Hombre de principios y convicciones.

Ni Chairo ni Fifí

Algunas veces es necesario hacer algunas precisiones, máxime en esta época tan contradictoria entre “el decir y hacer” del ejecutivo nacional, sus seguidores y las opiniones en contra.

Es tal el fanatismo de infinidad de seguidores de López Obrador, que ni en los casos más contundentes como el sainete de Jaime Bonilla en Baja California ni la imposición de Rosario Piedra Ibarra en la CNDH, reflexionan en el grave error cometido por el ejecutivo, errores que se van sumando mientras sus correligionarios, como en el circo romano, aplauden a rabiar al Gran César.

Tengo 60 años luchando, primero en la disidencia magisterial y política, y ahora, en la denuncia pública contra la corrupción y decisiones gubernamentales que lesionan al pueblo, en los diarios digitales que hacen el favor de publicarme.

Soy un hombre de convicciones y principios: se me nombró coordinador de la  campaña de Tino Hernández, primer edil en Mulegé. Seguramente por mi inexperiencia acepté. En el inicio de campaña en el acto público frente la plaza central, estuve en el templete, al terminar llegué a mi casa, otro día Manríquez Guluarte y Antonio Wilson fueron por mí para continuar la programación, y allí renuncié. Wilson me dijo: “las mejores mulas se me están echando”. El alcalde Sergio Aguilar me invitó tres veces a que fuera parte de su equipo. En 1980 formamos el Partido del Pueblo Mexicano, y en la asamblea para formar las planillas, Alejandro Gascón Mercado dijo que yo sería el candidato plurinominal a la diputación, diputaciones que desde esa época se ganan. Tampoco acepté y le dije que no tenía tan mala suerte para ser diputado. (Si hoy pasan sin pena ni gloria y los arropa el descrédito) en aquella época era peor, mucho peor. Seguí luchando y en esa época romántica nunca fui  candidato a nada. En el gobierno de José Manuel Rojas Aguilar acepté una chamba y a los dos años, renuncié por el potro de la corrupción. Repetí en el trienio de mi compañero Pelón Garayzar y también renuncié porque el compañero no es político sino administrador (es contador). Con Leonel Cota, que fue gobernador, fui director del Patronato de Estudiantes y también renuncié por la actitud autoritaria (no aceptaba nada en contra).

Mal está que lo diga, pero soy una persona de principios y convicciones. Y con esas cualidades, hay Chairos que me atacan hasta con groserías, porque externo mi verdad sobre la actuación del ejecutivo nacional.

Veamos: La consultas sobre el aeropuerto, la refinería de dos Bocas en Tabasco, la termo de Huxtla en Morelos, el Tren Maya en Yucatán. Encuestas amañadas pues se realizaron cuando ya López Obrador dijo “que se hacían porque se hacían”.

En las protestas de Huxtla, un lado del presidente había la mata: Señor presidente, usted tendrá su termoeléctrica, nosotros a cambio la muerte” Cuando los que protestaban cerca de él les dijo: “escuchen radicales de izquierda, para mí no son más que conservadores”. Cabe apuntar que esos días de protesta fue asesinado Samir Flores, uno de los férreos defensores contra los trabajos de Huxtla.

¿Qué se puede pensar con este tipo de acciones? ¿Las respuestas de López Obrador a las protestas serán las de un estadista democrático y en defensa del pueblo? ¿Y el asesinato de Samir Flores? ¿Lo mataron los conservadores?

Con este ejemplo bastaría para hacer pensar con objetividad a los fanáticos de López Obrador. También hay que recordar que unos años antes de ser electo dijo que no permitiría la termo de Huxtla. Que sería una afrenta para la tierra de Zapata. ¿Qué se puede pensar al cabo del tiempo? ¿O no se puede opinar y escribir sobre esto porque se será entonces Fifí Conservador? ¿Y los Chairos dónde quedarían?

¿Fanáticos, sordos, enajenados?

Es público y notorio que las consultas que ordenó el Ejecutivo fueron viciadas de origen; no las realizó el INE sino personal del presidente.

