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Un país obligado a cambiar / Armando Sánchez Salcido

 Se puede, si nos lo proponemos

Todo mundo coincide, hasta lo más rancio de priismo tradicional, en que el país ya no aguanta más. Al amparo de la impunidad total, la proliferación de bandas de secuestradores, carteles de drogas, asaltantes, violadores, huachicoleros, traficantes de personas, ladrones de autos y salteadores de caminos está llegando a niveles donde los grandes propietarios de la nación, la oligarquía financiera, siente amenazadas no solo sus inversiones y sus privilegios sino su vida misma.

El secuestro y asesinato en el 2008, de Fernando Martí, de 14 años, hijo del empresario Alejandro Martí, sacudió a todo el país, el menor de edad fue ejecutado a pesar de haberse pagado un rescate de 6 millones de dólares. En este caso como en otros cientos, policías de diferentes corporaciones tanto estatales y federales han sido señalados como los responsables. Padecemos en México una epidemia de crimen y corrupción desde las mas altas esferas de gobierno hasta las más insignificantes de estas.

 La cantidad de personas que son secuestradas y privadas de la vida alcanza niveles de escandalo en nuestro país. Según Isabel Miranda de Wallace nueve de cada 100 personas secuestradas en el 2017 fueron asesinadas, informó la presidenta de la Asociación Alto al Secuestro. De diciembre de 2012 a diciembre de 2017, la organización reportó 10 mil 542 secuestros, de los cuales 803 víctimas fueron asesinadas durante el cautiverio, es decir, 7.6 por ciento.

Pero al parecer ya nadie está exento de sufrir un atentado a su libertad, hasta el poderoso y emblemático panista, Diego Fernández de Caballos, pasó por este amargo trance, el jefe Diego (parece apodo de jefe de alguna pandilla criminal) fue secuestrado el 20 de diciembre de 2010 y liberado 7 meses después.

Otra expresión más del fracaso gubernamental en materia de seguridad está en el de los asesinatos en el país y que tuvieron cifras récord en 2017: se cometieron 25.339 en 12 meses, a un ritmo de 70 personas asesinadas cada día. Esta es la mayor cifra registrada en 20 años. Aunado a esto teneos mas de 25 000 desaparecidos y hasta la fecha, no hay autoridad alguna que dé seguimiento real y efectivo a estos casos, la indolencia de las autoridades es mayúscula en este como en otros muchos aspectos de la delincuencia que azota a todo la geografía nacional.

El costo de la delincuencia y la corrupción comienza a verse reflejado en los niveles de inversión en nuestro país. Los empresarios de todas las ramas de la economía se quejan al unísono de esta grave situación. Y al parecer a este sexenio del siempre ocurrente Peña Nieto se le han cargado todas las pulgas, como a los perros mas flacos, como dice el refrán popular.

Otra expresión más del fracaso gubernamental en materia de seguridad está en el de los asesinatos en el país y que batieron todos los récords en 2017: se cometieron 25.339 en 12 meses, a un ritmo de 70 personas asesinadas cada día. Nunca había habido tantos desde que comenzaron los registros hace 20 años.

“En agosto pasado, la embajadora de Estados Unidos en México, Roberta Jacobson, afirmó que los temas que afectan a las inversiones en México son la inseguridad y la corrupción, al participar en el Foro True Economic Talks, organizado por el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, la diplomática estimó que al menos 5% de la inversión a tasa anual puede perderse por la delincuencia organizada y la corrupción”.

 Según datos ofrecidos por la Coparmex Durante el 2017 un 43.9 por ciento de las empresas a nivel nacional fue víctimas de la delincuencia Los delitos que más afectan a las compañías son la extorsión, robo, homicidio, secuestro, fraude, daño a las instalaciones, delito informático y cobro de piso.

Con este “alegre” panorama, quien se aferre a sostener que vamos bien, está condenado al fracaso y tal vez esto sea lo que le este ocurriendo al ciudadano Meade, que debe darle las explicaciones, sin mucho éxito, al pueblo de México por este enorme fracaso y que todos los días ve y sufre el incremento impune de la delincuencia. Y pues la verdad, ni cómo ayudarle.

Pero tal descontrol de la delincuencia solo puede explicarse al ver también los niveles de ineficiencia y corrupción alcanzados en este sexenio. Parece que se dio la orden de saquear al país, como si fuera a desparecer por el impacto de un meteorito. Da la impresión de que se pusieron de acuerdo funcionarios públicos y delincuentes para llevarnos a niveles de crimen y saqueo nunca vistos en la tierra azteca.

Las cosas ya no pueden seguir así, sea quien sea que gane la elección presidencial, tendrá que llevar a cabo una profunda transformación de todo el aparato de procuración de justicia. Se tiene que poner orden en el país, estamos muy cerca de un desbordamiento social impredecible, ahí están los casos de los huachicoleros y los asalta trenes, cientos, miles de personas están participando abiertamente en actividades delictivas a los ojos de todo mundo y hasta en complicidad con las autoridades.

Con la impresionante cantidad de armas ingresando al país no tardamos nada en comenzar a presenciar verdaderas batallas campales entre ciudadanos y delincuentes, ya tuvimos un adelanto de esto con las autodefensas. La ausencia total de gobierno en muchos lugares es pasto seco para estallidos violentos, la comunidad de Cheran, en Michoacán es una prueba de ello.

Espero que el lunes 2 de julio, podamos decir que comienza una nueva era para todos los mexicanos y que por fin se termine el imperio del crimen y la corrupción en nuestro amado país.

 Se puede, si nos lo proponemos.


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