La suerte está echada / Santa Rosalía y su tiempo

Bobby García

Santa Rosalía y su tiempo
¿Qué castigo hay que pagar?
 

Siempre me he preguntado si fue Dios o el Diablo quien puso en el camino a José Rosas Villavicencio para que encontrara las bolas de cobre que darían vida a Santa Rosalía. Entre en broma y en serio reflexiono sobre ello ya que la vida de cachanía siempre está ligada al infortunio. La empresa francesa se arregló con las autoridades y los derechos laborales siempre fueron escamoteados; en los talleres, oficinas y minas prevaleció el poder del dinero. Poco a poco los grupos mineros fueron sucumbiendo: Santa Martha, Purgatorio, Cerro Verde, San Luciano y Lucifer fueron desmantelados por incosteables. A los mineros los cambiaron de un centro a otro desconociendo los patrones la antigüedad acumulada en las minas anteriores. Por fin, en una maniobra criminal y en contubernio con la sección sindical, se desconoció a los mineros como trabajadores de la empresa. Este crimen laboral se mantuvo hasta 1985, año en que se clausura definitivamente esta fuente de trabajo. Pero la injusticia laboral no fue nada más contra los mineros, no, se dio en toda la estructura empresarial; se dio en las tiendas, en la pesca, en la albañilería, entre los choferes, peones, eventuales, camioneros y en la burocracia. Desde siempre en cachanía la Ley Federal del Trabajo baila el son que ejecutan los patrones. Las fuentes de trabajo escasean, no hay cine, ni línea aérea, ni marítima. La única diversión son los bailes, el futbol y béisbol, el paseo al andador donde los coches se estacionan ocupados por familias, parejitas y amigos. El consumo de cerveza y droga en forma alarmante corroe el tejido social. En los veranos es común la falta de agua y el calor infernal.

En 1903 el minero Mauro Flores mató de una puñalada a un capataz francés porque diariamente lo maltrataba. Se dice que el día que Mauro lo asesinó, el capataz le tiró la lonchera y se la pateó. En los grupos mineros la empresa mandó hacer en la falda del cerro y cerca de las minas huecos en los que colocaron rejas a manera de celda. Los capataces y los ingenieros decidían quien o quienes serían encerrados. Personalmente me tocó ver algunos huecos en Santa Martha; todavía conservaban las bases de fierro donde se colocaba la puerta o reja. Entre la segunda y tercera década del siglo pasado la lucha minera se organiza y surge el sindicato minero llamado sindicato rojo por su formación socialista. Sucumbe después de que los dirigentes son desterrados y desaparecidos algunos. Las huelgas mineras fueron sofocadas violentamente. La vida sindical de la única sección existente permitió la injusticia minera defendiendo únicamente los derechos de los obreros de superficie. En las liquidaciones de 1954 y la del 85, la sección 117 dejó en el peor desamparo a los mineros. La chispa de la insurgencia laboral se prende en el período de 1965 a 1980, período que recobró su fuerza la lucha minera, la de las sardineras y la denuncia popular contra el mal gobierno. Desde entonces la insurgencia popular duerme entre la injusticia laboral y la de las autoridades municipales. El municipio de Mulegé históricamente ha sufrido los peores abusos laborales y sociales. Los presidentes municipales surgidos del PRD se han rodeado de una administración corrupta y cínica – con sus mínimas excepciones- en la que su prioridad es enriquecerse a costa de lo que sea. Ya suman los tres años de Pedro Osuna, los tres del Che Murillo y lo que va del gobierno falaz, nepótico e inútil de Guillermo Santillán, y que como una catástrofe más, su período es de cuatro años y medio. Y ya lo he comentado. No concibo un pueblo tan sumiso y agachón como el mulegino. Mi correo: raudel_tartaro@hotmail.com

PASEMOS EL RUBICÓN: Pero tal vez no todo esté perdido. Tengo noticia de que los pobladores de Vizcaíno se han levantado contra las arbitrariedades del alcalde y sus ladrones. Que están invitando a las demás delegaciones a tomar los edificios públicos. Los habitantes de Abreojos, La Bocana, Asunción, Tortugas y Guerrero Negro, deberían respaldar la acción de Vizcaíno y obligar al alcalde a una nueva política pública en la que exija la renuncia a Erick Cisneros, sus recaderos, el secretario general y todos los indeseables que sangran la economía municipal. No es posible que la inconformidad popular no se haya organizado para destituir al Erick y sus ladrones, cuando menos.  Y la Minera El Boleo, sigue con el vicio de los franchutes. Le vale la ley del trabajo. Alea Jacta Est. 17-08-12.

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