La cara B / El “otro” Palacio Municipal de Los Cabos
Ernesto Coppel
Ernesto Coppel

A la pobre Secretaria de Turismo, Gloria Guevara, la traen por la calle de la amargura en Baja California Sur. Primero la invita Narciso Agúndez a inaugurar un aeródromo que le había concesionado a un narco, y ahora viene a Los Cabos a una junta de trabajo para analizar los problemas municipales, y la llevan a una reunión donde ni están el Presidente Municipal y sus funcionarios, ni la sede de la reunión es del municipio. A escondidas.

 Y es que a la nueva santísima trinidad de Los Cabos (los otros cinco ni pintan), encabezados por su vocero Ernesto Coppel, no están muy de acuerdo con las nuevas autoridades municipales, elegidas en una reñida elección en las que ellos apoyaron a otro candidato, y por eso han decidido tratar los problemas municipales directamente con la Federación y el Estado. Para tal fin, el Hotel Pueblo Bonito Pacífica es una buena sede, lejos del ruido y el populacho, y con muy buen sistema de seguridad, más sofisticado que el de Pueblo Bonito Rosé. Bien escondido.

 Y estando reunidos los patrones con algunos de sus fieles empleados (en sus negocios y en la administración pública), el vocero del dinero se dedicó a analizar los problemas que aquejan al municipio, y sus posibles soluciones. Y entre los problemas del municipio incluyó a El Peninsular Digital.

 Señor Coppel, la próxima vez que trate los asuntos municipales, recuerde invitar a las autoridades que, bien o mal, los ciudadanos eligieron de forma democrática. A lo mejor tienen soluciones o comentarios con los que enriquecer el análisis. Y aunque no le gusten, por “nacos” o “rancheros”, ellos fueron los elegidos. El regidor que llevó, es de la oposición, por muy empleado de los suyos sea, y no habla por las autoridades legalmente elegidas.

Y cuidado con lo que acuerde con ellos, señora Secretaria. Resulta que las finanzas de estos “santos” trinitarios se hallan muy mermadas, y no le dicen que no a un peso que venga de la Federación, aunque no sea para ellos. Guste o no guste, el legítimo Presidente Municipal de Los Cabos todavía despacha en San José, en el Palacio Municipal, y nos representa a todos. A los que lo votaron y a los que no lo votamos.

 Y no le crea mucho al autoelegido “vocero del dinero”. Sus problemas financieros lo tienen a la desesperada, y por todas partes ve moros con tranchete.

 Tan a la desesperada está, que cualquier día vende el Faro Viejo en tiempo compartido, como ya vendió dos veces el hotel donde la recibió; la primera vez a cinco mil americanos. Y las migajas, lo que quede dentro de treinta años, a la familia Herrera.

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