Así termina el cuento que le escribí a Pablito, personaje que de una pedrada mató a su patrona en el mercado antiguo.

¿Y Pablito? Ya se murió

¿Y Pablito? Ya se murió, fue la respuesta del policía de la cárcel que hacía su rondín de allí al gobierno, que funcionaba en el alto de lo que ahora es la cancha Rucho Ceseña. Obligadamente tenía que pasar por mi casa que era la ruta más recta y corta para llegar a palacio…

Así termina el cuento que le escribí a Pablito, personaje que de una pedrada mató a su patrona en el mercado antiguo.

He escrito mucho sobre mi pueblo, y desde 1981, año en que me vine a La Paz, mis regresos a ese pueblo que olía –ya no- a grasa de donque y cañuela encendida fueron innumerables; tantos que nunca llevé la cuenta, pero fueron muchísimos. Ofrecí pláticas en Casa de le Cultura, Prepa Flores Magón, ahora Cobach, en el Tecnológico, en la primaria Jesús López Gastélum, de la Nueva Cachanía, en la antigua Dirección de la empresa el Boleo y después Empresa Santa Rosalía, que fue el centro neuronal de la economía empresarial, y en Café Pichel. En todas las pláticas diserté sobre la minería de mi pueblo, cuentos, relatos y poemas.  Tuve tiempo para borracheras pródigas en La Progreso, con Manuel Antonio, y las farras fenomenales del local de Los Músicos, donde la mayoría llevaba guitarra y cantábamos todos. Hasta los molachos masticaban fierro.

Algunos años en las fiestas de la Virgen de Guadalupe participé con canciones dentro de la iglesia.

En estas vacaciones mi hija Náyade Nadesdha, sus dos hijas y mi yerno Javier hicieron un recorrido llegando a Loreto, luego Playa Los Naranjos, Cachanía, San Ignacio, y el regreso llegando a López Mateos.

Ayer llegaron de regreso y nos dimos tiempo para platicar sobre sus “aventuras”.

Mi yerno me dice: “de las personas que me preguntaron por usted, varias me dijeron: ¿Y el profe Bobby, ya se murió?” Todavía anda dando guerra les contestaba. “Es que pensamos que ya había muerto pues hace mucho tiempo que no lo vemos” Uno de ellos le comentó: “yo anduve en su campaña, pero perdimos, ni modo… me quitaron el trabajo y desde entonces no trabajo”

Hágame usted el favor, 38 años sin trabajar. La elección fue el 9 de noviembre de 1980 y me otorgaron 1 495 votos logrando el 23.40 % de la votación. Fui candidato por el Partido del Pueblo Mexicano (PPM) El candidato del PRI logró 4 400 votos.

Unos meses antes nos visitó Alejandro Gascón Mercado, diputado y dirigente nacional; nos entrevistamos con Ángel César, gobernador, y nos concedieron registro condicionado al resultado de la elección. En la reunión previa Alejandro me dijo –delante de los militantes- que sería el candidato a diputado pues para ganar la presidencia era una tarea imposible. No acepté y ahí están los resultados. Con mi votación logramos ser el primer partido local y Manuel Ortiz Macarena nuestro diputado… cosas del recuerdo.

Los compañeros que preguntan si morí, seguramente no tienen computadora y no miran mis colaboraciones a periódicos digitales. Todavía fui en octubre y no tuvimos la oportunidad de mirarnos.

Pero como quiera que sea creo que fue mi último viaje a mi pueblo ya que las fuerzas me faltan y ya no tengo el humor de ir a Cachanía ya que a mi pueblo se tiene que ir con la euforia de los años viejos, platicar charras, visitar a los amigos, ir a la Progreso, recordar viejos tiempos, ir al panteón a visitar a Julio César (Pico) nuestro hijo que nos hizo asegurar que somos de Cachanía porque plantamos un hijo en el vientre de la tierra… creo que ya no regresaré, tal vez en cenizas respire el horizonte desde la torre del Tiro William, grupo minero en el que nací. Eso pienso, pero los que se queden no sé si decidirán lo mismo. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: por eso, desde el inicio escribí en pasado (fueron, ofrecí, diserté, tuve, participé, fue) porque el recuerdo como  presente de un pasado sin tiempo, desenreda mis recuerdos y los detienen en presente.

Ese presente que me permitió en año y medio ir y venir para escribir la novela Sueños de metal y lumbre. Que me hizo recrear el pasado y presente para escribir la crónica Ojos de madera cuchillos de vidrio, que es premio estatal en ese género.

Mucho le he entregado a mi pueblo… no sé si le entregaré mis cenizas… Alea Jacta Est- 23-07-19.

.   Miembro   de ESAC-

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