Terrenos en Cabo San Lucas

Civitas Californio XXXIX

Capitán Manuel Pineda, heroica defensa de Sudcalifornia ante la invasión norteamericana

civitas

Siguiendo a la personal inquietud planteada en la anterior entrega hoy me corresponde recordar al capitán Manuel Pineda, como segunda y breve parte del argumento de que junto a Mauricio Castro y el teniente José Antonio Mijares deben tener su sitial en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres,  o en su caso, erigírseles un mausoleo, un monumento ex profeso -o como se le denomine-  pero que sea un espacio privilegiado culturalmente en la que bien podría denominársele Rotonda por los Defensores de la Integridad de la Península de la Baja California 1846-1848.

Del Capitán Manuel Pineda, el profesor Pablo L. Martínez se encargó de dejarnos lo esencial, no obstante de que pueden existir -o debieran existir- investigaciones más recientes que nos den luz y conocimientos más abundantes de la personalidad del militar mexicano. Pero para los propósitos aludidos como diríamos “basta y sobra” para demandar el sitial que le corresponde, pues la actitud valiente y digna de no someterse a los invasores es del mayor mérito, conducta que debe enaltecerse,  pues cualquier país lo hace, sobre todo la potencia del norte que ha erigido monumentos hasta  a quienes se han  destacado por sus acciones belicosas e interventoras de países y naciones que se debaten en el subdesarrollo y la inestabilidad política, lo cual no deja de ser una actitud abusiva,  cuanto más a sus defensores y prohombres que ciertamente han forjado a aquella nación.

Por ello, destacar a Manuel Pineda, y con ello a sus milicianos que se ampararon en la ayuda que les prestó el gobierno de Sonora y a los propios habitantes de Mulegé -principalmente el pueblo pintoresco y singular que lleva también el nombre del municipio norteño-  es digno de orgullo y de promoción para la niñez y la juventud sudcaliforniana, por una y mil razones, que quizás por obvias no venga al caso enumerar.

Han quedado en la memoria y en la historia sudcaliforniana los hechos de armas en la defensa heroica de Mulegé, misma que tiene un sitial en letras doradas en el muro principal de la Sala de Sesiones del poder legislativo del Estado:  el 2 de octubre de 1847.   Pero hagamos un repaso: un día antes de la importante derrota infringida a los norteamericanos en Cerro Amarillo, la corbeta Dale y la goleta Libertad, ambas norteamericanas, habían llegado al puerto de Mulegé, arriando la bandera nacional e izando  el pabellón americano, y conminando a las autoridades locales a declararse neutrales y entregar sus armas.  Al respecto, narrando sucintamente aquellos hechos,  escribió Don Pablo:  “El Cap. Pineda contestó indignada y altivamente la comunicación, protestando contra la injusticia de la guerra, contra el ardid de usar el pabellón inglés para entrar sin peligro hasta el puerto y negándose rotundamente a portarse neutral”.  Citado por el propio historiador josefino, el Capitán Pineda les contestó:  “Si el ex-jefe político don Francisco Palacio Miranda, que por su cobardía se mostró neutral con el Gobierno de Ustedes, y hoy día de la fecha estarán reunidos con las fuerzas que se hallan en La Paz.  Esta Comandancia Pral.  será todo lo contrario, conservará toda comunicación con su Gobierno Mejicano,  aunque toda la flota de los Estados Unidos quiera impedirlo.  Esta Comandancia con los valientes soldados que tiene a sus órdenes, se defenderá y sostendrá sus armas, hasta derramar la última gota de sangre.”