Las consultas fueron desdeñadas por la inmensa mayoría de los pobladores:

En la del Tren Maya y Dos Bocas (Tabasco) se agregaron preguntas que no pueden votarse en contra, como: pensiones para adultos mayores, y otras del mismo corte. Aun así, la votación fue ridícula, de un padrón aproximado de 8 millones de electores de: Yucatán, Tabasco, Quintana Roo, Campeche y Chiapas, estados por los que pasará el Tren Maya la votación de todos los estados fue apenas del 11 % .

En la consulta de la termoeléctrica de Huxtla (Morelos) la inconformidad fue explosiva. Hubo quema y robo de urnas, suspensión de la votación, etc, La clásica reacción de pobladores inconformes máxime que unos días antes asesinaron al luchador Samir Flores, uno de los cabecillas contra la termo. En Morelos, al igual que en los demás, la consulta fue un fracaso, pero dijeron “que la mayoría votó a favor”. De un padrón de un millón y medio solamente votaron 56 mil. ¿Cómo es posible pensar siquiera que fue una consulta apegada a la legalidad y confiabilidad? ¿Se puede argumentar que ganó la decisión del ejecutivo? En una mañanera dijo que ganó la mayoría, que había muy pocos inconformes. Pero se debe reflexionar en que también fueron muy pocos, poquísimos, los que votaron.

Es como cuando argumenta que el pueblo votó por él. Solamente votó por él un tercio de 90 millones de electores. No gobierna con las mayorías.

En Tabasco, a las protestas, el gobernador morenista ordenó al Congreso que decretara la ley donde se castigaría con cárcel de seis a 13 años a todo aquel que se manifestara contra decisiones de gobierno. Se le llamó Ley Garrote. López Obrador externó que se aplicaría para evitar la corrupción y la extorción. Que no se atentaba contra la libertad de expresión y el derecho a manifestarse. ¡Hágame usted el favor! ¿Y qué decir de las protestas de los padres por no contar con medicamentos para sus hijos? Y en las mañaneras dice que no hay desabasto de medicamentos. ¿Entonces los que se manifiestan están locos o el que niega una verdad tan diáfana? ¿Y qué decir de la marcha por la dignidad encabezada por la familia Lebarón y el luchador Javier Sicilia? ¿No era obligación moral y ética el que el ejecutivo los atendiera?

Aun así, los fanáticos de la 4T (más bien fanáticos del ejecutivo) justifican este tipo de acciones que no son más que decisiones autoritarias negadoras de libertad.

Tal es el caso del encono contra Loret de Mola, Brozo, Tercer Grado, La Parodia, Sergio Sarmiento, y, recientemente las feroces mordidas contra Ciro Gómez Leyva. Y todo porque cuestionan sus acciones erradas. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: De este análisis se pueden recordar temas viejos que tal vez no sean del agrado de los Chairos.

Los casos más recientes: La Ley Bonilla y el nombramiento de Rosario Piedra Ibarra en la CNDH.

La población de Baja California fue a las urnas para elegir un gobernador por dos años.

Jaime Bonilla ganó la elección, pero se entercó en gobernar cinco. Usted ya sabe lo demás: de un padrón de dos millones 800 mil electores solamente votaron 53 mil. Solamente el 1.9 % participó. ¿Se puede pensar que esta encuesta fue legal? Obviamente el ejecutivo nacional dio línea para que así se procediera.

Ahora tiene el caso la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Se dijo que al iniciar 2020 decidiría. Ya son dos meses y nada. La SCJN tiene una prueba de fuego. Si Bonilla se queda cinco años habrá ganado López Obrador y la Corte de la nación será un eslabón más del poder presidencial… ahora va por el INE.

La CNDH ya la tiene en la bolsa.

El caso de la elección de Rosario Piedra, es tan bochornoso como la acción de Jaime Bonilla. Sencillamente no podía ser electa. Y se eligió porque así lo decidió Andrés Manuel López Obrador… Y un gobierno que controla los tres poderes y organismos fundamentales, ¿Cómo se le puede llamar?

Y como dijo Muñoz Ledo: estoy con López Obrador, pero no sé si se salga de mi corazón. Alea Jacta Est- 31-01-20-  Miembro de ESAC

 

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