(una de dos partes)

Ojalá no sea mi último viaje

Cuando el profe Jesús López Gastélum estaba delicado de salud, siendo yo director de bienestar social y cultura, en Mulegé, decidí crear el certamen con su nombre. Lanzamos la convocatoria a la presentación de un poemario en el que participarían puros muleginos. Fue un premio municipal de poesía.

Le pedí al compañero Adrián Ojeda Escamilla, San Ignaciano, pero radicado en Ensenada, que me hiciera el favor de entrevistar al maestro López Gastélum para redactar su biografía.

Adrián me envió cuatro casets con los datos del maestro que por la cortisona que tomaba se le había adelgazado la voz. Inicié su biografía, extensa, por cierto, y como su voz sonó muy delgada y por haber dicho varias veces a Adrián que “tal vez esta sea la última vez que hable en público ¡y en mi pueblo!” supuse que el maestro se estaba despidiendo.

Cuando tomé la palabra para ponderar la trayectoria de López Gastélum, varias veces me referí a que el maestro se estaba despidiendo de nosotros.

Cuando le tocó el turno de hablar, habló de muchas cosas (fue campeón nacional de oratoria y su voz había recobrado su lozanía y fuerza) y dos veces dijo: “aunque el Bobby haya dicho que ya me voy a morir, le digo que no… ¡ene o Bobby!, todavía no me llega el turno.

Hace unos días realizamos un viaje a Santa Rosalía y fue mi intención en espíritu despedirme de mi pueblo porque tal vez ya no regrese, una porque ya estoy muy viejo, y otra, porque no me animo a manejar fuera de la ciudad porque manejar puedo, pero si el carro se ponchara ya no podría colocar la otra llanta. Por esa razón pensé que este sería mi última ida a mi querido pueblo, ya que de otra suerte, tendría que molestar a alguien que me llevara.

Tengo salud, todavía puedo cantar y razonar, pero los años se acumularon y ya escucho muy cerca el agua de mi río.

Cuando llegamos a Playa Los Naranjos de mi gran amigo y camarada Armando Naranjo Mariscal, cuando quedamos solos le dije que era mi viaje de despedida y que tal vez ya no regresara… se puso muy serio y me dijo: “profe, no piense esas cosas, usted va a vivir mucho más” Pero como le hago si ya no puedo manejar por la carretera, le dije. Hágale como los gringos que vienen año con año, aquí hay jubilados de más de 80 años y contratan un chofer… usted haga lo mismo, señaló. Nos reímos y me fui para los dos bungalow que nos prestó.

Playa Los Naranjos es una empresa familiar dirigida por Armando –que es incansable- su esposa Delia y por su hija Marthita. Nos atienden de maravilla, nos llevan café, nos dan comida, nos regalan playeras y más que nada nos regalan su amistad que esa no tiene precio.

Los bungalow son un primor: a la entrada y a la izquierda está el baño y la regadera; a la derecha está una cama y al fondo otra. Tiene cocineta, estufa de gas y obviamente su cilindro, una mesa grande y sillas. Son rústicos –como le gusta al turismo gringo- pero bien acondicionados: vitropiso, abanicos y energía eléctrica desde la tarde hasta otro día por la mañana.

Es una playa privada ya que solamente llegan los que van a hospedarse. No hay basura ya que ésta se recoge todos los días por la mañana. Si dejas algún tambo vacío de cerveza, cuando abres la puerta de enfrente o la que da a la playa no encuentras ninguno.  No hay basura.

En su casa tiene una especie de tienda para los requerimientos indispensables de los turistas.

El jueves fuimos a Mulegé, que está unos veinte kilómetros de distancia.

No llegan vendedores, ni malandros, ni borrachos. Es una quietud para disfrutar unas buenas vacaciones. Desafortunadamente íbamos recortados de tiempo y el viernes nos fimos a Cachanía… a cumplir con mi ritual de visitar mi pueblo, y tal vez con las alas del pensamiento despedirme de sus calles, sus edificios, de la torre de San Luciano, Grupo minero en el que nací, de mis recuerdos, de mi casa antigua, recordar lo mucho que he escrito de ese antiguo pueblo minero…

Despedirme de tanto compañero que tengo. De mi terquedad de luchar tantos años por los mineros y haber sido el primer candidato de oposición a la alcaldía en 1980…

Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

Concluiré el próximo martes. Alea Jacta Est. 01-11-18. Miembro de ESAC.

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