Como efectivamente así sucedió, en el parte -citado por Don Pablo L. Martínez-  rendido a sus superiores, el Capitán Manuel Pineda  orgulloso destaca el trabajo desempeñado por  el subteniente José Aviléz, el comandante de caballería Vicente Mejía, los alféreces de caballería de la Guardia Nacional don Jesús Ríos,  don Matías Flores, don Jesús Rodríguez, don Manuel Castro y don Francisco Fierro,  y el capitán de infantería don Trinidad Díaz;  asimismo, en palabras del Capitán Manuel Pineda, “es digna de toda consideración el muy I. Ayuntamiento de este pueblo, que no lo desamparó ni un momento, y con mucha serenidad presenció el combate, y auxiliaron en cuanto estaba a su alcance a sus hermanos los mejicanos.  El señor Domingo Aguiar, regidor 2o., que estaba presenciando el incendio de su casa que el enemigo había hecho, con la serenidad del valor mejicano, y solo atendía a auxiliar a sus hermanos y a sus numerosas familias, quedándose este buen mejicano con solo la ropa que tenía puesta en el cuerpo.  El señor Juez de Primera Instancia don Tomás Zúñiga, y don José Padilla, regidor decano, y don José María Salgado, son los que componen este I. Ayuntamiento.”

Antes de finalizar su parte de guerra, el capitán Pineda recomendó al padre Vicente Sotomayor, cura de San Ignacio, “quien no se separó un momento durante la acción”.  Finalizando con “Dios y Libertad.  Mulejé, octubre 3 de 1847”, Manuel Pineda, rindió el parte histórico que consagró a estos mexicanos y sudcalifornianos en las gloriosas páginas de la defensa de la soberanía nacional y territorial en Baja California Sur, en una de las más oprobiosas guerras de expansión que emprendió contra nuestro país, el “vecino” del norte, y que culminaron con la firma de los Tratados de Guadalupe-Hidalgo, el 02 febrero de 1984,  por medio del cual se “pactó” la entrega de más de la mitad del territorio nacional actual, y de lo cual en anterior entrega, he hecho referencia, por la manera tan pueril en que siendo gobernador de California, Ronald Reagan, mediante una edición conmemorativa de dicho Tratado -en inglés y en español- se pretendió no solo restar importancia a la mutilación territorial, producto de otra guerra injusta, sino legitimarla ante las nuevas generaciones de californianos, donde se encuentran millones de estadounidenses de nuevo cuño, de origen mexicano.

Pero volviendo al tema, otro contingente de nativos y avecindados de San Ignacio, Loreto, Mulegé y Comondú, valientes participantes en la batalla que aquí se recuerda, fueron sesenta hombres “organizados por José Matías Moreno (que) se adjudicaron el sugestivo  título de <Guerrilla  Guadalupana de Comondú Defensores de la Patria>”. (Pablo L. Martínez.- Historia de la Baja California.- Primera reimpresión, febrero de 1991.- Consejo Editorial del Gobierno del Estado de Baja California Sur, página 373).

También vale recordar, siguiendo con la histórica reseña que de esta guerra realizó Don Pablo L. Martínez, que “Desde que los norteamericanos pisaron la península dos personajes iniciaron una labor de agitación contra ellos: los padres Vicente Sotomayor, de San Ignacio;  y  Gabriel González, de Todos Santos.  Así fue como al pasar el Cap. Pineda de Sonora, con el encargo de levantar la resistencia, encontró el espíritu público dispuesto no solo a la defensa, sino al ataque mismo. (Pablo L. Martínez.- Op. Cit. Página 372).

Los datos citados que se encuentran en la más señera historia local, la escrita por Don Pablo L. Martínez, hablan por sí solos. Tal vez ni necesidad haya de abundar sobre las recias personalidades y los hechos históricos, políticos, sociales y militares, patrióticos a todas luces, que protagonizaron nuestros personajes cuando la nación mexicana los necesitó.  Si la Baja California se salvó, en aquella época cruenta, de ser arrancada de la soberanía nacional, en gran medida, se debió a esta resistencia ejemplar.  Ese es el mayor mérito de aquellos sucesos y de estos prohombres, sin dejar de reconocer que ahí hay otra abundante historia, misma que deberá ser recordada para la reflexión consecuente. (06/09/16).

#Sus comentarios y sugerencias las recibo en  mis correo:  civitascalifornio@gmail.com;  y valentincastro58@hotmail.com


* * *


Anúnciate en Peninsular Digital

 

¿Quires anunciarte en Peninsular Digital?

Aquí puedes descargar nuestras tarifas.

Email de contacto: publicidad@peninsulardigital.com.