiera escuchado a la persona a cargo al costo de su salud o su felicidad. En nuestro mundo, la gente constantemente tratará de decirte que es lo mejor para ti. Y aunque pueda que algunos casos tengan toda la razón, debes saber que al final eres tú la que habita en tu propio cuerpo, y por lo tanto, tú eres quien sabe que es lo que te conviene más.

  1. Enfócate en el viaje o te lo perderás

¿Cuántas veces has estado ha mitad de cualquier cosa y desearías que terminara? ¿Cuántas veces te has visto a ti misma pensando que cenarás después de una reunión o que te pondrás para la fiesta del fin de semana?

La misma aversión y ansias puede presentarse en el yoga, la cual no es muy distinta de la aversión que experimentamos cuando estamos en medio de un embotellamiento de transito o las ansias que experimentamos cuando anhelamos un ascenso, una propuesta, un nuevo pantalón que esta oferta o no tener que hacer dieta para poder usarlo.

Usa el yoga como una oportunidad para practicar la concentración (mindfulness). Observa, sin emitir juicios, tus sensaciones físicas, tu respiración y tus emociones. Báñate en el presente, esa es la única manera de la que verdaderamente se puede disfrutar de una vida plena.

Fuera del yoga, puedes trasladar esta práctica a tu vida diaria. Quizás no alcances la Iluminación pero te sentirás más conectada a tu cuerpo y emociones, y empezarás a notar el movimiento de las hojas de los árboles y el viento que desciende por la falda de las montañas con mayor frecuencia.

  1. No huyas de la incomodidad

Hay muchas cosas que de las que huimos o evitamos por cómo nos hacen sentir y, por lo general, no hay una razón lógica para ello y tratamos de resistir la incomodidad. Lamentablemente, a lo que te resistes, persiste. Pero usualmente, es cuando dejamos de luchar contra la incomodidad que encontramos la paz. En el yoga hay muchas posturas que son antinaturales para el cuerpo no entrenado, por ello la respiración es clave.

Cuando respiras en medio de la incomodidad, tu cuerpo se oxigena y tu mente se abre, ayudando a que mantenerse estirado no te parezca una sensación tan horrible.

Cuanto tienes sentimientos incómodos – ansiedad, depresión, culpa, envidia – en vez de tratar de evitarlos por completo, obsérvalos, haz un espacio entre tú y ellos, y respira. Sin duda que verás los resultados.

  1. Sal de tu zona de confort pero permanece dentro de tu zona segura

Una noche, el instructor nos inquirió a que pasáramos a la Postura de la Grulla (Bakasana) desde una parada de manos. Ahora, a pesar de verse realmente genial, yo sabía que corría el riesgo de golpearme un diente por tercera vez (la primera vez producto de las prácticas de secundaria de Kickingball y la segunda de una traumática sesión de Balón Prisionero).

La parada de manos ya estaba bastante fuera de mi zona de confort para ese día y en lo personal, me pareció que saltar desde allí a una Bakasana estaba completamente fuera de mi zona de seguridad personal.

Ahora bien, es importante salir de nuestras zonas de confort en la vida, ya que el perfeccionismo nos mantiene en estas zonas (y por lo tanto, nos restringe). Sin embargo, no confundas tu zona de confort de tu zona de seguridad. Una cosa es aprender a esquiar; y otra muy distinta irse al medio de la nada solo sin preparación. Escucha a tus instintos, y conoce la diferencia entre tus zonas de confort y de seguridad.

  1. Adopta la compasión y dejar de juzgar a los demás, conviértelos en prácticas diarias

Cuando alguien empieza a roncar durante un viaje de autobús, nuestras mentes empiezan a juzgarlos. O cuando alguien estornuda, se cae, grita, llora y a veces todo a la vez, los juzgamos ¿pero qué beneficio nos trae ese juicio? Ninguno. Solo logramos sentirnos irritados, impactados, nos reímos de la desgracia ajena, indignados, o peor aún, superiores.

Usa tu experiencia en el aula de yoga como una oportunidad para practicar una curiosidad libre de juicios y llena compasión, hacia tu instructor y compañeros de clase. En tu día a día, cuando te descubras juzgando a los demás, ya sea a la mesera o a tu jefe, trata de implementar la misma práctica. La compasión puede aprenderse y la alfombra de yoga es un maravilloso lugar para comenzar.


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