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Elección 2018. Duelo entre populistas

El populismo de derecha y de izquierda es perjudicial para los pueblos.

El populismo de derecha y de izquierda es perjudicial para los pueblos.
Esta práctica engendrada en las entrañas del viejo Partido Nacional Revolucionario, el antecesor del PRI, surgido en 1929, se ha enquistado en México por más de 89 años y en mucho es la causa de nuestro atraso crónico como país. Gracias a ese populismo se siguen ganando elecciones, porque se domestica a la población y se le adiestra a votar a cambio de las dadivas que el sistema le ofrece y eso es lo que están haciendo el PAN, el PRI y Morena, en esta contienda electoral.

Es muy redituable políticamente ofrecer aumentos de salarios, reducción de impuestos, pensiones, becas, despensas, muéganos, chicles, dulces y chocolates como vendedores ambulantes, pero son ofertas tan atractivas como inútiles para terminar con el rezago tecnológico, la marginación y la pobreza. El dinero que se quiere repartir, primero se tiene que generar y esto solo puede hacerse al potencializar aspectos como la productividad, la capacitación tecnológica, el desarrollo científico y la innovación en productos y servicios. Se trata en suma, de ser más competitivos para poder ofrecer mejores condiciones de vida a la población. Pero estos conceptos la masa no los entiende, le resulta más agradable escuchar que le darán dinero por hacer nada, y ahí tienen ustedes, eso produce muchos votos. Y los que no se puedan obtener con promesas siempre queda el recurso de comprarlos con dinero en efectivo el día de la votación.

Parece que estas elecciones se estarán definiendo en función de quien logra atraer más votantes a partir de ofrecer espejitos, bálsamos milagrosos para el dolor de muela y de reuma, pastillas para la tos, que quitan la diarrea y conjuros mágicos para neutralizar el mal de ojo del TLCAN entre otras baratijas electorales.

Lo más desconcertante es ver a Anaya y a Meade, repitiendo los argumentos populistas que tanto les molestaban de López Obrador. Desesperados porque sienten que no pueden alcanzar al tabasqueño en las encuestas, recurren a imitarlo, proponiendo lo mismo pero más radicales. Si Andrés Manuel dice que dará pensión para adultos mayores y becas para jóvenes, Anaya lo rebasa y ofrece la pensión para todos, con su irrisoria propuesta del Ingreso Básico Universal. Y para no quedarse atrás Meade promete aumentar al doble la pensión para adultos mayores.
¿Quién da más?, ¡Ofrézcale joven, súbale, súbale, seguimos en campaña.¡

Priistas y panistas desde hace muchos años, invocaban al fantasma del populismo para denostar la oferta política de morena y acabaron a la cola del político tropical, exhibiendo así una terrible incapacidad para presentar una clara plataforma electoral. A estas alturas del partido, el libro de Anaya con su proyecto de gobierno sigue sin ser dado a conocer a la opinión pública. Da la impresión de que el chico maravilla está todavía muy chico y que anda haciendo la tarea en clase y al paso que va, parece que la terminará a la hora del recreo. Por su parte a Meade se le ve por el mismo rumbo que al perre-panista, pero él asegura que ya mero la gente entiende su programa de gobierno. El problema aquí, es que muchas partes de su proyecto ya fueron puestas a prueba en este y otros sexenios y salieron reprobadas como lo demuestra el análisis de resultados 2017, de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE, y por más que el ciudadano Meade, insista en que vamos bien, los números le dicen que con tanto pobre, no hay forma de que sea así, vamos mal. Él va mal.

Hoy vivimos en una economía globalizada, en un mundo cambiante, sometido a poderosas fuerzas que nos superan, como son las desatadas por el cambio climático, (el que por cierto, está fuera totalmente de la agenda de estos “genios” y sus asesores). Además tenemos una revolución tecnológica tocándonos la puerta que dentro de muy poco tiempo provocará una nueva crisis a nivel mundial. Y en esto deberíamos estar ocupados, preparándonos para sortear el vendaval económico que se avecina. Esa debería de ser una de las preocupaciones de quienes aspiran a gobernar este país.

Debemos reconstruir el tejido económico de las comunidades en cada municipio, fomentar ahí las pequeñas empresas familiares, reactivar la producción del campo pero bajo un esquema moderno, competitivo, si comprar el maíz en el extranjero sale más barato que sembrarlo, comprémoslo y pongámonos a producir hortalizas para exportación. Así funciona hoy la economía globalizada. Tenemos que promover las industrias, que generen productos con valor agregado y no mera materia prima. Impulsar la competencia no el subsidio.

En eso se debe centrar la discusión de nuestro futuro, no en ver quien ofrece más migajas asistenciales a cambio de votos.


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