Por unos días

Un alto en la denuncia…

En la entrega del martes pasado inicié con un relato a manera de cuento sobre una realidad lacerante, dolorosa y ruin que se maneja en un subsistema de educación media superior. Y la concluiré como cuento –no ahora- ¡y es que la corrupción, la carroña y componenda son escandalosos!

Y ya no quiero seguir enfrentando cuestiones que me puedan molestar y lastimar… ya estoy muy viejo para eso, además, la literatura –escritura- da para denunciar en cuento mezclando la realidad con la cuentística, ya que bien narrados se amalgaman. Al fin al cabo el lector sabrá identificar los “actores.” El lenguaje es amplio, bello y universal.

Ahora me referiré bajo la estética de lo humano; lo abordaré ya que la realidad empieza a generar un escenario sui géneris. Y será una entrega personalizada, entrega que lastima la familia… espero me comprendan y se solidaricen:

Todo empezó por una denuncia que presenté en contraloría contra dos maestros que después de haberse jubilado siguieron trabajando en la misma chamba como trabajadores de base, con sus mismas horas y grupos, es decir, como si no se hubiesen jubilado. Allí empezó la problemática que ha desencadenado un escenario muy complicado:

Y todo empezó porque mi hijo Juceatikán García Meza, que es licenciado en filosofía con especialidad en competencia docente, con dos diplomados, con examen de permanencia en el Servicio Profesional Docente, calificado con la escala de “Bueno,” trabaja en el Cecyte Once del Centenario, y no le han respetado sus derechos profesionales ya que la Ley General de Servicio Profesional Docente (LGSPD) en uno de sus preceptos señala que los profesionistas evaluados tienen derecho a que se le otorguen horas en propiedad. Además, tiene una antigüedad de 16 años en ese centro educativo.

En la denuncia que presenté ante Contraloría adjunto documentos que certifican que mi hijo estuvo solicitando información del porqué esos maestros trabajaban como de base a pesar de estar jubilados.

Enrique Acosta Cázares, uno de los denunciados, presentó denuncia ante la comisión de honor y justicia del sindicato argumentando que mi hijo se extralimitaba en sus funciones ya que “había entregado documentos a terceros y que los estatutos lo prohíben” En su denuncia señala, además, que: “se supone que me entregó documentos porque es mi hijo.” Una suposición carece de pruebas y no es válido que se presente como prueba jurídica. En su denuncia expresa, además, que tuvo conocimiento de la ofensa en su contra el día cinco de diciembre de 2017. La denuncia la presentó el día 8 de enero de 2018. Los estatutos del Cecyte señalan que el denunciante tiene treinta días naturales después de que tuvo conocimiento de la ofensa, para presentarla. Que después de ese plazo fatal no procederá y se desechará.

Enrique Acosta presentó la denuncia ante la comisión de honor y justicia después de haber transcurrido 34 días naturales. Esta circunstancia obligaba a la Comisión a desechar la denuncia por extemporánea, por fuera de tiempo y por ende inválida, que trastocaba los enunciados del estatuto sindical.

La comisión de honor y justicia no sólo dio entrada a la denuncia si no que acordó expulsar del sindicato a mi hijo.

Y en esa encrucijada nos encontramos: como Enrique Acosta goza del respaldo de la dirigencia sindical ya que fue dirigente durante nueve años agregando la pasividad y miedo de los sindicalizados, se valen del poder y control para programar una asamblea general y hacer válida la expulsión de mi hijo.

Y en esa encrucijada nos encontramos: Mi hijo contestó la denuncia con los argumentos que señalo y la comisión los desechó.

Hace unos días convocó a alumnos y familiares en el Centenario, leyó un documento y lo respaldaron con casi 200 firmas. La intimidación no se hizo esperar: llamaron a la dirección de la escuela algunas alumnas y les dijeron que no podían ni debían apoyar al profesor.

El jueves pasado se supo que el director general de los Cecytes concurriría a la escuela el viernes “para entregar una cancha.” Muchos alumnos se organizaron para esperarlo a la entrada. No fue, pero envió a dos funcionarios menores.

Algunos padres de familia informaron a Alejandro Patrón –Reportero Urbano- para que hiciera acto de presencia. Documentó en un video parte de la energía de la inconformidad estudiantil y el argumento sólido y veraz de mi hijo Juceatikán.

El video se ha viralizado en más de 24 mil 700 reproducciones. Fue un video muy viralizado que ya fue borrado. Por algo será.

Agradezco al Reportero Urbano su acto solidario en favor de la justicia social. Seguramente que cuando realizó el video y la entrevista no estaba enterado que Juceatikán es mi hijo. Te lo agradezco Cachanía y ojalá nos sigas apoyando. Hay que desnudar la corrupción en este tipo de escuelas y dirigencias sindicales, aunque ya hayan borrado el video.

Luego los funcionarios de la dirección general platicaron con los alumnos. De la plática nada sé. Espero que no se hayan dejado intimidar… no lo creo porque la comunidad estudiantil ya está harta de las irregularidades de la escuela.

Acudo al sano criterio que debe campear en las autoridades educacionales y gubernamentales, en el criterio del profesor Héctor Jiménez Márquez, Secretario de Educación, para que investiguen este tipo de irregularidades en el ramo educacional y las corten de tajo.

Espero el sano juicio de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje para que evite esta injusticia sindical que raya en el tipificado caso de abuso de autoridad y acoso laboral.

Ojalá algunos medios de comunicación y comunicadores se interesen y abonen con su juicio y comentarios. Que sigan el ejemplo de Alejandro Patrón, que se ha ganado a pulso en sobrenombre de “Reportero Urbano.”  Suplico a mis contactos reenvíen esta entrega, solicitando hagan lo mismo con los suyos.

Ojalá las autoridades no permitan esta canallada del sindicato. Ojalá los medios de comunicación participen denunciando esta arbitrariedad del sindicato del Cecyte… ojalá. Porque arriba de la componenda y corrupción está el estado de derecho.

Alea Jacta Est.- 26-02-18

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