Dos en uno (Contraloría e ISC)

Y ya para terminar (como dice Denise Maerker)

Y ya para terminar con mis colaboraciones de este 2018, la próxima semana mandaré una o dos colaboraciones para regresar en enero 2019.

UNO.- El 31 de agosto de 2017 (hace ya más de un año) presenté ante Contraloría del Estado, formal denuncia contra un maestro.

Contraloría –desde entonces- ha dado mil evasivas y nunca me ha informado del estado que guarda el expediente, o si ya se cerró y cuál fue el resolutivo al que llegaron.

El 25 de abril del presente año –que ya se va- entregué a Edgar Armenta González Rubio. Coordinador Anticorrupción de la Contraloría General, y me contestó por oficio el dos de mayo, “informándome” que el expediente estaba en vías de resolución.

El 29 de agosto de este año, entregué en la oficina del ejecutivo estatal, documento explícito sobre la actuación de Contraloría. Le pedí me informara sobre el particular ya que la denuncia tenía un año de haberla interpuesto.

Ni Contralora ni el Coordinador Anticorrupción, en más de un año me informaron en qué terminó la denuncia.

Lo mismo sucedió con el oficio que envié al gobernador del estado.

Si el gobernador está para vigilar que el estado de derecho se respete, y, Contraloría y el Coordinador Anticorrupción están obligados a atender y resolver las denuncias y quejas de los ciudadanos, al no atender mí requerimiento, ¿qué podemos esperar de las autoridades de gobierno?

El martes (ayer) compareció ante el Congreso la titular de Contraloría, Maestra Sonia Murillo, y entre muchas cosas dijo que actuaban con  transparencia y que todas las quejas y denuncias de la ciudadanía eran atendidas. Hay de los diputados si le creyeron. Mi denuncia es prueba suficiente para decirle a Contraloría que miente.

La única plática que tuve con el Coordinador Anticorrupción, ya cuando me retiraba le dije “que estaban impuestos a que la gente se enfadara, pero que yo no me enfadaría”.

Se salieron con la suya y esta será la última vez que me refiera al tema que comento, mucho menos enviar algún documento ya que Contraloría se burla de las denuncias que presenta el pueblo. No actúan en favor de los pobres sino de los ricos y el poder. No tienen dignidad ni decoro; no tienen vergüenza y pundonor.

DOS.- He escrito y publicado DIEZ LIBROS, Y TRES NO EDITADOS; se llaman: la Marcelina y el Granadito (novela); La Muerte (poemario) y, Voces y Desiertos (poemario en Haiku, género poético de origen japonés)

Hace como dos o tres meses entregué en el Instituto Sudcaliforniano de Cultura los tres libros engargolados. Una copia del oficio que anexé lo entregué a Escritores Sudcalifornianos Asociación Civil. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: ya dejé por la paz (de La Paz) el pleito que entablé en Contraloría. Ya señalé que contra el poder y la corrupción no se pueda hasta hoy.

Obviamente el escribir un libro es como plantar un hijo. Amo todos los que he escrito y publicado. Estos tres que no se publican, creo que los amo más; pueda ser porque ya escucho el ruido de mis pasos en la orilla de mi río.

La novela Sueños de metal y lumbre la escribí y publiqué porque conté con la ayuda invaluable del compañero Juan García, que me soportó casi por dos años en ir y venir hasta que la terminé y guardé en la computadora y en una memoria.

La novela La ciudad del canal, que se desenvuelve en Guerrero Negro, por la terquedad del doctor Julio César Peralta, la ayuda invaluable de la empresa salinera que me hospedó y proporcionó alimentos en Biconsa, sin esas ayudas nunca las hubiera escrito.

Parece ser que los Mecenas ya se esfumaron y nadie ayuda para editar un libro.

La Marcelina y el Granadito, la escribí en la comunidad de San José de Magdalena, con la ayuda de los Mecenas Arnulfo Sui Qui que me hospedó en su Casa de Piedra, y de Sebastián Meza, que en las pláticas nocturnas me dibujó toda la serranía y sus ranchos. El Mecenas Jesús Güero Verdugo me llevó por el otro espinazo de la Sierra de Guadalupe, entrando por San Ignacio. Es uno de los tres libros que no se editan… y es una lástima porque pinta la fantasía y realidad de esa imponente sierra y sus ranchos.

Ciertamente el Instituto de Cultura tiene la enorme tarea de editar libros. Y seguramente hay muchos de gran valía literaria. En el oficio que anexé le digo que comisione tres conocedores de la materia, den su opinión y la trasladen al Director.

El Instituto de Cultura tiene un Consejo Editorial en el que está representado la Asociación Civil Escritores Sudcalifornianos.

Confío en que el Instituto y su Consejo Editorial tengan la amabilidad de leer mis tres libros… ojalá… ojalá. Si no sirven que los tiren. Alea Jacta Est. 12-12-18. Miembro de ESAC.

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