No sé ni cómo empezarlo y mucho menos como terminará porque hay tantas cosas qué decir o no decir…

Lo pensé varias veces para escribirlo

No sé ni cómo empezarlo y mucho menos como terminará porque hay tantas cosas qué decir o no decir…

Mi madre se llamó Emilia Manríquez León y tuvo muchos hermanos. En Cachanía vivieron mi tía Vira, mi tío Santiago, mi tío Quilito y mi tío Arturo que casó con mi tía Pollolla. Tuvieron varios hijos entre ellos Alicia que casó con Fay Murúa y procrearon dos hijos, Samir Murúa Manríquez y Rafael. Alicia, su madre, es mi prima hermana y ellos son mis sobrinos…

Rafael estudió en la UNISON graduándose como Licenciado en Comunicación.

Hace unos años presenté en Cachanía mi crónica Ojos de madera cuchillos de vidrio. En el evento estuvo Rafael, tomó algunas fotos y me entrevistó. Luego leí la entrevista. Otra vez coincidimos en la Casa de la Cultura, platicamos, le pregunté de cómo iban sus propósitos. Me comentó de sus estudios en Sonora, los amigos que dejó y que tenía como propósito lograr el tírulo de licenciado y fundar una radiodifusor comunitaria en Santa Rosalía.

Por su tesón logró los dos propósitos. Le entregaron la concesión de la radio comunitaria. Reconoció a Ricardo Flores Magón y lo tuvo como ejemplo ya que desde la fundación de RadioKashana integró un programa comunitario en el que participaban alumnos de las escuelas y comunidad en general. Su programación fue tomando impulso hasta convertirse en opinión pública. Su formación de persona estudiada y conocedora de la materia le fue dando prestigio social. Su opinión por internet cada día fue más escuchada; fustigó la injusticia y el abuso de poder. La opinión de RadioKashana fue teniendo peso específico en la comunidad.

El sábado 19 del mes fue “levantado” y asesinado rumbo a San Ignacio.

Su muerte no tiene parangón en la historia de Santa Rosalía; fue un crimen atroz y cobarde que cimbró la conciencia popular de la entidad, de la república e incluso a nivel internacional. Su asesinato abre un gran vacío colectivo que dejó sin voz a un pueblo ávido de justicia y de reencuentro con el estado de derecho y la cordialidad; un pueblo que desde siempre espera que la política esté al servicio de la comunidad; un pueblo pisoteado por la negación a los derechos laborales desde mediados del siglo pasado; un pueblo que en la radio tenía voz y conciencia, esa voz y conciencia que el poder pretende acallar toda la vida; un pueblo viejo que en la voz de Rafael Murúa Manríquez cobraban vida las luchas mineras del Gran Sindicato Obrero de los años 30 y la lucha inquebrantable de los años 70.

Con Rafael Murúa Manríquez identificaba la lucha de un puñado de maestros y estudiantes que organizamos y respaldamos la lucha de los mineros sin patrón. Fue una jornada de diez años que levantó la esperanza de mineros, que, por la acción del poder del gobierno y la empresa minera, nunca tuvieron patrón.

Rafael Murúa Manríquez nació en el aguerrido barrio de Ranchería en la casa de sus padres Fay Murúa y Alicia Manríquez. Luego ampliaron la vivienda y la acondicionaron como tienda, centro de reunión de los habitantes del Barrio el Canadá, el 50 y toda Ranchería; El tránsito de las amas de casa por la calle Antonio F. Delgado para ir a “sacar fiado” con Alicia y el Fay. En esa calle viví parte de mi infancia y ya casado mi esposa también llegaba a “pedir fiado” para la quincena. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Y se volcó la andanada mediática y periodistas que en muchas voces pidieron justicia y esclarecimiento al crimen del compañero Rafael Murúa Manríquez. Solicitaron comisiones y exigieron transparencia a la Procuraduría, así como protocolos de seguridad para el ejercicio del periodismo. Mil voces denunciaron la peligrosidad del oficio…

Y me pregunto y pregunto: ¿los periodistas de la entidad expondrán su seguridad al escribir en diarios y por internet?

¿Los que le cantan alabanzas y elogios al poder y no denuncian la negación del estado de derecho sin cuestionar las instituciones de gobierno, peligrarán en su integridad?

Los periodistas asesinados son los que han denunciado al crimen organizado y algunas veces los que fustigan a los gobiernos corruptos, pero son los menos… tocar al crimen organizado es sacar boleto para vivir en zozobra y en peligro.

El periodismo de la entidad, los últimos 15 años se ha ido transformando en un ente –que por ser estudiado en escuelas-  de poco profesionalismo que está obligando a la opinión pública a repudiarlos. Basta una ojeada a la información para repudiar las “flores” para el gobernador y sus instituciones. El gobernador es intocable, es un tlatoani, un semidiós.

El periodismo de hoy ha olvidado el servicio a la comunidad y la verdad, la solidaridad con los demás periodistas, muchos de ellos abandonados, enfermos y en la miseria. Hay mil asociaciones y no han sido capaces de exigir a la autoridad seguridad social para todos ya que la empresa para la que escriben nunca los reconocerá como sus trabajadores. Pero alguien tiene que responsabilizarse de la seguridad de los periodistas, los pobres y enfermos.

“Mientras tenga buenos convenios y amigos funcionarios que me dan dinero por alabarlos, ¡qué me importan los demás!”

¿Y dónde queda la ética profesional y la dignidad?

Por eso la muerte de mi sobrino Rafael viene siendo una contradicción lastimosa en un periodismo que escribe para el poder.

Y entonces no hay que tocar ni investigar sobre los “caminos torcidos del crimen organizado”. Que la tarea de la investigación no corra a cargo de un periodista sino del Estado que para eso le pagamos.

Pero es hora que los periodistas rescaten la ética y dignidad del periodismo fustigando la injusticia de la vida privada y la pública…

Un día una persona me dijo: “Bobby estás loco porque siempre estás contra el gobierno”

Le contesté “el día que haya un gobierno bueno, justo y democrático y yo esté en contra, entonces sí estoy loco”

En Cachanía fundé y circuló varios años “El Proletario” Nunca alabó al gobierno ni a particulares. Si hubiese en aquel tiempo el narcomenudeo y la droga como hoy ¿lo habría denunciado? El compañero Rafael no vivió en aquel tiempo ni yo en el de él. Luchar como luchó Flores Magón y Rafael Murúa Manríquez, ¿no será un precio muy alto en un pueblo sin voz y voces sin pueblo?

Por medios digitales corre la noticia de que ya detuvieron a uno de los asesinos de Rafael…¿será cierto de que por un problema personal lo asesinaron? ¿Cómo sabe la procuraduría que al que apresaron “es jefe de plaza” del narcomenudeo en Mulegé? ¿Por qué no lo habían detenido antes si sabían que es “jefe”? Creo que la muerte de mi sobrino tiene mucho de fondo.

Un abrazo solidario para toda la familia de Rafael, especialmente para Alicia y su viuda. Un recuerdo para mi sobrino y ojalá siga funcionando RadioKashana. Alea Jacta Est. 28-01-19. Miembro de ESAC.

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